El Gobierno ya destina $ 1.200 millones por día en planes de asistencia, el doble que a principios de año

El presupuesto destinado a asistencia social de parte del Estado se ha incrementado tanto en el último año que hay partidas de ministerios que, en términos de impacto, bien podrían dejar de medirse anualmente para pasar a analizarse por hora transcurrida o, incluso, por minuto. El ejemplo más explícito en ese sentido es el Ministerio…

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El presupuesto destinado a asistencia social de parte del Estado se ha incrementado tanto en el último año que hay partidas de ministerios que, en términos de impacto, bien podrían dejar de medirse anualmente para pasar a analizarse por hora transcurrida o, incluso, por minuto.

El ejemplo más explícito en ese sentido es el Ministerio de Desarrollo Social,  que a la fecha lleva ejecutados $ 390.000 millones, el equivalente a $ 1.207 millones por día y a $ 50,3 millones por hora. La cifra representa el doble de lo que se gastaba en enero, cuando el promedio, ya elevado, era de $ 600 millones diarios. En ese lapso, aun en contexto inflacionario alto, de acuerdo al Indec, la suba de precios acumuló el 41,8%. Los fondos de Desarrollo Social, en el global, se incrementaron en más de 60%.

El ministro de Desarrollo Social Juan Zabaleta supervisa la entrega de Tarjetas Alimentar.

La necesidad de reforzar la partida se vislumbró ya a mediados de año, cuando el ministerio que entonces conducía Daniel Arroyo había agotado prácticamente todos sus fondos. Como había sucedido en 2020, el presupuesto ministerial de $ 252.000 millones que había sido aprobado por el Congreso se completó el 31 de julio, cuando Arroyo todavía estaba en el cargo.

El 10 de agosto se inyectaron más de $ 100.000 millones, en coincidencia con la asunción del nuevo ministro, Juan Zabaleta. Y desde allí siguió en ascenso constante hasta alcanzar los $ 415.000 millones anuales, un 64% más de la previsión inicial. De ese global, ya se gastaron $ 390.000 millones, según revela el sitio oficial Presupuesto Abierto.

Casi el 90% del presupuesto de Desarrollo Social se destina a programas de asistencia como Políticas Alimentarias y el Potenciar Trabajo. Ambos responden internamente a dirigentes de organizaciones o movimientos sociales afines al Gobierno. Del primero depende la Tarjeta Alimentar, y a cargo del mismo está la secretaria de Inclusión Social Laura Valeria Alonso, dirigente de La Cámpora que maneja esa caja estratégica de $ 203.844 millones, de los cuales ya se gastaron $ 191.693 millones.

El presupuesto original firmado a fines de 2020 para el sector era de $ 114.250 millones. Es decir que durante el año se le reasignaron casi $ 90.000 millones extra, un 80% por encima de las previsiones iniciales. Toda esa suma extra que se destinó a ese programa se realizó en los últimos tres meses, en coincidencia con la llegada del período de elecciones.

Del otro programa clave del ministerio se encarga un referente de una organización social aliada del gobierno de Alberto Fernández: Emilio Pérsico, del Movimiento Evita y que trabaja como secretario de Economía Social. En lo que va del año gastó $ 161.739 millones de los $ 166.066 millones estipulados.

Laura Valeria Alonso, en una selfie con militantes de La Cámpora. Está a cargo del programa que nuclea los fondos de la Tarjeta Alimentar.

En enero, los fondos para el Potenciar Trabajo eran $ 111.897 millones: $ 50.000 millones menos de lo que se lleva gastado a la actualidad.

Siguiendo la proyección del gasto, ambos programas ya se encuentran al límite de su presupuesto anual, por lo que no se descarta que de aquí a fin de año pueda haber otro plus de recursos para ambos.

En el caso de la Tarjeta Alimentar, de acuerdo al presupuesto, “el objetivo del programa es posibilitar el acceso de la población vulnerable a una alimentación adecuada, suficiente y acorde a las particularidades y costumbres de cada región del país”. El mismo “se dirige a las familias en situación de vulnerabilidad social; priorizando la atención de embarazadas, niños menores de 14 años, discapacitados y adultos mayores que se encuentren en situación de riesgo”.

El Potenciar Trabajo, por su parte, según el presupuesto, “tiene por objeto contribuir al mejoramiento de la empleabilidad y la generación de nuevas propuestas productivas, a través de la terminalidad educativa, la formación laboral, la certificación de competencias, así como también la creación, promoción y fortalecimiento de unidades productivas gestionadas por personas físicas que se encuentren en situación de alta vulnerabilidad social y económica”.

Emilio Pérsico, referente del Movimiento Evita y secretario de Economía Social. Foto; Juano Tesone.

Cuánto se gastó en el resto de los programas

Si bien Potenciar Trabajo y Políticas Alimentarias son los dos programas centrales del Ministerio de Desarrollo Social, ya que concentran nueve de cada diez pesos que se envían, el resto también se ha ejecutado en distintos niveles en lo que va del año, muy por encima de las previsiones iniciales.

Un ejemplo es Abordaje Territorial, el programa que tiene como misión “generar acciones de cuidado, promoción de la salud y prevención de la enfermedad, utilizando la estrategia de abordaje territorial en articulación con los sistemas sanitarios provinciales y municipales, y otras áreas del Estado Nacional”. De los $ 9.689 millones que se preveían terminó pasando a $ 20.939 millones, más del doble del plan original.

El Potenciar Inclusión Joven, en tanto, suma $ 2.025 millones en recursos cuando a principios de año no formaba parte del Ministerio. Y otra área que depende de Emilio Pérsico, como la propia Secretaría de Economía Social, cuenta con fondos por $ 1.720 millones.

Las “actividades centrales” del Ministerio también crecieron en fondos. Desde los $ 3.438 millones de principios de año, el presupuesto se estiró hasta los $ 5.402 millones a finales de 2021. 

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