Con el aval de CFK, Alberto habilita las PASO y así busca contener las internas

En Merlo, el intendente Gustavo Menéndez hizo todo lo posible para que la boleta de Raúl Othacehé no llegara al cuarto oscuro, y lo consiguió. En San Isidro, Santiago Cafiero peleó hasta las 23.30 de la noche del cierre de listas para que no hubiera competencia interna. En Hurlingham, La Cámpora, comandada por Máximo Kirchner,…

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En Merlo, el intendente Gustavo Menéndez hizo todo lo posible para que la boleta de Raúl Othacehé no llegara al cuarto oscuro, y lo consiguió. En San Isidro, Santiago Cafiero peleó hasta las 23.30 de la noche del cierre de listas para que no hubiera competencia interna. En Hurlingham, La Cámpora, comandada por Máximo Kirchner, negoció hasta dos días después de la presentación para que quedara una sola papeleta. En Entre Ríos, el gobernador Gustavo Bordet no permitió PASO en la lista de diputados y tampoco posibilitó la interna Alicia Kirchner en Santa Cruz, lo que llevó al Frente de Todos a salir tercero en su territorio (aunque por ser legislativa este movimiento le permitirá tener un legislador propio y otro aliado).

Se trata solo de algunos casos de dirigentes que, sin distinción de sector político dentro del Frente de Todos, en este cierre de listas se opusieron a la competencia interna. Pero a dos años de una nueva discusión, todos se volvieron “pasistas” y, tras una derrota legislativa, aceptan la nueva norma que ya lanzó Alberto Fernández: “Quiero que, en 2023, desde el presidente al legislador lo elijan los compañeros del Frente de Todos”.

Lo que no se sabía hasta ahora era que Cristina Kirchner coincide. En la semana posterior a los comicios internos del 12 de septiembre, la vicepresidenta recibió a Axel Kicillof en el Senado. En este encuentro, la ex jefa de Estado le planteó al gobernador bonaerense la necesidad de abrir las disputas internas. Su posición tenía que ver con el análisis y reconocimiento de la derrota y el objetivo de retener la Provincia dentro de dos años.

La unidad ya no alcanza para ganar y el dedo tampoco. El objetivo no solo es contener, sino también ampliar. El Frente de Todos también necesita acallar las peleas internas y por eso, a dos años de la elección, el Presidente anunció una gran PASO para 2023.  

La pelea presidencial dentro del oficialismo quedó inaugurada. En esta nueva etapa, en la que Alberto Fernández muestra consenso con su compañera de fórmula, el Presidente asegura ante su círculo íntimo que el haber anunciado como su mayor aspiración que “en 2023 los compañeros del Frente de Todos elijan” al que será el próximo candidato a presidente también tiene que ver con la nueva estrategia de Cristina Kirchner.

En el Frente de Todos ya hay muchos candidatos que se imaginan llegar al poder en 2023 y saben que la decisión de CFK los puede dejar en el camino. Sucedió en 2015, cuando Daniel Scioli fue el único en llegar a la boleta y en 2019, con Alberto Fernández. En la última elección, la bendición de CFK al actual presidente se ganó la inmediata aprobación del resto de la dirigencia peronista, incluso la que parecía que competiría por afuera. En este caso, el dedo sirvió como ordenador y aglutinador de sectores que estaban dispuestos a romper con el kirchnerismo.

La derrota legislativa del 14 de noviembre y la necesidad de continuar unidos anticipan que la lapicera ya no puede estar en manos de uno solo si pretenden ganar en las próximas elecciones presidenciales. Pero las internas no terminarán allí y el Presidente ya lo adelantó: todas las categorías podrán tener competencia interna.

Esto incluye las boletas a gobernador en las que podría volver a competir Axel Kicillof. El jefe provincial entendió el planteo de la vicepresidenta y también aceptó las reglas. Saben que más adelante esta discusión dependerá del contexto de cada territorio, la fuerza de los candidatos únicos y de quienes busquen postularse. En 2011, Daniel Scioli aceptó la pelea interna que le dio Mario Ishii, candidatura que no significaba ningún riesgo.

Las discusiones por las PASO en los distritos prometen los mismos cierres de listas calientes de siempre. Allí aparece ahora el “pasómetro”, por el cual los distintos sectores del peronismo miden quién acepta internas y quién no. En el territorio bonaerense, La Cámpora es señalada por el uso de la lapicera, pero también es adonde muchos intendentes y dirigentes territoriales llegan por ser ellos quienes piden no tener competencia local.

Si retrocedemos hasta 2019, el propio Alberto Fernández le pidió a la agrupación juvenil que no compitiera en General San Martín y Hurlingham. En aquel entonces, Máximo Kirchner retiró a sus candidatos y permitió la unidad en los distritos comandados por Gabriel Katopodis y Juan Zabaleta, dos actuales ministros.

La Cámpora asegura que no tiene miedo a la competencia interna y demuestra que al distrito más importante que gobierna se llegó a través de las PASO. Se trata de Quilmes, en donde Mayra Mendoza compitió contra otras cinco boletas.

“Obviamente que en donde sabemos que ganamos y tenemos un candidato competitivo queremos ir con ese. Es algo que les pasa a todos. Nosotros tenemos un historial que demuestra que podemos abrir las internas o que dejamos que en algunos distritos compitan otros que miden más que nosotros. No todos los territorios son iguales y estamos dispuestos a dar la discusión”, dice un referente de la agrupación de Máximo Kirchner, quien en 2023, como titular del PJ bonaerense, tendrá la decisión final de subir o bajar listas.

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