Mario Santucho: “Nunca me vi con los jefes de Montoneros para preguntar por mi papá”

Hace 45 años, Mario Santucho quedó huérfano. Tenía un año cuando secuestraron a su madre, que jamás apareció, y cuando su padre murió en un enfrentamiento armado en Villa Martelli. Seamos más precisos: las noticias en base a fuentes oficiales del momento –inicios de la última dictadura- señalaron que Mario Roberto Santucho, el padre, el…

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Hace 45 años, Mario Santucho quedó huérfano. Tenía un año cuando secuestraron a su madre, que jamás apareció, y cuando su padre murió en un enfrentamiento armado en Villa Martelli. Seamos más precisos: las noticias en base a fuentes oficiales del momento –inicios de la última dictadura- señalaron que Mario Roberto Santucho, el padre, el jefe del Ejército Revolucionario del Pueblo, había sido ultimado, aunque su cadáver tampoco apareció.  Mario Santucho, el hijo, se crió en Cuba con unos tíos que lo adoptaron y lo llevaron con ellos, huyendo del país. De hecho, su papá estaba a punto de exiliarse en la isla cuando murió, pero había postergado el viaje para participar de una cumbre con Montoneros donde las organizaciones guerrilleras pensaban alcanzar algún nivel de acuerdo para la unidad tras el golpe militar. Todas las teorías sobre la caída de Santucho –porque no hay una comprobada- están envueltas en rumores de traición, extorsión u operaciones de inteligencia. Una de esas teorías es que la conducción de Montoneros lo entregó. Le trasladé la duda a Mario Santucho, que hace rato está de vuelta en Buenos Aires, es sociólogo y dirige la revista “Crisis”, un título marcado a fuego por los debates de la izquierda rioplatense desde 1973:

-Con los dirigentes de Montoneros vivos, Firmenich, Perdía u otros, ¿conversaste sobre estos temas?

-No… No… No los conocí nunca a ellos…

-¿Por qué?

-(Tres segundos de silencio) Eh… La verdad que no te sabría decir. No por ninguna cuestión en particular. Eh… Eh… Viste, yo con los 70 y toda la historia personal y colectiva y política tengo una relación compleja. Es una relación donde hay demasiada información, demasiados hilos por donde investigar, mucha historia, mucho para aprender… Y también hay una especie agobio con tanto.

Habiendo sido criado y educado en Cuba, era obvio preguntarle cómo vive las polémicas generadas por las multitudinarias movilizaciones contrarias al gobierno cubano:

“Cuba, en cierto momento fue, por la revolución cubana, la promesa de un futuro deseable para muchos de nosotros y en algún momento dejó de serlo. Yo siempre digo que hubo un momento claro en el que Cuba dejó de ser la vanguardia de la revolución para pasar a ser la retaguardia de la revolución, en todo caso. Ya no nos ofrecía un modelo de sociedad que uno diría “yo quiero que en Argentina pase lo que pasa en Cuba”, como por ahí podían decir nuestros viejos en los 70, que sí lo tenían como un horizonte deseable. Pero, aun así, eso no nos lleva a decir que es lo peor que nos puede pasar en América Latina. Los cubanos tienen una cantidad de problemas como todas las sociedades, algunos problemas que no tienen otras y tienen que discutir y otras cosas que sigo creyendo que son reivindicables”.

La última vez que nos habíamos visto con Santucho fue el domingo 12 de septiembre, cuando coincidimos en un programa de NetTV sobre las PASO de ese día, conducido por Jorge Fontevecchia. Estábamos sorprendidos por los resultados que iban asomando, tan distintos a las encuestas previas, aunque Santucho estaba menos sorprendido que yo. ¿Está cantada la derrota del Gobierno el 14N o puede darse otra sorpresa, pero al revés? A ver qué dice:

“La PASO fue una sorpresa, es verdad… Con respecto de noviembre, parece que hay encuestas donde mejora un poco en la provincia… Yo no encuentro argumentos para entender cómo podría haber una mejora para el Frente de Todos. No hubo una respuesta a la altura de las circunstancias. Es verdad que una derrota de esa magnitud, te genera una reacción fuertísima como la de Macri en 2019 o te desordena. Yo creo que, en este caso, ha habido más desorden que otra cosa. Hubo una reacción muy híper activista pero sin demasiado sentido… Ahora, es verdad que hay una serie de elementos, como la gente que no fue a votar en septiembre… Bueno, pero bueno, insisto: yo no encuentro argumentos para pensar en una mejoría del Frente de Todos…

Tanto desde el Gobierno como desde sectores de la oposición se viene instalando la idea de que el 15 de noviembre arrancaría una etapa de diálogo o algo así en base a una agenda básica que apunte a diseñar políticas de largo plazo. Santucho percibe un futuro inmediato muy distinto a eso, derrota del oficialismo mediante… 

“Vamos hacia una agudización de la crisis del sistema político y económica, ni hablar. Vamos a una situación de cuestionamiento de la gobernabilidad. El tipo de confrontación que hay entre poderes impide cualquier posibilidad de acuerdos. Creo que eso siempre termina siendo una utopía imposible de realizar dentro de este sistema político, esa idea de que vamos todos hacia el centro, a un gran acuerdo nacional, eso lo veo cada día más lejos”.

Le pregunto si eso le abrirá un margen de maniobra mayor a la izquierda. Tampoco ve semejante cosa:

“La izquierda está en un momento complejo crítico, difícil, no es un buen momento para la izquierda, y eso se nota en la potencia que está tomando la ultra derecha. Esa potencia de la ultra derecha se da por expresar lo que debería estar expresando la izquierda, que es el descontento, la rabia…

-Te referís a la rebeldía según Milei…

-Exacto. Eso expresa un dilema, una debilidad compleja y preocupante para la izquierda hoy en la Argentina.

Paciencia. Estamos a dos semanas y monedas de ver un poco más claro lo que viene. O no.

por Edi Zunino

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