El Gobierno sale a pedir que la gente vaya a votar y apura un plan para las Legislativas

A dos semanas para las Legislativas, el Gobierno busca no dejar ningún frente por explorar de cara a su objetivo de reducir la brecha con Juntos por el Cambio en la provincia de Buenos Aires y dar vuelta la elección. Y más allá de intentar captar el voto de quienes en las PASO optaron por…

A dos semanas para las Legislativas, el Gobierno busca no dejar ningún frente por explorar de cara a su objetivo de reducir la brecha con Juntos por el Cambio en la provincia de Buenos Aires y dar vuelta la elección. Y más allá de intentar captar el voto de quienes en las PASO optaron por otro espacio político, el foco también estará puesto en convocar al alto universo de electores que en las primarias no fueron a votar y que, según entienden en el oficialismo, conformarían una masa de electores más proclives a apoyar a la lista que lidera Victoria Tolosa Paz.

Tenemos que alcanzar al menos el nivel de participación de 2017“, marcan como desafío en la Casa Rosada, luego del 66,21 por ciento de las PASO que rompió el piso desde la vuelta de la democracia. La idea de mínima es que el caudal de electores crezca por encima del 72,3% de las PASO de las últimas Legislativas, mientras que la expectativa de máxima es que se alcance el 78% de ese mismo año.

El objetivo no se explica (únicamente) en una cuestión de civismo, sino en la percepción de que hubo entre los ausentes una porción de votos que en 2019 acompañaron a Alberto Fernández y Cristina Kirchner. “Puede ser que muchos no hayan ido para no castigarnos, puede ser que otros hayan querido pero no podido por la pandemia y también debe haber algún voto de Juntos (por el Cambio), pero en general que se sume ese electorado nos favorece“, asegura a Clarín uno de los ministros del Frente de Todos con mayor despliegue territorial.

El convencimiento dentro del oficialismo que hay un “voto posible” más cercano entre los ausentes que en el grupo de los que en las PASO se inclinaron por otra opción creció en los últimos tiempos y generó cierto optimismo. El cimbronazo político tras las primarias había impedido un balance más profundo de los estrategas de campaña.

En función de las PASO, para dar vuelta la elección el FDT debería descontar 356.533 votos. Si bien entre los candidatos que no superaron el umbral del 1,5% requerido para competir en noviembre, la apuesta es ir en búsqueda de los desencantados y sobre todo de aquellos que no fueron a votar

Y fue el consultor catalán Antoni Gutiérrez-Rubí, quien lo planteó semanas atrás. “A mayor participación, mayor oportunidad de ser votados“, dijo el flamante asesor estrella que asesoró a Cristina y a Sergio Massa y que después de la dura derrota en las PASO convenció al propio Fernández, quien siempre se mostró reacio de los gurúes de campaña. “Aumentar la participación, además de ser un argumento democrático, es un argumento electoral propio”, sugirió en el manual que les entregó a los ministros y primeras líneas del Gabinete nacional.

Un análisis rápido de los resultados en la Tercera Sección Electoral, el único en el que el Frente de Todos logró hacer pie e imponerse ante las listas cambiemitas de Diego Santilli y Facundo Manes, alimenta esa expectativa. Allí, donde el FDT se impuso por poco más de diez puntos, el caudal fue todavía más bajo que en el resto de la provincia: 65,3 por ciento.

Y más: en algunos distritos populosos, como es el caso de La Matanza, donde el oficialismo se impuso 47 a 27, el ausentismo fue mayor: votó apenas el 62,5%. En el mapeo interseccional, además, surge que en las zonas más alejadas de las arterias centrales del municipio, donde el caudal del FDT fue todavía mayor al de JxC, el ausentismo fue más alto.

Algo similar ocurrió en Lomas de Zamora, el bastión del jefe de Gabinete bonaerense, Martín Insaurralde, donde el FDT superó los 43 puntos y aventajó por 11 a las fórmulas de JxC: la participación fue del 65%.

Con esta premisa, en los próximos días el Gobierno lanzará una campaña de concientización para fomentar el voto, en la que se hará hincapié en que la curva de contagios no subió tras las primarias y que ir a votar no representa un riesgo.

A estos spots se sumarán otros que difundirán una medida que ya se había dispuesto para las PASO pero que, tal vez por haberse decidido sobre el filo de la elección, pasó desapercibida: el transporte público será gratuito el domingo 14 de noviembre.

En los próximos días, buscará reforzar ese mensaje con un anuncio que ocupará centralidad en la agenda del Gobierno y que involucraría al jefe de Gabinete, Juan Manzur, y a los ministros Eduardo “Wado de Pedro (Interior) y Alexis Guerrera (Transporte).

Por otra parte, en el Gobierno aseguran que “no está definido” que se repita el mismo protocolo sanitario de las PASO, bajo el argumento de que la situación epidemiológica “es muy diferente” a la que había cuando se decidió la postergación de los comicios. Y deslizan que se podría “replantear” alguna de las medidas dispuestas para septiembre. 

Desde la Cámara Electoral dijeron no tener novedades al respecto, aunque admitieron que se apuntaría a “mejorar el tema de las filas para que se armen largas colas” en las puertas de los colegios.

Ese escenario, entienden en el Gobierno, conspiró para que muchos ciudadanos llegaran hasta los establecimientos y se retiraran sin votar ante la posibilidad de tener que esperar varias horas para hacerlo. “Si ahora hay público en las canchas, es lógico que se permita más personas adentro de los colegios”, razonan. Se estaría gestando, por ese motivo, una reunión entre las partes. 

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