La carta de la esposa del profesor acusado de abuso: “Ahora quiero contarles yo quién es Juan”

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UNO Santa Fe accedió a la carta que redactó Fernanda, la esposa de Juan, con quien está casada desde 1999 y tienen 3 hijos, de 12, 15 y 20 años.

La carta de Fernanda

“Juanchi para todos, hijo único con papas muy grandes, esposo, padre, amigo, compañero, catequista, profe, payamédico, músico, militante de los derechos humanos, auténtico, fiel a sus ideales hasta en la decisión mas cotidiana, sin especulaciones, sin dobleces, comprometido con la pobreza y la exclusión, no solo con proyectos concretos, sino con su propia vida, con sus opciones, en su coherencia, en la educación de sus hijos, agradecido a la vida por las oportunidades que le dio, pero consciente de la responsabilidad que implica estar donde otros no han podido llegar, como resultado de una sociedad sin equidad.

Coherente también en la adversidad, cuando el agua de la inundación se lleva todo lo que tenés, cuando la inseguridad te toca en carne propia, cuando le toca a tus hijos. Juanchi es el que pudo abrazarlos y recordar, aún en el dolor y la impotencia, que esos que nos arrebataron “lo nuestro” han tenido una vida llena de privaciones, de abandono, de maltratos, de dolor, que también son víctimas de una sociedad que los ha dejado al margen.

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Coherente en lo pequeño, para abrir la puerta de casa cada vez golpea por quinta vez en el día, alguien a quien conoce por el nombre, a pedir caramelos, comida, ropa, ayuda para hacer un trámite porque no tiene internet…

Amoroso, amoroso sin límites, en los pequeños gestos, como comprarle plantas con flores a su mamá, que ya no reconoce a casi nadie, pero sonríe con las flores, con los pajaritos, con las mascotas… con Zuri y Roma, nuestras mascotas que ya no están; para bañarla porque no deja que otro lo haga, para pasar por la casa de sus papás todos los días, para ver cómo están, si necesitan algo, porque además, es su único hijo, que ahora hace tres días que no los llama, y no sabemos como consolar.

Amoroso con sus hijos, presente y apasionado por cada uno de sus proyectos, disfrutando de cada etapa, cantándoles para dormir cuando eran chiquitos, jugando todavía hoy, como un niño más, cuando ya son adolescentes, compartiendo con ellos la pasión por la música, el arte, el deporte, el skate, compartiendo también las preocupaciones, la mirada sobre la realidad, escuchándolos, acompañándolos en su despertar al mundo, ayudándolos a ampliar la mirada, a comprender la complejidad, a descubrir los grises, a no juzgar, a saber escuchar todas las voces….

Juan es mi compañero de vida, el que elegí hace 26 años, y cada uno de los días que vivimos juntos, del que aprendí a disfrutar el presente, las pequeñas cosas, el que me hace sentir con un abrazo que todo va a estar bien, mi equilibrio; aquel a quien le confío mi alma, porque sería incapaz de lastimarme, el que me acompañó incondicionalmente en mi crecimiento profesional y laboral, el que se hizo cargo de la casa y los chicos cuando viaje durante años por trabajo, cuando quise estudiar, el que me hace reír todavía hoy con los mismos chistes de hace 20 años, el que estuvo dispuesto a construir un proyecto de familia, que todo el tiempo es nuestro horizonte, pero que a cada paso nos animamos a revisar para asegurarnos de que es el camino correcto.

Podría contarles miles de cosas más sobre Juan, podría hablarles de él como amigo, pero no hace falta, sus amigos hablan por él, y están ahora al lado mío sosteniendo, apoyando incondicionalmente, resolviendo cuando a mí no me alcanzan las fuerzas, ellos hablan por él y les estoy inmensamente agradecida.

A quienes no lo conocen, sería absurdo pedirles que confíen, solo les pido el beneficio de la duda, eso que se merece cualquier ser humano, eso que nosotros como familia siempre ofrecimos, la justicia hará el resto…