Aumentó la frecuencia de estafas telefónicas, por e-mail y a través de redes sociales en el oeste provincial

Desde el inicio de la pandemia, las compras por Internet subieron exponencialmente y en ese sentido también aumentaron las estafas y engaños. Desde la Asociación de Usuarios y Consumidores Unidos explicaron que estos sucesos se incrementaron en un tres mil por ciento y que la mayoría ocurre en redes sociales. “Mi hija compró una casita…

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Desde el inicio de la pandemia, las compras por Internet subieron exponencialmente y en ese sentido también aumentaron las estafas y engaños. Desde la Asociación de Usuarios y Consumidores Unidos explicaron que estos sucesos se incrementaron en un tres mil por ciento y que la mayoría ocurre en redes sociales.

“Mi hija compró una casita de madera para mi nieta a través de una página de Facebook y tras hacer el depósito de la seña que le pedían, los supuestos vendedores desaparecieron. No contestan los mensajes y la publicación que hicieron con la oferta de la casita ya no existe”, contó acongojada Alejandra, una vecina de Sastre, una semana antes del Día del Niño.

“Hace 15 días que hice una compra de una aspiradora robot y no me llega. Intento comunicarme con el vendedor, al que contacté por Instagram, y no me responde. Creo que fui estafada”, manifestó Betiana, otra vecina engañada por oportunistas de las redes sociales.

En toda la provincia abundan también los ejemplos de gente que recibe llamadas telefónicas donde un supuesto secuestrador dice tener cautivo a un familiar y exige dinero a cambio de su liberación. En muchos casos, las víctimas son personas mayores que al recibir la llamada en horas de la madrugada, no atinan a contactar por otro medio a su ser querido y terminan cayendo en la trampa.

Usurpación de identidad

Otra modalidad es la que hace varias semanas está sucediendo y que se transmite por la red WhatsApp. Muchas personas reciben un mensaje de uno de sus contactos frecuentes quien les dice estar teniendo un pequeño problema económico que debe solucionar de forma urgente y solicita a la persona una suma de dinero no demasiado grande con la promesa de devolverla al día siguiente. Tras pasarle un número de cuenta para hacer el depósito, el incauto realiza la transacción sin advertir que se trata de una usurpación de identidad y que su contacto real jamás le pidió el dinero. Otras veces se advierte la maniobra cuando se le piden mayores datos al supuesto amigo y aparecen las inconsistencias que hacen dudar a la víctima. “Recibí un mensaje de un amigo que me pedía 10 mil pesos prestados hasta el día siguiente. Estaba a punto de realizar la transferencia cuando me di cuenta de que el número no pertenecía a un CBU de una entidad bancaria, sino a una cuenta de Mercado Pago. Al preguntar a quién pertenecía la cuenta la comunicación se cortó. Entonces llamé a mi amigo y ahí fue cuando me enteré que su número telefónico había sido hackeado, casi me enganchan”, contó otro testigo a La Capital.

De acuerdo a la información recopilada por este medio, otra modalidad de estafa ocurre cuando la víctima es la que está ofreciendo un bien a través de las redes sociales. Hay casos en que el estafador llama a quien tiene un producto a la venta y asegura haber hecho el correspondiente depósito para adquirirlo. El estafador solicita que la persona vaya hasta el cajero automático para constatar la operación y de alguna manera logra sacarle a quien quiere vender el bien, los datos de la cuenta. Lejos de haber hecho el pago por la mercancía ofrecida, el estafador puede ingresar a la cuenta, vaciarla o realizar el trámite para obtener un préstamo.

Es importante recalcar que la entidad bancaria no realiza llamadas pidiendo los datos personales de los titulares de las cuentas y que tampoco hay que ofrecerlas a desconocidos. Las personas que tienen inconvenientes con la tecnología, deben buscar la asistencia de un familiar o persona de extrema confianza para realizar movimientos en sus cuentas bancarias.

Sobre estos delitos, la abogada especializada en derecho del consumidor, Gabriela Abad advierte que “la estafa se produce a través de una manipulación psicológica que consiste en apelar a ciertas situaciones especiales que uno está esperando como consumidores o que nos interesa, la respuesta a un reclamo, un subsidio, o ahora el tema de la vacuna”, explicó.

En este sentido, detalló que los estafadores buscan pretextos para ponerse en contacto con las personas, apuntando “a la inmediatez y a un consumidor que está en un situación de vulnerabilidad” para obtener información personal bancaria o bien para realizar un “secuestro virtual”.

El phishing

También se volvió muy frecuente la estafa a través del método conocido como “phishing”. Por lo general llega en forma de correo electrónico. En el mensaje, que supuestamente es emitido por una entidad bancaria, se solicita al usuario que acceda a través de un link a la página del banco para corroborar datos con algún pretexto como que “su cuenta fue cerrada”. La persona engañada accede a un sitio que visualmente parece ser la página oficial de la entidad bancaria pero en realidad es una mera simulación. Quien no advierte la maniobra termina ofreciendo sus datos personales al ciberdelincuente.

Por lo tanto es muy importante conservar la calma ante llamadas dramáticas y evitar brindar datos si no está seguro del origen de la comunicación. En el caso de las compras que quiera realizar por vía digital es importante hacerlo a través de plataformas confiables donde se pueda constatar la seriedad del vendedor al revisar su calificación o los comentarios de otros compradores. No es recomendable dejarse llevar por ofertas grandilocuentes y se debe entender que siempre, “cuando la limosna es grande, hasta el santo desconfía”.