Cómo fue votar en pandemia en las PASO 2021: largas filas y poca distancia afuera de los colegios

El coronavirus anuló algunos de los rituales típicos de las elecciones: la concurrencia familiar a los centros de votación, las facturas compartidas entre autoridades de mesa o entre fiscales de distintos partidos, el cierre de sobres de manera tradicional. Las medidas sanitarias, en general, lograron evitar el amontonamiento dentro de las escuelas y la gente acudió…

como-fue-votar-en-pandemia-en-las-paso-2021:-largas-filas-y-poca-distancia-afuera-de-los-colegios

El coronavirus anuló algunos de los rituales típicos de las elecciones: la concurrencia familiar a los centros de votación, las facturas compartidas entre autoridades de mesa o entre fiscales de distintos partidos, el cierre de sobres de manera tradicional.

Las medidas sanitarias, en general, lograron evitar el amontonamiento dentro de las escuelas y la gente acudió a los comicios con barbijos. Muchos llevaron su propio alcohol, birome y pegamento.

Las largas filas y aglomeraciones por fuera de los colegios, en cambio, fueron casi inevitables. Las autoridades de mesa -por cuestiones operativas- tampoco pudieron mantener el distanciamiento social.

El alcohol en gel, un elemento que no faltó en las mesas de votación. Foto Lucía Merle

Los protocolos anunciados hace unos días no se respetaron de la misma forma en todos lados. El clima fue “bien dominguero” -como reflexionaba un joven de Chacarita-, aunque hubo quejas.

Desde temprano, Clarín recorrió escuelas porteñas y bonaerenses para conocer cómo fue votar en pandemia.

Capital Federal

En algunos lugares, las aulas fueron reemplazadas por biombos que permitieron una mayor circulación de aire. En otros, la puerta del cuarto oscuro permaneció abierta, generando algunas discusiones.

Los paneles con código QR para conocer la mesa no se aprovecharon. Los concurrentes apelaron a las viejas papeletas de mesas de votación pegadas en la pared.

Algunas escuelas sacaron las mesas de votación a la vereda, lo cual se tradujo en cortes de calles y problemas de tránsito.

En un centro de Villa Crespo, la cola se extendía hacia uno y otro lado de la cuadra. La única organizadora admitió que se sentía “superada por las circunstancias”. 

“Con chicos, bebés a upa y hasta perros, cuyas correas en algún caso sostuvieron los policías, los vecinos hicieron colas de hasta 50 minutos”, contó una votante del barrio.

Amontonamientos en la Rural, en Avenida Sarmiento 2704. Foto Rolando Andrade Stracuzzi.

Eso sí, sintió que había “un clima alegre, como si diera especial gusto hacer una cola que no es para hisoparse o vacunarse”.

“El protocolo fue mucho mayor que en cualquier visita al supermercado. Ahora, si una quería cerrar bien el sobre, algo nada menor para quienes cortan boleta, la Voligoma se había acabado”, agregó.

En la institución “Niñas de Ayohuma”, de Parque Chacabuco, un comentario muy escuchado era “¿Esta es la cola? No puede ser“. Algunos, alegan los vecinos, “se colaron”, con la excusa de que votaban en otra mesa para entrar.

La escuela N° 7 “Casa Amarilla”, de Barracas, mostró el ejemplo opuesto. Me sorprendió el nivel de responsabilidad individual, rescató una mujer. Y cerró: “No hubo avivadas con la edad y todos felicitamos a los facilitadores”.

En Belgrano, una madre con un hijo pequeño se lamentó de no haber sido incluida entre los grupos prioritarios. Un señor de 90 años se fue con foto y aplausos. “Muchas crocs y bastones”, bromeó su hija.

Las filas en la escuela Champagnat, en la calle Montevideo 1048. Foto Rolando Andrade Stracuzzi.

“Algunos, a la uruguaya, llevaron mate en mano y el termo bajo la axila. No vi a nadie compartir”, notó una vecina de Almagro. Allí, era el Ejército que indicaba cuántas personas podían ingresar. El circuito no le tomó más de 25 minutos.

En muchas escuelas se repitió una situación común, que parece haberse recrudecido por el Covid: presidentes de mesa que no se presentan y retrasan el inicio de la votación. La falta de capacitación de sus reemplazos representó un motivo de reclamos.

Provincia de Buenos Aires

Roberto tiene 77 años. Usa bastón y tiene dificultad para movilizarse. “Llegué a votar a las 8 en punto. El presidente de mesa no estaba. Los gendarmes me sentaron en una silla y salieron a ‘cazar’ un presidente“, afirma.

Fue en el Colegio Balmoral, de Banfield. La falta de accesibilidad para personas con discapacidades es un problema prepandémico, que sigue sin resolverse.

El voto en la Escuela Primaria N° 26 de Lomas del Mirador (La Matanza). Foto Guillermo Rodríguez Adami.

Julieta, estudiante de Medicina de Lanús Oeste, piensa que se debería haber tomado la temperatura a la entrada de las escuelas. “Eran quince mesas, filas sin distancia, lleno de gente. Agarraron mi DNI con la mano y me hicieron firmar con la lapicera de la mesa. En el baño ni siquiera había papel o alcohol”.

“¿Cómo puede ser que los de 20 y los de 60 hicieran la misma fila? No me parece seguro. Los facilitadores sanitarios… te los debo”, añadió su hermano.

En el Liceo Militar “General San Martín”, de San Martín ​se tardó, pero “se cumplieron todos los protocolos”. Para que no pasara de mano en mano, el DNI se apoyaba, como en muchos establecimientos, en un plato.

Una situación difícil se vivió en el “Colegio San Antonio de Padua”, de Ciudadela. Un señor de 63 años llevaba casi dos horas esperando, porque le informaron que la prioridad solo contemplaba a los mayores de 65 o con problemas de desplazamiento. “Se deberían haber puesto turnos”, concluía su acompañante.

La Escuela Primaria N° 12 de Lanús. Foto Guillermo Rodríguez Adami.

La escuela de Rivadavia esquina Palacios, en Ramos Mejía, representaba el ejemplo opuesto. Alcohol, filas ordenadas con bancos en la calle, poca espera.

Algo parecido sucedió en la escuela “Chacabuco”, de Haedo. “La verdad, salí contento… y alcoholizado”, declaró un hombre, riendo, en referencia al sanitizante que recibió en la entrada, adentro y a la salida.

EMJ

TEMAS QUE APARECEN EN ESTA NOTA