Asombro entre empresarios por el resultado: piden una expectativa de futuro

Pese a que los propios encuestadores advirtieron que sus sondeos no son creíbles por la modalidad que impuso la pandemia, compartir los boca de urna se volvió una gimnasia entre los empresarios durante la tarde de ayer.Pero a la hora de conocerse los resultados, hubo sorpresa y hasta asombro por el retroceso del oficialismo en…

asombro-entre-empresarios-por-el-resultado:-piden-una-expectativa-de-futuro

Pese a que los propios encuestadores advirtieron que sus sondeos no son creíbles por la modalidad que impuso la pandemia, compartir los boca de urna se volvió una gimnasia entre los empresarios durante la tarde de ayer.

Pero a la hora de conocerse los resultados, hubo sorpresa y hasta asombro por el retroceso del oficialismo en todo el país y los comentarios giraron hacia la actitud que puede tomar el Gobierno.

Un industrial soltó: ¿se radicalizará la gestión lo que implica más emisión y avivar un círculo perverso de inflación y devaluación o van a ir al FMI a buscar un acuerdo que permita un tránsito calmo hacia noviembre?

Para Javier Madanes Quintanilla, presidente de Aluar y Fate, habrá un impasse hasta noviembre pero se ilusiona con la posibilidad de una política de consenso, de un llamado a un acuerdo.

En su visión, “las inversiones no se producirán hasta que el panorama no esté más claro”, soltó ante Clarin.

“Hay necesidad de una Argentina que no quede marginada del mundo y que logre cambiar las expectativas de futuro para que se vuelva a invertir”, sostuvo un industrial que pidió reserva de su nombre porque depende de permisos de importación en insumos clave.

Lo explicó de esta manera: “Los empresarios nos jugamos, tomamos riesgo e invertimos cuando hay expectativa de futuro”.

-¿Qué ingredientes tiene esa expectativa?

-Hay oportunidades de negocios, pero falta estabilidad y una política que busque sumar a los empresarios en vez de tratarlos como enemigos. Un acuerdo con el FMI dará previsibilidad pero no alcanza.

Para Madanes Quintanilla un acuerdo con el FMI destraba temas, algo necesario en un mundo que se complicó en términos de comercio internacional con contenedores que saltaron de los US$ 2.300 a US$ 13.000.

Los consultados por este diario ven en el acuerdo con el Fondo una hoja de ruta que “puede dar claridad en el último tramo del Gobierno. Eso es un programa para reducir el déficit, bajar la inflación, no atrasar el tipo de cambio para empujar las exportaciones”, entre otros nudos que persisten en la economía.

Ágiles, los ruralistas mencionaron anoche sus preocupaciones más urgentes. Nicolás Pino, presidente de la Rural, contó que mañana reúne a toda la cadena de la carne en el predio de Palermo para definir “un plan de lucha” para liberar las exportaciones. Pino contó que buscan sumar a otros actores y que llevarán la discusión al Consejo Agroindustrial que cobija a ese amplio sector.

Eso pasa cuando los precios internacionales aún están firmes y pese a que subieron los costos.“El campo se banca con estos números pero hay bronca”, sintetizó.

El analista político Julio Burdman observa una división que atraviesa el frente empresario entre aquellos que sostienen que Argentina necesita un giro más decidido en su política económica y los que confían en una salida gradualista a la crisis.

También hay discrepancia acerca de lo que se viene en 2022. “Este año está jugado,hay rebote, lo que preocupa es 2022 y creemos que será difícil y sin crecimiento”, soltaron en una cadena de supermercados. Uno de los líderes en el sector automotor cree, en cambio, que será un año robusto. ¿Se jugará Alberto Fernández para generar una expectativa de futuro?

Mirá también

TEMAS QUE APARECEN EN ESTA NOTA