Tokio 2020: McLaughlin le ganó otra batalla a Muhammad en los 400m con vallas y estableció el récord mundial

La estadounidense Sydney McLaughlin rompió su propio récord mundial y ganó en la noche argentina del martes la medalla de oro en los 400 metros con vallas de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, finalizando la prueba en 51,46 segundos para sumar otra apretada victoria sobre su máxima rival, Dalilah Muhammad. McLaughlin vino de atrás…

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La estadounidense Sydney McLaughlin rompió su propio récord mundial y ganó en la noche argentina del martes la medalla de oro en los 400 metros con vallas de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, finalizando la prueba en 51,46 segundos para sumar otra apretada victoria sobre su máxima rival, Dalilah Muhammad.

McLaughlin vino de atrás en los últimos 100 metros para superar a su compatriota y campeona defensora. El tiempo de Muhammad de 51s58 también fue suficiente para superar el récord previo de McLaughlin de 51s90, el cual impuso en la eliminatoria estadounidense el mes pasado.

La holandesa Femke Bol terminó con el bronce con 52s03 segundos, suficientes para conseguir el mejor registro europeo.


En Mountainside, Nueva Jersey, se celebró el triunfo de la local. Foto AP/Eduardo Muñoz Alvarez

McLaughlin y Muhammad se habían estado intercambiando triunfos y récords mundiales durante los últimos dos años. Muhammad rompió el récord en los nacionales de Estados Unidos en 2019 y luego una vez más, colocándolo en 52s16, en los campeonatos mundiales de Doha.

McLaughlin batió esa marca hace unos meses durante las eliminatorias rumbo a la justa olímpica, llevándolo a 51s90 para convertirse en la primera mujer en romper la barrera de los 52 segundos.

La posibilidad de un tercer récord del mundo, tras los conseguidos por la venezolana Yulimar Rojas en salto triple (15m67) y por Warholm en 400 m vallas (45s94), sobrevolaba sobre la pista del estadio olímpico cuando las ocho finalistas se instalaron en los tacos de salida para batirse en la final femenina.

El prodigioso registro de Warholm, primer ser humano que baja de los 46 segundos en la vuelta a la pista con 10 obstáculos en el camino, demostraba que el estadio tokiota, pese a la ausencia de público por la pandemia, era un escenario ideal para el lucimiento de las atletas.

Y frente al gran duelo entre Warholm y el estadounidense Ray Benjamin, la final femenina proponía otro no menos cerrado entre McLaughlin y Muhammad. Rivalidades así son las que precipitan los récords mundiales, sobre todo si está en juego el oro olímpico.


Sydney Mclaughlin (centro) recibe las felicitaciones de Dalilah Muhammad (izquierda), que se quedó con la plata. A la derecha, la neerlandesa Femke Bol, medallista de bronce. Foto Jewel SAMAD / AFP

Muhammad contrajo covid-19 a principios de año pero se recuperó a tiempo para ganarse su plaza olímpica en el equipo norteamericano con un registro de 52s42 en los trials.

La carrera discurrió muy pareja, aunque siempre con Muhammad ligeramente por delante. Las espadas estaban en alto todavía a media recta. Muhammad atacó en primer lugar el último obstáculo, pero McLaughlin aún guardaba otro cambio, como Warholm, para sentenciar en los últimos metros.

El rostro impasible con que la nueva campeona acogió su victoria no se acompasaba con su gran registro.

La holandesa Femke Bol, de 21 años, invicta este año en la Diamond League, participó en la fiesta como tercera en discordia. Empezó la carrera con una marca personal de 52s37, cuarta en la lista mundial de todos los tiempos, y la acabó batiendo un récord de Europa que llevaba 18 años en poder de la rusa Yuliya Pechonkina, con 52s34.

McLaughlin participó con 16 años en los Juegos de Río 2016, donde alcanzó las semifinales, y a lo largo del último ciclo olímpico se ha apoderado de la primacía mundial. Con 20 años obligó a Muhammad a batir el récord del mundo si quería vencerla en la final mundialista de Doha, y ahora es ella la que ha tenido que batir su plusmarca para no verse superada por su rival.

Palabra de campeona

“La carrera no empieza hasta la última valla”, destacó la nueva recordwoman, que también aseguró que sólo pensó en “darlo todo” cuando vio que su compatriota Dalilah Muhammad iba por delante al atacar el último obstáculo.

“Qué carrera más grande, estoy absolutamente encantada, muy agradecida de estar aquí celebrando tan extraordinaria carrera representando a mi país”, comentó tras abandonar la pista del estadio Olímpico.

Las dos grandes favoritas estaban muy cerca a mitad de recta. “La vi (a Muhammad) delante de mí a falta de una sola valla y sólo me dije: hacé tu carrera”.

La nueva campeona olímpica destacó que su victoria tuvo que ver con “la confianza en el entrenamiento, en tu entrenador, que terminan por plasmarse sobre la pista” y aseguró que todavía no puede meterse en la cabeza el récord.

“Pero estoy segura de que lo voy a procesar y a celebrar más tarde“, comentó en relación con su escasa expresividad después de la carrera.

Con información de EFE.

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