Entre la niebla, las dificultades de la cancha y una maldición que parece seguir vigente, el US Open de golf puso primera a medias

A las 6.30 AM hora de San Diego debió empezar la edición 121 del US Open, pero la niebla dispuso otra cosa. El viento predominante aquí es el que sopla del oeste y durante estos meses de mayo y junio es muy común que la bruma se haga presente. No se veía a un metro…

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A las 6.30 AM hora de San Diego debió empezar la edición 121 del US Open, pero la niebla dispuso otra cosa. El viento predominante aquí es el que sopla del oeste y durante estos meses de mayo y junio es muy común que la bruma se haga presente. No se veía a un metro y para saber desde dónde soplaba el viento había que prender un cigarrillo. La calma era total temprano en Torrey Pines y el campeonato no empezó hasta pasadas las 8 de la mañana.

Esta bruma deja algo de humedad en la cancha y los greens se ponen un poco más blandos y receptivos, algo que los que jugaron por la mañana pudieron aprovechar. Rápido al tope del tablero aparecieron dos de los nombres importantes. Brooks Koepka, dos veces ganador del US Open, y Xander Schauffele, dueño de un récord impresionante en este campeonato, se pusieron bajo par y le marcaron el camino al resto. Al finalizar los grupos de la mañana nadie lo hizo mejor que el norteamericano Russell Henley, que con 67 golpes, 4 bajo par, quedó al tope del tablero con el español Rafa Cabrera Bello y el italiano Francesco Molinari a un golpe.

A nosotros nos interesaba ver a Fabian Gómez. En su carrera nunca había jugado el US Open y era el único Major que le faltaba. El chaqueño jugó una muy buena ronda y con 70 golpes se encuentra en perfecta posición para lo que queda del campeonato. Una buena cantidad de birdies (5) y solo un error caro que fue el doble bogey del hoyo 5 lo dejaron más que satisfecho a Gomez en su debut en el campeonato.


Fabián Gómez y su primer Us Open. Foto: AFP

Los grupos de la tarde hicieron algo muy similar a los que habían jugado temprano, con la diferencia que muchos de ellos no pudieron completar la ronda por falta de luz. El viernes a las 6.50 AM deberán estar en posición para reanudar el juego, completar los primeros 18 hoyos y pocos minutos después comenzar la segunda vuelta. Todo esto se cumplirá si la niebla lo permite.

El sudafricano Louis Oosthuizen fue quien mejor lo hizo a la tarde y con dos capítulos por jugar estaba igualado en la punta con Henley en 4 bajo par. Oosthuizen, ganador del Open en St.Andrews en 2010, tiene un récord muy particular: ha terminado segundo en los 4 grandes campeonatos, habiendo perdido en play off el Masters y el Open. Por suerte para él ya tiene uno ganado y mucho le gustaría agregar el US Open a su currículum.

Dueño de un swing que el mundo entero envidia, Oosthuizen comenzó el juego por el 10 y cerró esos 9 hoyos con 3 birdies, para agregar uno más en el regreso. Tiene todavía el par 5 del 9 para lograr otro birdie y quedar solo en la punta. Matusyama (69), Rahm (69) y McIlroy (70) fueron otros de los grandes nombres que terminaron bajo par.


Louis Oosthuizen en acción. Foto: AFP

Hay muchas historias alrededor de este US Open. Todas interesantes, pero ninguna como la de Phil Mickelson. Un jugador que ha ganado 45 veces en el PGA Tour, 6 de ellos majors, que tuvo la mala suerte de ser contemporáneo de Tiger Woods y que solo le falta ganar este campeonato para completar una carrera.

La maldición de Mickelson con el US Open comenzó en 1999 cuando Payne Stewart embocó un putt de unos 5 metros en el hoyo final para derrotarlo por un golpe. Tres años más tarde su verdugo fue Tiger que le ganó por 3. En ambas ocasiones Mickelson jugó en el grupo final con el campeón. En 2004 el US Open llego a Shinnecock Hills y Mickelson estaba otra vez en el grupo final el domingo, ahora con el sudafricano Retief Goosen. Pelearon golpe a golpe hasta que en el 17 Mickelson anotó doble bogey y todo terminó. En 2009 otra vez en Bethpage el zurdo sumó otro segundo lugar quedando detrás de Lucas Glover, mientras que en 2013 fue el inglés Justin Rose el que lo derrotó en Merion.

Todas derrotas duras, pero ninguna como la de 2006 en las afueras de New York. “Fui un estúpido”, fueron las palabras de Mickelson al terminar el campeonato.

Jugando en el grupo final el zurdo necesitaba un par en el último capítulo para finalmente ganar el campeonato, mientras que un bogey lo ponía en un play off con el australiano Geoff Ogilvy. Su golpe de salida en el par 4 final salió muy a la izquierda. Tuvo suerte ya que la pelota pegó en el techo de una de las carpas de hospitalidad y la dejó en una zona por donde caminaba la gente. Solo debía volverla al fairway e intentar salvar el par, de lo contrario todavía tenía el desempate, pero jugar conservador no está en su esencia. O por lo menos no estaba por aquellos años. Intentó pegar un hierro 4 por sobre unos árboles, la pelota no tomó la altura deseada y quedó en una posición similar. El tercer golpe terminó enterrada en uno de los búnkeres del green desde donde no pudo salvar el bogey para terminar perdiendo por un golpe.


Mickelson, otra vez cuesta arriba. Foto: AFP

Seis veces segundo es un récord para el US Open, pero es un récord que nadie quiere tener. Esta sería sin dudas la historia más grande de la semana. Las estrellas se alinearon hace un mes y Mickelson luego del 75 del jueves deberá trabajar mucho para poder volver a hacer historia.

Un total de 23 jugadores le ganaron a la cancha, lo que es un número importante para un US Open. Este número se irá achicando a medida que pasen las rondas y me sorprendería que el score ganador sea de dos cifras bajo par. Sigo pensando que de aquí en más la cancha se pondrá cada vez más difícil y que el desafío que presentará Torrey Pines será un obstáculo bien complicado para los mejores del mundo.

El viernes es el día del corte clasificatorio y los 60 mejores scores más los empates en esa posición definirán el US Open y pelearán por uno de los títulos más importantes en este deporte, además del cheque al ganador que será de 2.250.000 dólares. Lo mejor está por venir.

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