A 35 años de México 86: el inolvidable póker del Buitre Emilio Butragueño

Cuentan quienes mucho lo conocen que Emilio Butragueño no soportó aquella derrota en la final de la Eurocopa de Francia y contra Francia, en 1984. Goleador extraordinario, El Buitre, que para su puesto era un petiso de 170 centímetros, y también un gladiador. Fue estrella, mago y goleador del Real Madrid durante once temporadas desde…

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Cuentan quienes mucho lo conocen que Emilio Butragueño no soportó aquella derrota en la final de la Eurocopa de Francia y contra Francia, en 1984. Goleador extraordinario, El Buitre, que para su puesto era un petiso de 170 centímetros, y también un gladiador. Fue estrella, mago y goleador del Real Madrid durante once temporadas desde el 83 al 95. Fue Pichichi en la campaña 90/91. Ganó 13 títulos para la Casa Blanca. A esa época se la llamó La Quinta del Buitre.

Pero en su recorrido hubo un partido que lo marcó para siempre. El 18 de junio de 1986, el nacido en Madrid hace 57 años, tuvo una actuación propia del mismísimo Diego Maradona. Dinamarca venía de ser la sensación de la primera rueda, una celebración del contraataque y de la belleza. A los 33 minutos, de penal, Jesper Olsen estableció el 1-0. Parecía una continuidad de todo aquello que los daneses habían construido unos días antes. Pero no. Nada de eso.

Apareció El Buitre. Empató el partido cuando le quedaban apenas 2 minutos al primer tiempo. Después fue una furia en el complemento convirtió otros tres goles. Los del norte de Europa no lo podían creer. Convirtió a los 12 de esa segunda mitad, cuando faltaban 10 minutos para el final de su épica y sobre la hora, de penal. En el medio el vasco Andoni Goikoetxea, de penal, hizo uno de esos cinco tantos que quedaron en la historia de este Mundial. Se recuerda: es el mismo Goikoetxea que en los tiempos de Diego en Barcelona lo fracturó. Según cuenta Fernando Signorini, preparador personal de Diego todos aquellos años, “le salvó la carrera”. No se trata de una ironía, de aquel Maradona roto nació la mejor expresión de la historia del fútbol.

Aquella maravilla de Emilio casi no tiene antecedentes en la historia de los Mundiales. Sólo el ruso Oleg Salenko, en 1994 hizo un gol más que él en un partido frente a Camerún. Y apenas otros cinco jugadores coincidieron con la hazaña del madrileño: el polaco Ernest Wilimowski frente a Brasil en 1938; el brasileño Ademir frente a Suecia en 1950; el húngaro Sandor Kocsis en 1954 frente a Alemania Federal; el francés Just Fontaine en 1958 tambien frente a aquella Alemania; Eusebio, el portugués nacido en Mozambique, frente a Corea del Norte en 1966.


La selección de España, en México 86.

Pero volvamos a Butragueño, quien aquel día fue la megaestrella. Lo dijo después del partido: “No me esperaba tanto. Tuvimos una actuación memorable. Y estamos preparados para todo lo que sigue”.

A España le pasó luego lo de casi siempre, más allá de las destrezas de Emilio: se frenó en los cuartos de final. Se cruzó con esa Bélgica impredecible, empató 1-1, tras larguísimos 120 minutos y los penales lo condenaron. En esa instancia, los belgas se impusieron 5-4. El Buitre convirtió pero Eloy no pudo con Pfaff. Y así se terminó el camino.


Butragueño ante Bélgica no tuvo la misma suerte.

En cualquier caso, en la memoria todavía habita aquella actuación de Butragueño. Fue colosal. En el Mundial de Maradona, por un rato, El Buitre fue Maradona.

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