US$20 millones: expanden una planta de producción de papas congeladas en Mendoza

El empresario Fabio Calcaterra confirmó que completó su proyecto de inversión de US$140 millones en su planta de producción de papas congeladas en Mendoza, con la inauguración de una sala de refrigeración y almacenamiento dentro del centro industrial que opera en Luján de Cuyo. Allí funciona la fábrica de Simplot Argentina, el proyecto que Calcaterra…

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El empresario Fabio Calcaterra confirmó que completó su proyecto de inversión de US$140 millones en su planta de producción de papas congeladas en Mendoza, con la inauguración de una sala de refrigeración y almacenamiento dentro del centro industrial que opera en Luján de Cuyo. Allí funciona la fábrica de Simplot Argentina, el proyecto que Calcaterra tiene en sociedad con la firma de origen estadounidense, uno de los líderes globales del sector.

“La primera etapa fue la inauguración de la fábrica, en 2019, y este nuevo almacén de frío completa el proyecto. Permite mejorar la logística y el despacho de los productos”, dijo el empresario, primo del expresidente Mauricio Macri, quien detalló que estas instalaciones implicaron un desembolso de US$20 millones, comprendidos en el plan total del proyecto.

Según informó Calcaterra, Simplot Argentina espera facturar este año US$100 millones, con una producción estimada en 90.000 toneladas de papa congelada. Esto implica casi duplicar la producción alcanzada en esa planta en 2020 (fueron alrededor de 50.000 toneladas), que tiene a su vez la capacidad de incrementar en un 25% su volumen con las instalaciones ya activas.

La planta de Simplot Argentina, en Luján de Cuyo, con el almacén de frío ya operativo.

En la fábrica de Luján de Cuyo, la empresa procesa y envasa papas congeladas, que se destinan en un 75% a la exportación. Brasil, que tiene mercado anual de 600.000 toneladas de papa congelada, es el principal destino de ventas de la empresa, seguido en menores volúmenes por otros países del Mercosur (Uruguay, Paraguay, Chile).

“La Argentina va a necesitar que sus negocios y proyectos sean pensados hacia la exportación. El mercado local es chico, la economía se contrajo y por eso hay que pensar en exportar. Ni que hablar con Brasil al lado, que es el mercado más importante”, dijo Calcaterra, quien considera que la mayor economía de América Latina tiene potencial para ubicarse entre las cinco principales a nivel global.

La empresa tiene actualmente 280 empleados, 180 de los cuales trabaja en la planta de Luján de Cuyo. Según comentó el presidente de la firma, ese centro trabaja actualmente los siete días de la semana, sin pausa y con tres turnos operativos. Un tercio de la materia prima utilizada es cultivada en campos propios en la zona, aunque también compran papas a productores en distintas localidades de Mendoza y San Luis. Según Calcaterra, también invirtieron en el desarrollo de semillas y la transferencia de tecnología para mejorar la calidad y el rendimiento por hectárea de estos establecimientos.

Si bien advierte que los campos en Mendoza tienen condiciones climáticas y de suelo competitivas para la producción de papa, en la zona también hay competencia con otros productos como ajo o zanahoria.

Plantaciones de papa en Mendoza. Simplot Argentina obtiene un tercio de su materia prima de campos propios.

En cuanto al potencial de crecimiento, Calcaterra advierte que la capacidad instalada de la planta en Luján de Cuyo le permitiría llegar a alrededor de 120.000 toneladas de papa congelada. En el reciente almacén de frío propio, que tiene capacidad de guarda de la producción de la fábrica en 20 días, el empresario advierte que se evitaron algunos costos (antes parte de ese proceso era tercerizado) y se aceleraron los plazos logísticos. En estas nuevas instalaciones, pueden concretar el proceso de Aduana y agilizar el proceso de exportación.

Según el empresario, la marca cuenta con el 25% del share del mercado en la Argentina, y las perspectivas son de crecimiento. “Hay que ver qué deja la pandemia y qué condiciones tiene la recuperación. En 2020, hubo cambios de hábitos, porque la gente dejó de comer afuera y consumió más alimentos en el hogar. Ahora hay más demanda”, dijo Calcaterra.

En este escenario, sin embargo, advirtió sobre las consecuencias del freno en la suba del tipo de cambio oficial que hace algunos meses aplicó el Banco Central para intentar generar un ancla inflacionaria. “En los últimos meses, la inflación fue mayor a la devaluación y se generó un poco de atraso cambiario”, sostuvo.

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