La exótica carrera de Héctor Cúper: de perder finales de Champions y dirigir equipos top de Europa a DT de El Congo

“No me gustaría decir que estoy acostumbrado a perder otra final…”, dijo Héctor Cúper y se frenó. Es que, hasta hace un tiempo había atrás había dos miradas sobre la carrera del entrenador que dio sus primeros pasos como DT en Huracán en el año 1993. La primera, la más descarnada, lo ubicaba como un gran perdedor…

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No me gustaría decir que estoy acostumbrado a perder otra final…”, dijo Héctor Cúper y se frenó. Es que, hasta hace un tiempo había atrás había dos miradas sobre la carrera del entrenador que dio sus primeros pasos como DT en Huracán en el año 1993. La primera, la más descarnada, lo ubicaba como un gran perdedor de finales. Eso, a pesar de haber ganado la Copa Conmebol con Lanús en 1996, lo que le valió el salto a Europa. La segunda, mucho más analítica (aunque también menos difundida), aseguraba que Cúper potenciaba a sus equipos y los llevaba a puestos de elite, más allá del resultado final. 

Lo cierto es que el día que pronunció esas palabras, al argentino le habían dado vuelta la final de la Copa de Africa. El gol del delantero Vincent Aboubakar del Besiktas turco había sentenciado la victoria de Camerún. Y así, Cúper perdía la séptima final de su carrera: ahora era el director técnico de Egipto.

Es que, después de dirigir durante varios años en la elite europea (Mallorca, Valencia, Inter…), Héctor Cúper se convirtió en un verdadero trotamundos. Tras su paso por el Inter de Milan (su último equipo top), donde salió subcampeón detrás de la Juve, el DT se instaló sobre el Mar Egeo para dirigir al Aris Tesalónica. ¿Cómo le fue? Sí, perdió la final de la Copa de Grecia frente al poderoso Panathinaikos.


Cúper, en San Petersgurgo, disputando el Mundial de Rusia con Egipto frente al local.

Desde 2008, Cúper comenzó a alternar ligas clásicas con destinos exóticos. Y le tomaría el gustito. Así, saltó de Betis a Parma para luego convertirse en DT de Georgia. Firmó por dos años, pero no le fue bien. El seleccionado representativo de la Federación Georgiana de Fútbol no ganó ningún partido bajo su dirección técnica: empató tres y perdió siete. Lo peor de todo fueron las derrotas  6 a 2 frente a Bulgaria y una caída en Tiflis con Italia donde sus defensores se hicieron dos goles en contra. No había mucho que hacer. Los georgianos quedaron últimos en el Grupo 8 de la eliminatoria europea. Renunció.

El título del diario AS del 29 de noviembre de 2011 define cómo le fue en Racing de Santander: “Héctor Cúper dimite para no perjudicar más al equipo“. Pero el santafesino es un trabajador incasable y un mes más tarde ya firmaba con el Orduspor de Turquía: lo salvó del descenso y partió en abril de 2013.


En octubre de 2011 Cúper visitó el Camp Nou con el Racing de Santander. El saludo con Pep.

Entonces arranca raid por el mundo árabe. El Al Wasl fue un amor fugaz, un par de meses de malos resultados y afuera. Después llega Egipto: lo contrataron para pasar de fase en la Copa de Africa y lo llevó a la final. Además llegar a la Copa del Mundo en Rusia. Lo echaron cuando quedaron afuera en la fase de grupos.

Para agrandar su CV tuvo un paso por Uzbekistan. Y la noticia que surgió en estas horas es la firma en otro destino exótico: ahora será el director técnico de El Congo.

Muy lejos quedan las finales perdidas en Europa. Primero con el Mallorca, en 1998, por Copa del Rey y la Recopa de Europa un año después. Y las inolvidables finales de Champions League que jugó con aquel Valencia repleto de argentinos Ayala, Pellegrino, Aimar, Kily González y el Piojo López. En el 2000 cayó con el Real Madrid. Y el 2001 con el Bayern Munich.

A partir de allí, Cúper recibió una crítica despiadada. Y le pusieron el mote de perdedor. Vale decir que el Valencia no volvió a jugar instancias decisivas de una Copa de Europa. Algo parecido ocurrió con el lugar al que había llevado al Mallorca.


El profe en su vestuario, con los jugadores de Racing de Santander.

Habrá que ver si se exilió en el continente africano. O simplemente descubrió un nuevo mercado. Lo cierto es que Héctor Cúper va por otra aventura. Y su próximo destino es la República Democrática del Congo.  

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