Canelo Álvarez, el noqueador que quiere más sangre, más millones y todos los cinturones

“Otro día en la oficina”. Así describió el Canelo Álvarez su triunfo por nocaut técnico ante el británico Billy Joe Saunders, a quien mandó al hospital con múltiples fracturas en el área orbital derecha, tras el octavo round de la pelea que se celebró en el AT&T Stadium de Arlington, Texas. Es que para el…

“Otro día en la oficina”. Así describió el Canelo Álvarez su triunfo por nocaut técnico ante el británico Billy Joe Saunders, a quien mandó al hospital con múltiples fracturas en el área orbital derecha, tras el octavo round de la pelea que se celebró en el AT&T Stadium de Arlington, Texas. Es que para el mexicano, ya es una costumbre derrotar rivales arriba del ring. Su impresionante record profesional marca 56 victorias, 38 por la vía rápida, dos empates y apenas una derrota.

Dieciséis de esos festejos fueron en peleas por títulos mundiales, lo que lo convierte en el tercer púgil de su país con triunfos en ese tipo de combates, por detrás de Julio César Chávez con 31 y Ricardo ‘Finito’ López con 25. Dueño de los cinturones supermedianos del CMB y la AMB, que ya tenía en su poder, y la OMB, que le arrebató el sábado a su Saunders, ya avisó que irá ahora por el de la Federación Internacional de Boxeo. Imparable, el nacido en Guadalajara hace 30 años es el mejor boxeador del momento. Un verdadero exterminador arriba del cuadrilátero.

“Sabía que la pelea podía resolverse por el octavo round. Pero no fue tan difícil como yo esperaba. Ahí es cuando me di cuenta de lo importante de mi preparación. Me entreno duro y por eso hago ver fáciles las peleas“, aseguró Álvarez tras su victoria ante Saunders, a quien le propinó un durísimo uppercut cerca del ojo derecho en el desenlace del octavo asalto.

El inglés, que sufrió su primera derrota en 31 presentaciones, no salió a disputar el noveno por consejo de su equipo, que temía una grave lesión. La decisión fue acertada, ya que horas después se confirmó que sería operado por múltiples fracturas en el área orbital.

“Sabía que no iba a salir; se lo dije a mi esquina. Sentí que le quebré el pómulo“, había comentado el Canelo minutos después de que se confirmara su victoria por nocaut ante las 73.126 personas que presenciaron la pelea, un record en la historia del boxeo.

Esa cantidad de público -impensado para los tiempos de pandemia que vive el mundo- se transformó en la mayor concurrencia en una reunión de boxeo en un estadio cubierto, superando los 63.352 que vieron en 1978 el triunfo de Muhammad Ali ante León Spinks en el Superdomo de Nueva Orleans.

“La gente me da el apoyo necesario para seguir”, comentó al agradecer el respaldo masivo de la multitud -la mayoría mexicanos- que se congregó para disfrutar del espectáculo.

Los que dicen que la gente no me quiere, se fijan en los cien que hablan mal, más que en los millones que me quieren“, afirmó haciendo referencia a las críticas de algunos medios y fanáticos de su país, donde todavía no se ganó el título de ídolo popular.

Más allá de esos “detractores”, el Canelo es una estrella del boxeo mundial. Porque en tiempos controversiales para este deporte, en medio de las polémicas por combates de exhibición deslucidos, es un peleador que mantiene la esencia de su disciplina y volvió a brindar junto a Saunders un verdadero espectáculo de boxeo puro.

Porque no hay púgil que genere tanto dinero como él, si de sponsors, espectadores y ventas de boletos de Pay Per View se habla. Por la pelea ante el británico, Álvarez tenía garantizada una ganancia de 15 millones de dólares, pero se terminó llevando más del doble.

Es que su acuerdo con la empresa DAZN, que difunde la pelea a través de su plataforma digital en todo el mundo salvo México, él recibe el 60 por ciento de las ganancias por PPV. Así, se estima que la velada del sábado por la noche le permitió embolsar unos 40 millones en moneda estadounidense.

Y porque arriba del ring, es implacable. Su triunfo ante el británico lo consiguió en su tercera pelea en menos de seis meses. En diciembre había derrotado por puntos al inglés Callum Smith en San Antonio y en febrero, por nocaut en tres rounds al turco Avni Yildirim en Miami. Y ahora se anotó otro KO para mejorar un palmarés personal que lo ubica entre los mejores de mundo.

El mexicano se convirtió en el primer peleador en ostentar tres cinturones mundiales en una misma división desde el británico Joe Calzaghe, quien consiguió estos mismos tres títulos luego de su victoria en noviembre de 2007 sobre el danés Mikkel Kessler.

Pero lejos de conformarse, Álvarez ya tiene la cabeza puesta en su próximo desafío: enfrentar al estadounidense Caleb Plant, monarca de la Federación Internacional, para convertirse en el primer boxeador de la historia en poseer todas las coronas del peso supermediano.

La pelea ante el norteamericano podría realizarse en septiembre, si se concretan las negociaciones con los equipos de ambos. “A veces me da coraje porque dicen que quieren pelear conmigo y cuando se va a dar la pelea, piden la luna y las estrellas”, comentó Álvarez

“Ojalá se de el combate. El objetivo es ganar los cuatro títulos y unificar. Vamos por eso”, cerró el Canelo, un campeón con todas las letras. Un exterminador arriba del ring.

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