Niebla, un avión y la muerte: la tragedia que arrasó a un equipo de fútbol

A las 17:05 del 4 de mayo de 1949, Italia se paralizó ante la terrible noticia. En las afueras de Turín, al norte del país, el avión que trasladaba al equipo de Torino se estrelló a 700 metros de altura en medio de una densa niebla, contra la parte trasera de una basílica en la…

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A las 17:05 del 4 de mayo de 1949, Italia se paralizó ante la terrible noticia“> ante la terrible noticia. En las afueras de Turín, al norte del país, el avión que trasladaba al equipo de Torino se estrelló a 700 metros de altura en medio de una densa niebla, contra la parte trasera de una basílica en la colina de Superga.

Las autoridades acudieron inmediatamente al lugar del siniestro y encontraron un escenario caótico. Restos de la nave en llamas, cuerpos y valijas esparcidos por doquier. Al revisar los materiales, los efectivos empezaron a darse cuenta de que muchos de los fallecidos eran personas muy reconocidas en Italia. Eran parte del plantel campeón de la Serie A, la máxima división del fútbol en el país.

El avión que trasladaba al plantel de Torino en 1949, estrellado contra el campanario de la Basílica de Superga

Los rescatistas no tardaron en confirmar lo peor: no quedaba nadie con vida. Fueron 31 víctimas: 18 de ellas, jugadores del Toro, que fue tetracampeón de la liga de Italia entre 1945 y 1949, y base de la selección Azzurra que se preparaba para afrontar el Mundial de Brasil de 1950. Además, murieron dos entrenadores, dos dirigentes y tres periodistas. El encargado de identificar a los fallecidos fue Vittorio Pozzo, entonces entrenador de la Selección de Italia, que aseguró tiempo después que “aquella fue una de las tareas más difíciles de su vida”.

Los análisis del accidente indicaron días más tarde que una falla en el funcionamiento de los sistemas del pequeño avión Fiat de tres motores generó un problema de navegación. Por esto, el piloto creyó que el edificio estaba lejos de su trayecto pero, cuando se dio cuenta del error, era demasiado tarde.

En ese entonces, al Torino le quedaban cuatro encuentros por la Serie A y tenía serias chances de obtener una nueva corona. Pero antes de la continuidad de la liga, el plantel se había trasladado para disputar un partido de despedida para el futbolista Xico Ferreira contra el Benfica en Lisboa.

Durante la década del 40′ hasta este terrible accidente, el Toro era sin dudas el mejor equipo italiano, y uno de los referente del continente europeo. Hasta el siniestro, se había consagrado campeón en cuatro de las últimas cinco ediciones de la liga local.

En la colina de Superga se construyó un monumento en conmemoración a los fallecidosAgencia AFP

A las 48 horas del accidente, cuando la noticia ya había recorrido Europa, se estimó que medio millón de personas colmaron las calles de la ciudad para honrar a los fallecidos. Para hacer aún más grande el homenaje, los clubes de la Serie A pidieron que el título de esa temporada también quede en manos de Torino, que pasó a conocerse en la voz pública de Italia como “Los Inmortales”.

Al mismo tiempo, de cara a la liga de 1949-50, se les pidió a los clubes del país que donen un jugador al Toro para que pudiera recuperarse rápido y, en ese campeonato, el nuevo equipo finalizó sexto. La copa quedó en manos de Juventus.

La noticia recorrió el mundo. En la Argentina, La Máquina de River Plate, integrada por Alfredo Di Stéfano, Ángel Labruna, Amadeo Carrizo y Pipo Rossi, entre otras grandes figuras, viajó al Viejo Continente para disputar un amistoso a beneficio contra el plantel recién formado de Torino. El dinero recaudado del encuentro fue donado a los familiares de las víctimas.

Los futbolistas que murieron en aquella triste jornada fueron Valerio Bacigalupo, Aldo Ballarin, Dino Ballarin, Émile Bongiorni, Eusebio Castigliano, Rubens Fadini, Guglielmo Gabetto, Ruggero Grava, Giuseppe Grezar, Ezio Loik, Virgilio Maroso, Danilo Martelli, Valentino Mazzola, Romeo Menti, Piero Operto, Franco Ossola, Mario Rigamonti y Július Schubert. Además de los dos entrenadores, dos dirigentes y tres periodistas que también perdieron su vida.

Sin lugar a dudas, la de Superga no fue una tragedia más. Fue un quiebre en el deporte italiano y Mundial que, a 72 años del accidente, se sigue recordando y homenajeando a las víctimas del fatídico siniestro.