El clásico de La Plata vuelve a 1 y 57 a 16 años del terrible accidente que lo cambió todo

Claudia Jones tiene 34 años, está acostada en la cama de un hospital y ve entrar por la puerta de la habitación al goleador del clásico que había ido a ver pero no pudo. José Luis Calderón le da su camiseta autografiada. A esa altura, de milagro, el susto no fue tragedia. El clásico entre…

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Claudia Jones tiene 34 años, está acostada en la cama de un hospital y ve entrar por la puerta de la habitación al goleador del clásico que había ido a ver pero no pudo. José Luis Calderón le da su camiseta autografiada. A esa altura, de milagro, el susto no fue tragedia.

El clásico entre Estudiantes y Gimnasia volverá a jugarse en 1 y 57 después de 16 años. La última vez, Claudia, de Berisso, hincha del Pincha, no se mató de casualidad.

Llegó temprano a la cancha con Adriano, su esposo y sus hijos de 7 y 13 años, y se instalaron en el escalón número 26 de la cabecera de calle 55. Eran las 13.30 cuando saltaban porque el partido de Reserva ya estaba por terminar con triunfo 2-1 para el Pincha y en ese instante el tablón de virapitá se partió al medio.

Claudia cayó al vacío. Antes de dar de lleno contra el piso se golpeó con los hierros que sostienen la estructura de la grada. Ese roce, doloroso, quizá le salvó la vida porque sirvió para atenuar la caída libre.


Bomberos y policías asisten a Claudia Jones, la mujer de 34 años que se cayó de la tribuna. (Archivo Clarín)

El día previo al clásico, la habilitación municipal y del Comité Provincial de Seguridad en el Deporte (Coprosede) decía que la cancha se encontraba en perfecto estado para albergar a 21.500 espectadores.

Entre el escalón 26, donde estaba Claudia, y el suelo había casi 10 metros. No bien golpeó contra el piso la mujer quedó inmóvil, con las piernas flexionadas y boca abajo. Los primeros auxilios partieron de la Policía, que cercó con cinta roja y blanca la zona para evitar la invasión de curiosos.

Todavía no había comenzado el partido. Pero nadie intentó suspenderlo. La zona de la tribuna afectada por la rotura fue despejada y los hinchas se amontonaron en el sector opuesto mientras los barras intentaban esconder el tablón roto y alejar a los empujones a los fotógrafos para que no quedaran rastros de lo ocurrido.

Minutos después, los 22 protagonistas salieron a la cancha. Horas más tarde, Calderón, autor del gol del triunfo 1-0 llegó junto a un grupo de dirigentes de Estudiantes, con el presidente Julio Alegre a la cabeza, al Hospital San Martín donde la víctima se encontraba asistida por politraumatismos varios y fuera de peligro.


Calderón grita su gol junto a Pavone. Un rato después fue al hospital a llevarle su camiseta a la mujer que cayó de la tribuna. Foto: Archivo Clarín.

Aquel 28 de agosto de 2005, el partido que marcó el final para la cancha de tablones de Estudiantes, fue también el que inclinó la balanza en el historial de clásicos platenses.

Era el duelo 138 del profesionalismo. El León llegaba herido por haber perdido ante el Lobo 4-1 dos meses antes en el Bosque y la revancha le permitió pasar al frente nuevamente en un mano a mano que hasta ahí tenía 44 triunfos por lado en el profesionalismo y que, desde ese momento, siempre quedó en manos albirrojas.

A los 4 minutos del segundo tiempo, Mariano Pavone tiró un centro rasante desde la izquierda y Calderón apareció por el palo opuesto para tocar al gol ante la salida del Mono Navarro Montoya.


Sobre el final del clásico hubo incidentes en la popular visitante. (Archivo Clarín)

El Pincha de Jorge Burruchaga esa tarde formó con: Martín Herrera; Marcos Angeleri, Fernando Ortíz, Agustín Alayes y Carlos Arano; Horacio Cardozo, Rodrigo Braña, Adrián Bastía y Marcelo Carrusca; Mariano Pavone y José Luis Calderón. Luego entraron Carlos Araujo, José Sosa y José Chatruc.

El Lobo de Pedro Troglio fue: Navarro Montoya; Ariel Franco, Jorge San Esteban, Marcelo Goux y Lucas Licht; Nicolás Cabrera, Matías Escobar, Elvio Fredrich y Lucas Lobos; Gonzalo Vargas y Alejandro Delorte. Ingresaron Esteban González, Juan Casado y Sergio Valenti.

El grave accidente de la previa aceleró los plazos y ya no hubo nunca más acción en la vieja cancha de 1 y 57. Días antes del partido, el Ministerio de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires había anunciado que a partir del 1 de enero de 2006 ningún club de Primera podría jugar en canchas de madera.

A partir de ese clásico, el Pincha inició un largo camino de localías itinerantes pero que en los choques ante Gimnasia no afectaron los resultados: está invicto en los derbis como local con ocho triunfos y tres empates.


Tras el grave incidente, el municipio de La Plata prohibió la realización de espectáculos deportivos en la vieja cancha del Pincha. (Archivo Clarín)

El primer encuentro de local luego de la mudanza obligada fue el 15 de octubre de 2006 en el Ciudad de La Plata con el histórico 7-0.

En total, son 14 partidos los partidos sin derrotas de Estudiantes ante Gimnasia, la última fue en el Bosque por la segunda fecha del Clausura 2010 (3-1). Desde ahí, el Pincha ganó 8 y empataron los 6 restantes.

El historial en Uno indica que jugaron 79 partidos, 70 en Primera y durante el profesionalismo, 7 en la era amateur y 2 choques por copas nacionales con un balance de 32 victorias locales, 19 victorias de Gimnasia y 28 empates.

El 27 de junio de 2007 y tras varias idas y venidas, Estudiantes comenzó la demolición del estadio de tablones. Meses antes abrió las puertas y permitió que socios, hinchas y vecinos ingresaran al campo de juego y se quedaran con el último recuerdo visual de ese histórico lugar en el que supo construir parte de su rica historia.

Después llegaron los tironeos políticos entre los estamentos provinciales, municipales y nacionales por la construcción del nuevo estadio. También las objeciones ambientalistas con la promulgación de la Ley de Paisaje Protegido del Bosque. Y la dificultad financiera para solventar una obra desde cero.


Será la vuelta del clásico platense al nuevo estadio Jorge Luis Hirschi en 1 y 57. Foto: Mauricio Nievas

Condicionados por el coronavirus

El domingo volverán a encontrarse. Sin público por la pandemia. Con un Estudiantes que justamente viene de sacarse la espina y ganar de local (venía de perder ante San Lorenzo y Colón) contra Aldosivi y un Gimnasia que llega golpeado por la goleada sufrida ante Patronato aunque aliviado por los futbolistas que recupera tras el brote de coronavirus en el plantel.

En ese ítem, el DT de Estudiantes, Ricardo Zielinski, podrá volver a contar con Jorge Rodríguez, pieza clave del mediocampo pero perderá a Mauro Díaz, autor intelectual del gol de Martín Cauteruccio para el triunfo agónico ante el Tiburón.

El ex River tuvo contacto estrecho con su hermana que había dado positivo y en forma inmediata se dispuso un PCR este miércoles, que también arrojó positivo.

Tampoco podrán estar por lesiones musculares Fernando Tobio, Lucas Rodríguez y David Ayala, mientras que esperarán hasta último momento por la recuperación de Federico González.

En Gimnasia, 12 futbolistas que habían estado aislados por coronavirus ya están a disposición de la dupla Mariano Messera-Leandro Martini. Cinco de ellos (Rodrigo Rey, Bruno Palazzo, Leonardo Morales, Antonio Napolitano y Harrinson Mancilla) ya fueron parte de la goleada 4-1 sufrida en Paraná y esta semana se sumaron a las prácticas Víctor Ayala, Matías Melluso, Lucas Barrios, Matías Pérez García, Tomás Fernández, Bautista Barros Schelotto y Rodrigo Gallo.

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