El Boca de Russo tras el paso en falso en Santa Fe: muchas pruebas en una zona clave y pocas certezas

El cuerpo técnico de Miguel Ángel Russo está repleto de especialistas en una zona: el mediocampo. Es que más allá del experimentado DT, quien fue volante central, lo acompañan a su lado Leandro Somoza y Mariano Herrón. Todos jugaron de cinco. En la Reserva comanda todo Sebastián Battaglia, otro experto en el puesto y en…

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El cuerpo técnico de Miguel Ángel Russo está repleto de especialistas en una zona: el mediocampo. Es que más allá del experimentado DT, quien fue volante central, lo acompañan a su lado Leandro Somoza y Mariano Herrón. Todos jugaron de cinco. En la Reserva comanda todo Sebastián Battaglia, otro experto en el puesto y en el nexo entre las Inferiores con la Primera están Chicho Serna y Blas Giunta, emblemas del puesto en el club. Como Alfredo Cascini en el Consejo de Fútbol.

Pero en Boca, en este Boca de pruebas constantes sin respuestas, esa zona está vacante. ¿Quién se el dueño del corazón del equipo? ¿Por qué ninguno termina de convencer ni de afianzarse? Preguntas que se potencian luego del paso en falso ante Unión, en Santa Fe.

Jorman Campuzano emerge como el más parecido al cinco clásico. Recuperado por Russo desde que llegó en enero de 2020, el colombiano desplazó a Iván Marcone de la titularidad y elevó su nivel. Pero desde que se quedó sin Pol Fernández a su lado que no solo decayó el nivel del equipo: tampoco el cafetero luce bien. Lleva 33 partidos en este ciclo de Russo en Boca y en 31 fue titular en una zona clave para el armado del equipo. Pero su faceta de primer pase limpio empezó a ensuciarse y debe cuentas en la recuperación de la pelota sin infracción: suma una expulsión y una amonestación cada dos partidos de promedio. Demasiado.


Campuzano bajó su nivel. (Foto: AFP).

La línea de 5 defensores (o de 3) que instaló Russo en el último tiempo como variante táctica se pensaba como solución para liberar en ataque a Fabra y Capaldo, a quien sacó del núcleo del mediocampo por su desorden. Sin embargo, el entrenador explicó que se hizo para darle más respaldo a los volantes centrales. Todo un diagnóstico.

Es que Boca no tiene en ese sector el flujo de juego necesario, ninguno de los que prueba ahí llega al gol (solo Campuzano convirtió, en el 7 a 1 a Vélez) y cuando se rompe ese dibujo táctico nuevo, el equipo queda descompensado.

Ocurrió ante Talleres y con Unión. Con un agregado táctico: en el repaso de los goles recibidos se repite un patrón en la falta del retroceso de un volante central al área cuando hay envíos desde los laterales. Pasó con River, Independiente, Talleres y en Santa Fe. 


Cristian Medina busca su lugar en el mediocampo. (Foto: AFP).

Cristian Medina y Alan Varela son los juveniles que aparecieron en la mitad de la cancha. Uno y otro, con características distintas, mostraron detalles interesantes pese a su juventud. El primero, con su buena técnica. El otro, por su personalidad. Pero siempre que jugaron fue junto a Campuzano (salvo ante Defensores de Belgrano, por la Copa Argentina) y terminaron sustituidos.

La irrupción de Agustín Almendra, quizás el más parecido a Pol Fernández de todos ellos, todavía no terminó de consolidarse. Si hasta Leo Jara jugó en ese lugar del equipo, después de años de hacerlo como lateral. Contra Santos, en el juego de ida de las semifinales de Copa, fue Cardona quien apareció en esa zona de la cancha pero el experimento duró quince minutos.


Agustín Almendra reapareció.

El agravante de la prueba constante es que no sucede de un partido a otro. En los últimos tres partidos, Miguel Ángel Russo puso como titulares un doble cinco que luego terminó sacando. Fueron Campuzano y Medina; luego Varela y Almendra; después Campuzano y Almendra pero terminó con Varela y Medina. Nadie terminó de solucionar el ABC del mediocampo: traccionar recuperaciones de la pelota y sumarse a las líneas ofensivas. Tal vez por eso para el mercado de junio se busque un jugador en esa posición.

Las incógnitas de Boca enfocan hacia la última línea con la prueba de un nuevo sistema. O bien se pone la lupa en el ataque ante la ausencia de un goleador de peso. En la intimidad, Russo y compañía saben que el tema urgente a resolver es otro. 

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