River empieza a disfrutar de los goles de Federico Girotti, el Tanque que mira a Lewandoski y cambió ”la cabeza”

Siempre fue número nueve. Nunca lo dudó. Su físico, su juego y su olfato se lo exigen. El área es su hábitat natural. Allí está lo suyo: el arco en la mente y el gol en la garganta. Era centrodelantero en sus primeros pasos en la escuela de Daniel Messina en Martínez, lo fue durante…

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Siempre fue número nueve. Nunca lo dudó. Su físico, su juego y su olfato se lo exigen. El área es su hábitat natural. Allí está lo suyo: el arco en la mente y el gol en la garganta. Era centrodelantero en sus primeros pasos en la escuela de Daniel Messina en Martínez, lo fue durante todo el proceso de inferiores en River y lo sigue siendo en la primera. Aquella prueba en Núñez de una semana, a los 10 años, fue el paso inicial para un camino repleto de goles y hoy la marcha de Federico Girotti no parece detenerse. Anoche, en La Plata, hizo los dos goles del triunfo por 2-1 frente a Atlético Tucumán en los 16vos de final de la Copa Argentina, le permitió al equipo de Marcelo Gallardo romper la sequía de 233 minutos sin goles y le otorgó el boleto para enfrentar a Boca en octavos. Habrá superclásico.

Fue una noche completa para el delantero de 21 años que sigue pidiendo pista. Y en parte también se lo debe al pilar del arco propio. Franco Armani fue el otro sostén fundamental de River para conseguir la victoria y poder acceder a la sexta serie de eliminación directa contra su máximo rival en poco menos de siete años. Porque cuando quedaban solo 25 minutos, y el Millonario dominaba el tiempo y los espacios del partido, Leonardo Heredia aprovechó una pelota parada para marcar el descuento y dejar en juego hasta el último minuto a los tucumanos. Allí apareció el arquero de la selección argentina, que desactivó cada bomba que caía al área y completó el partido con seis atajadas.

Gol de goleador: Girotti remata mordido, pero la pelota entrará al arco de Atlético Tucumán. El delantero empieza a sumar minutos con Gallardo.Santiago Hafford – La Nacion

De arco a arco, River construyó una victoria fundamental. Tras los empates sin goles frente a Racing y Arsenal en la Copa de la Liga Profesional que habían expuestos algunos déficits ofensivos, en La Plata no hubo tiempo para que los tucumanos lograran cerrarse con su sistema 4-5-1. El equipo de Gallardo logró todo lo que le faltó en sus últimas dos presentaciones: desarticuló rápido el partido con los gritos de Girotti a través del despliegue de sus laterales, dominó el balón con profundidad, tuvo situaciones para ampliar la ventaja y mostró un nivel superior. Sufrió en el final, quizás por esa falta de efectividad que sigue presente. Pero construyó y mereció la victoria.

A los 12 minutos, Girotti convirtió el 1-0 con su pie derecho arrastrándose para conectar el centro de Fabrizio Angileri. A los 21, desde la otra banda, conectó con un derechazo el envío de Gonzalo Montiel para el 2-0. Dos conexiones con los laterales, dos festejos. Todo lo que River necesitaba, el nacido en Acassuso se lo dio en un puñado de minutos: presencia en el área, efectividad, goles y tranquilidad.

Hubo diversos puntos altos. Las salvadas de Franco Armani; la solidez de Paulo Díaz (ganó 10 de los 14 duelos); la función clave de los laterales Gonzalo Montiel y Fabrizio Angileri, la visión de juego de Agustín Palavecino; y la potencia de los extremos Lucas Beltrán y Julián Álvarez. Pero todos los flashes se los llevó Girotti. El Tanque. El Gordo. El Pumita.

El delantero juvenil que nació el 2 de junio de 1999 tuvo otra noche de fuego. Titular con Beltrán ante las ausencias de Rafael Borré (fue al banco por una molestia en un tendón en la rodilla izquierda) y Matías Suárez (quedó afuera de los concentrados por una sinovitis en la rodilla derecha), alcanzó los cinco goles con la camiseta millonaria en 21 partidos (lleva 396 minutos), promedia un festejo cada 79 minutos y es el goleador de la Copa Argentina con tres tantos. Pero nada fue fácil.

En 2018 empezó a entrenar con primera y en 2019 tuvo su debut y su primera pretemporada con el plantel profesional, pero no sostuvo su nivel, perdió terreno y retornó a la cuarta división, en un paso atrás que le permitió volver a crecer para estar nuevamente en el radar de Gallardo. En 2020 siguió luciéndose en Reserva, tuvo oportunidades de emigrar (Torino ofertó 3,75 millones de euros por su pase) y él apostó a dar el salto en la primera de River. “La paciencia y el cambio de mentalidad fueron fundamentales para estar donde estoy hoy. Cambié la cabeza. Busco lo mejor para el equipo y ser siempre una opción para mis compañeros. Estoy en el club más grande del país y de Sudamérica, y hay una competencia sana y un plantel bárbaro”, dijo Girotti tras el partido.

Mientras el futuro de Borré es un interrogante, su figura comienza a tomar cada vez más potencia, pero Gallardo le pone paños fríos: “Le falta crecer, son sus primeros pasos. Le falta muchísimo. Lo importante es que vaya entendiendo que este es un deporte en el cual nosotros jugamos en equipo y que sus características son un poquito diferentes a las que estamos habituados en los delanteros nuestros y él tiene que esperar como lo hizo hoy las oportunidades que caigan en el área y ser oportuno. Eso lo entendió y todavía tiene cosas para seguir incorporando y lo importante es que se sienta cada vez más cómodo y nosotros lo podamos seguir acompañando en ese crecimiento”.

River jugó mejor, pero sufrió al final. En octavos, lo espera Boca.Santiago Hafford – La Nacion

Con 1,90 metros y 84 kilos, el juvenil mostró gran parte de su repertorio frente a Atlético Tucumán: es un número nueve clásico de mucha potencia, buen juego aéreo, un impresionante olfato goleador, presencia en el área para ir al choque y correcto manejo de ambos perfiles. Su cuenta personal pudo haberse ampliado a un hat-trick, pero tuvo dos cabezazos, uno en cada tiempo, que se le fueron altos.

Con 1,90 metros, 84 kilos y Robert Lewandowski de referente, en junio de 2020, con solo dos partidos en primera, renovó su contrato hasta diciembre de 2022 y le pusieron una cláusula de rescisión de 20 millones de euros. Anoche, sus goles le permitieron festejar un ansiado triunfo a River: volverá a cruzarse con Boca en una serie mano a mano y tendrá esa famosa “buena zanahoria por comer” que siempre necesita el plantel y el cuerpo técnico para potenciarse. La adrenalina y los desafíos son alimentos necesarios en este River.

Después de dejar atrás a Atlético Tucumán, el equipo de Gallardo sigue acrecentando sus números en la Copa Argentina: logró superar 27 de las 30 definiciones directas que disputó desde 2014, solo perdió un partido en los 90 minutos (0-2 con Rosario Central en 16vos de final de 2015) y lleva 25 juegos sin caídas con 23 triunfos y dos empates más 69 goles a favor y 13 en contra en las últimas cinco ediciones.

De Armani a Girotti, River construyó un triunfo que lo depositó en un lugar que buscaba. Volver a enfrentar a Boca, después de ganar las últimas cinco series mano a mano, es una motivación extra en un semestre en el que le cuesta liberarse de la irregularidad. Ahora, a pesar de que la fecha todavía no está definida, un nuevo objetivo crucial aparece en el calendario. Una invitación a soñar.

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