El padre emocional: Marcelo Gallardo, un DT que exige pero también contiene en River

“Nada bueno es agradable de poseer, sin amigos para compartirlo”. La frase del filósofo hispanorromano Séneca la utilizó Sandra Rossi, especialista en medicina del deporte y neurociencias que trabaja en River desde junio de 2014, en su última publicación en Instagram. Es el pie de una foto de los jugadores y el cuerpo técnico festejando…

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“Nada bueno es agradable de poseer, sin amigos para compartirlo”. La frase del filósofo hispanorromano Séneca la utilizó Sandra Rossi, especialista en medicina del deporte y neurociencias que trabaja en River desde junio de 2014, en su última publicación en Instagram. Es el pie de una foto de los jugadores y el cuerpo técnico festejando la reciente Supercopa Argentina. Detrás de esa idea y de la festiva imagen se esconden muchas respuestas necesarias que explican parte del ciclo más exitoso de la historia del club de Núñez. “River es una familia”, repiten los jugadores. Los más veteranos y los más jóvenes. Todos coinciden: el clima de trabajo es ideal. Y la figura de Marcelo Gallardo ofrece ese liderazgo necesario dentro de los grupos humanos. Trabaja y exige al máximo, pero ahora también se permite más tiempo para disfrutar.

En la premiación en Santiago del Estero se vieron instantes de euforia y felicidad poco comunes desde que Gallardo es entrenador de River hace casi siete años. Los jugadores bañaron en cerveza al Muñeco, que luego hizo lo propio con Nicolás De La Cruz y terminó regresando a Buenos Aires con la camiseta debajo del saco. Germán Lux también vació un vaso de cerveza en la cabeza de Matías Biscay. Hubo abrazos extensos, sonrisas cómplices, chistes internos… alegría total. Pero todo tiene su límite: la delegación retornó a la madrugada y a las 8 de la mañana el DT ya estaba con Mariano Barnao, gerente de fútbol, en el River Camp de Ezeiza para ver a la Reserva. Eso es Gallardo.

Más allá de las 12 coronas logradas a partir de un trabajo consolidado para sostener un perfil y una idea de juego, una de las mayores conquistas del cuerpo técnico millonario es haber creado un clima de trabajo único. Ese famoso concepto de “familia” que los jugadores repiten es real. La armonía general se observa y se percibe. Y Gallardo es una especie de figura paternal que marca los límites. Impone respeto, sostiene atribuciones y busca que todo su entorno esté siempre al máximo nivel para no dar ventajas, pero también contiene, escucha y pretende que todos estén cómodos. Desde el primero al último de los que están bajo su órbita.

En la ámbito del trabajo de River lo ven más permeable y terrenal. Sostiene el respeto y cuida las formas y la distancia justa, pero, producto del paso del tiempo, está más suelto a todo nivel, tanto con su grupo de trabajo más directo como con los jugadores. Claro, día a día no hay una relajación como la que se pudo observar con la consagración en Santiago. La autoridad y el respeto se mantienen. Pero es una persona accesible y son habituales las charlas espontáneas con los jugadores al finalizar los entrenamientos para tocar todo tipo de temas, ya sean futbolísticos o emocionales. La puerta de su oficina se puede tocar sin temor.

A la hora de festejar, uno más del grupo, y a la hora de comandar, un líder firme y humano a la vez: Marcelo Gallardo.

Por ejemplo, en las últimas semanas, con la llegada de los seis refuerzos, desde un primer momento buscó que todos los más jóvenes tengan comodidad y confianza para sus primeros pasos y que comprendan la magnitud que tiene ese lugar de privilegio. Para eso, también recurre a los referentes: Leonardo Ponzio, Javier Pinola, Enzo Pérez, Franco Armani, Germán Lux y Jonatan Maidana son figuras fundamentales para la estructura humana del plantel. Líderes intachables que marcan el camino del equipo.

Tan es así que en el tercer gol del 5-0 a Racing, tras una gran jugada de Enzo Pérez, el Muñeco se fundió en un abrazo con el volante central, que recientemente rechazó una oferta millonaria de Turquía para seguir en Núñez. Instantes antes, Enzo se había acercado al entrenador para comentarle que creía que le faltaba un jugador más al equipo en el mediocampo. Minutos después, su pedido se desvaneció. Y todo terminó entre risas.

“Somos un gran equipo y un grupo de personas que convivimos de muy buena manera. Hay una buena energía y se nota. Nosotros sentíamos que necesitábamos esta victoria y ese abrazo con Enzo es por todo lo que representa para el equipo. Hizo una jugada espectacular, pero además hizo un esfuerzo para quedarse y nosotros sentíamos que lo necesitábamos. Tiene una actitud muy marcada de lo que es el equipo en cuanto a las formas. Y esta victoria nos consuela después de lo que nos pasó en este año con esas posibilidades que no concretamos. Es un mimo a todo el esfuerzo porque no es fácil sostenerte en el tiempo”, explicó Gallardo en declaraciones televisivas.

A su vez, Maidana, quien volvió tras irse en 2019 a México y ya es campeón de nuevo, también dejó su reflexión: “River es una familia, es así. A lo largo de todo este tiempo Marcelo ensambló un grupo importante y todos nos sentimos a la par. Eso es fundamental para el desarrollo”. Pasaron dos años y todo sigue igual: la energía positiva en Núñez continúa en aumento.

Doce trofeos en 16 finales en siete temporadas: así el balance de Gallardo como DT de River, en un ciclo que por ahora no tiene punto final a la vista.Juan Jose Garcia

No queda todo ahí. A lo largo de su ciclo, Gallardo ha sido un consejero para aquellos futbolistas con oportunidades de emigrar. Ramiro Funes Mori, Lucas Alario, Sebastián Driussi, Exequiel Palacios, Juanfer Quintero y Lucas Martínez Quarta son algunos de los casos más resonantes. Con todos ha tenido conversaciones para conocer su deseo, ver qué posibilidades hay de retenerlos o, en su defecto, orientarlos antes de tomar una decisión. Su experiencia como futbolista le da herramientas necesarias para opinar en situaciones que quizás ya vivió. Y con gran parte de sus exdirigidos mantiene el contacto. Tan es así que, recientemente, confesó que tiene charlas seguidas con Driussi para intentar concretar su retorno.

Con 20 títulos entre su etapa de jugador (seis locales y dos internacionales) y entrenador (cinco locales y siete internacionales), Gallardo está a dos de alcanzar a Ángel Labruna como el máximo ganador absoluto de la historia de River. Pero su legado también va más allá de la vitrina. Obsesivo y metódico, es el gran ideólogo de un equipo de época y de un grupo humano armónico. Y ahora, por fuera de sus exigencias, también se permite disfrutar un poco más y exponer un costado poco conocido de su figura.

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