“Matute”, fundador de Los Borrachos del Tablón: “Los barras de ahora tienen 3.000 entradas, son millonarios, les revientan la casa y les secuestran siete palos”

Las barrabravas son una parte enquistada desde hace décadas en el negocio del fútbol, pero también en la política argentina y en cualquier ámbito donde se necesiten grupos de choque para lograr objetivos. No es un mito, es la realidad. Y bien vale un testimonio de un protagonista decisivo de este submundo: Rubén Coppola, “Matute”,…

“Matute”, fundador de Los Borrachos del Tablón: “Los barras de ahora tienen 3.000 entradas, son millonarios, les revientan la casa y les secuestran siete palos”

Las barrabravas son una parte enquistada desde hace décadas en el negocio del fútbol, pero también en la política argentina y en cualquier ámbito donde se necesiten grupos de choque para lograr objetivos. No es un mito, es la realidad. Y bien vale un testimonio de un protagonista decisivo de este submundo: Rubén Coppola, “Matute”, el fundador de Los Borrachos del Tablón, la barra brava de River.

“Antes había códigos. Los barras de hoy están todos con camperones que les da el club, tienen 3.000 entradas, son millonarios, les revientan la casa y les secuestran siete palos“, describe este personaje relacionado a River y a la violencia en el fútbol durante décadas.

Y en una entrevista del periodista Gustavo Grabia, publicada este lunes en Infobae, desgrana cómo fue la formación de la barra, el odio con sus pares de Boca, las relaciones con los dirigentes y los jugadores, el ida y vuelta con los partidos políticos y el cambio de paradigma a la hora de manejar hoy una barra.

Coppola explicó que se hizo de River porque al lado de su casa vivía Renato Cesarini, que lo llevaba al club y le regalaba pelotas. Una década y media después se convertiría en Matute, Matute, el rival de Quique el Carnicero y El Abuelo, de La Doce.

“La barra se forma en el 68 con el Loco Mingo. Sandro fue mi mentor, pero cuando lo chuparon en el 77 y lo picanearon durante cinco días, se abrió. Dijo que iba a seguir yo. Y ahí le puse Los Borrachos del Tablón“, contó.

Hinchas de River, en un Superclásico.
Foto AFP

¿Por qué ese nombre? La explicación es tan lógica como cruda: “¿Y cómo querés que le ponga si eran todos borrachos? Vino y porro todo el tiempo. Éramos una re banda, la más grande de la Argentina, nadie podía con nosotros. Eso sí, nunca ortivas como los de Boca”, agregó.

Sobre su enemistad con La Doce, fue terminante: “Odio total. Porque ellos eran buches de la Federal y de la SIDE”. Y contó un par de anécdotas con los capos de la barra Boca.

“Un día jugábamos en el Monumental y antes del partido la Policía les sacó los bombos. Al final viene Quique el Carnicero a pedirme que hiciéramos una barra conjunta para tirarnos contra la cana y recuperar las cosas. Le dije: ‘Tenés cinco minutos para salir de acá con vida antes de que arranquemos a pegarles’“, fue la primera.

Y la segunda anécdota violenta es la siguiente: “Otra vez cuando ya estaba el Abuelo vinieron a robarnos los trapos. Nos paramos de mano y Tatín, que era plomero, le dio una piña al Abuelo que lo durmió. Salieron rajando. Y venían al Monumental acompañados por la Policía. En cambio nosotros íbamos a La Boca caminando desde Constitución, esperando que aparecieran, y sólo nos enfrentaron una vez con ayuda de la poli“.

Coppola fue claro al contar que iban con armas a todos lados en un taxi Chevrolet y en un Fiat 600. “Pero sólo las usábamos si los otros nos venían a buscar armados, porque jamás les hicimos una maldad a quien no se metía con River. Eso sí, teníamos un arreglo con la comisaría 51 -especificó-. Dentro del perímetro de seguridad, nada, para no comprometerlos. Afuera, desde Libertador y Monroe, lo que quisiéramos. A cambio no dejábamos robar a nadie en el barrio ni en la tribuna”.

Lucha de poder. Los Borrachos del Tablón, la barra brava de River. Foto Marcelo Carroll

También relató cómo fue el enfrentamiento de ambas barras el 19 de octubre de 1983, a la salida de un partido en Vélez, que derivó en la muerte de Alberto Taranto, “Matutito”, primera línea de la barra.

“Teníamos que salir por Reservistas Argentinos, pero la Policía nos mandó por Juan B. Justo. Entonces nos fuimos hasta Jonte para esperar que llegara La Doce. La idea era ir a buscarlos con 30, atraerlos para la zona de la plaza y de ahí iba a salir por las otras calles el resto de la barra. Era una emboscada perfecta y pactada a puño limpio -contó sin dudar-. Pero cuando los de Boca vinieron y fuimos al cruce, empezaron a tirar con una 9 milímetros. Una locura, cómo vas a tirar en plena avenida. Matutito quedó enganchado y cuando los nuestros repelieron para dispersar, un tiro le pegó. Fue una desgracia”.

Cuando le preguntó si se daba cuenta que su testimonio era una completa apología de la violencia, “Matute” se hizo el desentendido. 

“No, lo que te cuento es que como eran las barras antes: nos peleábamos por las banderas y al hincha común no se le hacía nada. Yo caí preso como 30 veces por esas peleas y terminabas 30 días en Caseros o Devoto en el mismo pabellón que el Loco Fierro (jefe de la barra de Gimnasia) o Cacho Ciudadela (jefe de la de Racing). Pero ninguno luqueaba al club. Nunca. Ni siquiera nos veías por Núñez en la semana. Mirá la diferencia que hay con los de ahora”, sostuvo sobre la relación entre los barras y los dirigentes.

“Hugo (por Santilli) nos empezó a bancar porque quería destronarlo a Aragón y nos daba 350 tickets que se repartían entre la barra. No nos alcanzaban: éramos como 500. Y pagaba dos micros cuando íbamos afuera, nada más -rememoró-. Mirá las fotos de la época: como mucho había tres camisetas oficiales en la tribuna. Hoy están todos con camperones que les da el club. Fijate la diferencia: los de ahora tienen 3.000 entradas, son millonarios, les revientan la casa y les secuestran siete palos. Nosotros no fuimos a la Intercontinental porque no nos daba la moneda“.

Los Borrachos del Tablón, en un partido en Mendoza.

¿Cómo era el arreglo con la política? “Los políticos te vienen a buscar siempre. Los Borrachos siempre fuimos peronistas, pero en el 85 los radicales querían panfletear en la cancha y ahí tuvieron que poner una moneda. O, por ejemplo, cuando nos vinieron a buscar para hacerle la seguridad al Turco Menem cuando empezó a recorrer la Capital y el conurbano en la interna con Antonio Cafiero”, recordó “Matute”.

Coppola rememoró asimismo cuando en 2013 fueron todos los viejos capos a la La Bombonera para un Superclásico: “Salimos del club, nos re atendieron en la cancha, con gaseosas, todo. Volvemos a River y Caverna y Martín (Guillermo Godoy y Martín Araujo) me dicen: ‘¿Qué te pareció, Matute?’. Y les respondo: ‘Bien, bien, pero de adrenalina nada, eh'”.

Y por eso cerró con la comparación entre los violentos del pasado -entre ellos, él- y los del presente.

“Ellos son otra cosa: iban acompañados por la Policía, como gerentes de la barra, mientras nosotros íbamos caminando desde Constitución esperando a ver desde dónde nos salían los bosteros. Yo no los juzgo. Los tiempos cambiaron, pero no los envidio nada. Porque cuando la gente dice que todos los barras son delincuentes, habla de esta época en que están llenos de guita, que viven del club, del delito, de los negocios de la cancha… Lo nuestro era otra cosa“.

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