Con Jorge Neuss muerto, lo que aún falta y tal vez nunca se sepa del femicidio de Silvia Saravia

¿Qué llevó a Jorge Neuss (72) a fusilar de un tiro en la cabeza a su esposa? ¿Cómo pudo, minutos antes del crimen, mandar dos mensajes de cumpleaños a dos amigos lo más tranquilo? ¿Había tomado alcohol? ¿Ella estaba a punto de dejarlo? ¿La familia está ocultando información? ¿Por qué se intentó instalar la teoría de un pacto…

Con Jorge Neuss muerto, lo que aún falta y tal vez nunca se sepa del femicidio de Silvia Saravia

¿Qué llevó a Jorge Neuss (72) a fusilar de un tiro en la cabeza a su esposa? ¿Cómo pudo, minutos antes del crimen, mandar dos mensajes de cumpleaños a dos amigos lo más tranquilo? ¿Había tomado alcohol? ¿Ella estaba a punto de dejarlo? ¿La familia está ocultando información? ¿Por qué se intentó instalar la teoría de un pacto suicida? ¿Cuál fue el motivo de la fuerte discusión la noche anterior? ¿Que información guardan los celulares que la Justicia aun no pudo abrir?

Puestos a plantear interrogantes, el femicidio de Silvia Saravia (69), ocurrido el sábado 10 al mediodía, tiene decenas. Sin embargo, a poco más de una semana del femicidio, los principales puntos están claros: la mujer fue asesinada de un balazo en la cabeza por su esposo, que luego se suicido con el mismo arma.

Todo ocurrió en su casa en el country Martindale de Pilar, más precisamente en el baño en suite de la habitación que compartían y que -según declararon un hijo y las empleadas domésticas del matrimonio- estaba cerrada por dentro e hizo falta tirar abajo. Es decir, estaban ellos dos solos y hasta el momento no hay razón para sospechar de la instigación de un tercero.

Con el autor muerto, para la ley automáticamente se “extingue la acción penal” contra él. Ese es el término legal. No hace falta que nadie presente abogados defensores porque no hay nadie a quien defender, acusar, enjuiciar o procesar.

En este caso, además, victimario y víctima eran esposos y en principio no pareciera que ninguno de sus cuatro hijos esté dispuesto a ir más a fondo sobre los detalles del homicidio. La semana que viene tal vez declare como testigo la hermana de Saravia, pero hasta el momento nada indica tampoco que ella pretenda presentarse como particular damnificada.

Los hermanos Neuss, en la despedida de la pareja, en el cementerio de la Recoleta. Foto Marcelo Carroll

Si algo puede decirse en el trámite del caso Neuss, es que la fiscal María José Basiglio -de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) de Violencia de Género de Pilar- logró en tiempo récord armar un esqueleto de la cronología del femicidio.

En pocos días tuvo una autopsia que sepultó la ya endeble teoría familiar del “pacto suicida”, determinó que la víctima nunca habia salido del country y logró el testimonio clave de Lucila Neuss, hija de Jorge y Silvia.

Lucila le contó que la noche del viernes 9 su madre la llamó para pedirle dormir en su casa, cosa que nunca antes había ocurrido. También dijo que al día siguiente desayunaron juntas y, cada una en su auto, partieron hacia la casa de Saravia, donde Neuss sí había pasado la noche.

En su declaración, Lucila no hizo referencia a que su madre la acompañaría a Sierra de La Ventana, donde ella estaba a punto de partir unos días con sus hijos. Eso como una manera de calmar los ánimos con Jorge Neuss.

Pero este rumor es el que persiste: que Silvia entró a su casa a buscar unas cosas para el viaje y ahí Neuss la emboscó en el baño para impedírselo.

La pareja fue sepultada en el mismo sector dentro del cementerio porteño. Foto Marcelo Carroll

Ya teniéndola acorralada la tomó del pelo con la mano izquierda, inclinó su cabeza, apoyó su revólver 357 Magnum en la sien derecha de su esposa y la fusiló pese a los intentos de ella por zafarse. Luego, con el mismo revólver se disparó a la cabeza.

Eso fue lo que pasó. Un femicidio clarísimo. Ni pacto suicida ni rapto de locura.

¿Qué ocurrió entre las 22 del viernes 9 cuando Saravia se fue a la casa de su hija y las 12 del mediodía del sábado 10 cuando regresó a la casa que compartía con Neuss? ¿Ella chateó con alguien a la madrugada? ¿Lo hizo él? ¿Siguieron la discusión con mensajes?

Incógnitas que forman parte de las dudas.

¿Es verdad que Silvia Saravia estaba triste últimamente? ¿Es cierto que quería tomar distancia de su marido porque era cada vez más violento? ¿Su hermana sabrá algo más? ¿Sus amigas? ¿Su hija Lucila?

Integran también la lista de preguntas que encierra este femicidio.

Son muchos los interrogantes pero hay uno que, al menos para reflexionar, se impone sobre el resto: la Justicia, los medios y el público ¿necesitan esas respuestas?

 GL

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