Unas 400 personas esperan su ciudadanía italiana desde antes de la pandemia

A la par que crece el interés por obtener ciudadanías europeas, con intención de emigrar o de conseguir un respaldo para al menos pensarlo, un grupo de personas que espera desde hace años su ciudadanía italiana se organizó a través de las redes sociales para pedir celeridad en sus trámites. “El Consulado aduce que el…

Unas 400 personas esperan su ciudadanía italiana desde antes de la pandemia

A la par que crece el interés por obtener ciudadanías europeas, con intención de emigrar o de conseguir un respaldo para al menos pensarlo, un grupo de personas que espera desde hace años su ciudadanía italiana se organizó a través de las redes sociales para pedir celeridad en sus trámites.

“El Consulado aduce que el sistema arrastra demoras debidas a la pandemia, cuando este es un problema que viene por lo menos desde el 2015”, explicó Octavio, uno de los integrantes del grupo de no menos de 200 familias de la región que tiene iniciado su pedido de ciudadanía desde hace años.

El joven de 23 años presentó su carpeta en el Consulado General de Italia en Rosario en agosto del 2019. Desde entonces, solo recibe alguna que otra respuesta por mail en la que le avisan que su trámite sigue en evaluación, y no mucho más. Esas 200 carpetas que descansan en la oficina del Consulado Italiano representan el deseo de unas 400 personas o más, ya que cada carpeta puede incluir a más de una persona de un grupo familiar. El grupo se organizó luego de que una nueva oleada de personas interesadas en conseguir la ciudadanía italiana se hiciera visible.

El de Rosario es el único Consulado en todo el país que no presenta informe alguno, en Córdoba o en Buenos Aires se informa el avance de la carpeta en la misma web, y sabemos que el trámite se resuelve en menos de dos años. El de Rosario es realmente gente que espera 4 años el turno y luego la demora es de otros años más, la indignación es con el Consulado y su forma de trabajar”, reclamó Emanuel, otro de los jóvenes que integra el grupo. El espera hace seis años finalizar su ciudadanía para poder emigrar a Italia junto a su novia, una corredora inmobiliaria de 26 años que proyecta rearmar su vida allá.

Yo entiendo a la persona que quiere conseguir la ciudadanía, es una cuestión de empatía, pero para aquel que ya la presentó lo vemos como una carga de más trabajo al sistema que ya de por sí viene bastante lento”, explicó el joven. Algunos de los integrantes del grupo esperan el trámite desde hace años, cuando el tiempo máximo que se estima de resolución es de 730 días.

“El plazo legal para iniciar otro tipo de acciones son 730 días, yo estoy esperando hace más de un año, pero hasta que no transcurra ese plazo no estoy en condiciones de hacer nada”, explicó Octavio y agregó que otros que sí superan ese plazo tampoco pueden hacer mucho: “El costo de la acción judicial y el tiempo es alto, tanto que por esa misma plata podes cancelar el pedido en Rosario y viajar a Italia a iniciarla de nuevo, que ahí es más rápido, en menos de seis meses sos ciudadano. Mucha gente está desistiendo y evaluando suspender el trámite acá y poder viajar para iniciarlo allá”.

¿Quiénes buscan una ciudadanía?

Hay gente que tiene intención de migrar, y mucha gente grande que lo piensan para dejarle una herramienta a sus hijos y nietos si deciden usarla. Hay de todo, pero la mayoría son personas de más de 40 años, grupos familiares enteros”, cuenta el joven estudiante.

“En mi caso lo inicié pensando en viajar y acceder a alguna beca de estudio. Por el momento no tengo intenciones de migrar, pero no lo descarto. Tener un pasaporte más es por el momento algo que quisiera para tener la posibilidad de usarlo si lo considerara”.

Mientras observa cómo crece nuevamente el interés por obtener una ciudadanía italiana, el grupo cuenta su experiencia en la espera y el ejercicio de la paciencia al que se vieron obligados. “Un 30 por ciento del grupo de los que hace años esperamos la ciudadanía somos jóvenes, algunos que desde hace cuatro años no reciben respuesta”.

Hubo algunas reuniones con el Consulado de manera particular, pero en ninguna de ellas se les ofreció soluciones ni tampoco hubo avances significativos en el trámite de ciudadanía, explicó Emanuel. “El grupo se organizó para poder reclamar grupalmente lo que nos suceda e intentar buscar soluciones, pero la verdad que este grupo no debería existir, si trabajaran bien no estaríamos organizados como estamos”.

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