Cosquín Rock on line: cómo fue la segunda jornada

Cambia, todo cambia. La segunda jornada de un festival de rock suele ser sinónimo de cansancio, resaca y dolores varios después de un día agotador, caminando de un lado a otro, bailando y saltando frente a diferentes escenarios. También suele incluir la odisea de atravesar charcos de barro que se forman tras las inevitables lluvia…

Cosquín Rock on line: cómo fue la segunda jornada

Cambia, todo cambia. La segunda jornada de un festival de rock suele ser sinónimo de cansancio, resaca y dolores varios después de un día agotador, caminando de un lado a otro, bailando y saltando frente a diferentes escenarios. También suele incluir la odisea de atravesar charcos de barro que se forman tras las inevitables lluvia de la noche anterior. Hoy, pandemia mediante, el Cosquín Rock se reinventó como versión on-line.

Lo hizo aprovechando no sólo la experiencia de veinte años, sino también la exportación del formato durante los últimos años, lo que permite intercalar artistas argentinos con españoles, mexicanos, peruanos, bolivianos, uruguayos, paraguayos y colombianos. Un verdadero encuentro hispanoamericano de rock y estilos afines, con 30 figuras por día.

El resultado, como se vio en la primera fecha del sábado, es una experiencia nueva y por momentos sorprendente y fascinante. Conexión de banda ancha mediante, un click permite ver lo que está ocurriendo en los cuatro escenarios. Se pueden elegir diferentes cámaras y hasta una mirada 360°, además de chatear, pedir comida por delivery o comprar merchandising.

Ratones Paranoicos arrancó a las 18.20, desde el Luna Park. / Gentileza Cosquín Rock

La apertura fue escalonada, primero con los rosarinos de Mamita Peyote desde La Trastienda, con toda su mezcla de ska, reggae y punk gitano, con Eugenia Crivato dominando la escena con soltura y gran voz en material propio y una poderosa versión de Radio Clash. Apenas cinco minutos después, desde la opción Vórterix (pero en vivo desde España) se vio la argentina Tamara Luz Ronchese, que reside en Madrid hace muchos años y tiene un proyecto de pop con máquinas llamado Rizha.

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Sus temas con letras en inglés llamaron la atención en el underground de la ciudad donde vive, pero aquí no llaman la atención tras tantas décadas de rock en castellano. Y la tercera aparición fue la cordobesa Paz Carrara, que mostró bellas canciones como Cifrado secreto y una nueva versión de Sola estoy bien, a veces acompañada por Gastón Dinardo y Mati Lupari, y a veces sola.

El cambio de guardia llegó a la media hora, con el arribo a La Trastienda de Massacre, que decidió abrir con un título tan apropiado como La epidemia. Sonaron muy bien y presentaron una atractiva lista de temas.

Eugenia Crivato, de Mamita Peyote, en la apertura de la jornada, desde La trastienda.

Al mismo tiempo, al Luna Park llegó Zoe Gotusso, que arrancó a solas con su guitarra y luego sumó un tecladista y un guitarrista. De inmediato dejó en claro una propuesta tan intimista como exquisita, que incluyó un tema de El Príncipe y un clásico en portugués. Y también en simultáneo, en Vórterix subió El Kuelgue, con su estilo ecléctico y atrapante, con Julián Kartun al frente.

Siendo las 17, tras una hora de música, en el escenario de The Roxy empezó Letizia Vocos con un cover de Tu amor, de Charly García y Pedro Aznar. Siguió con Crimen, de Cerati, y prometió como tercera una composición propia.

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Una clara demostración de la pluralidad de nacionalidades se vio en el siguiente tramo del Cosquín Rock, cuando llegaron grupos de Perú, Ecuador, México, España, Chile, Bolivia y Paraguay. Primero, Gaia confirmó desde Quito su energía y experiencia de veinte años dominando la escena del rock alternativo peruano, mientras que el ecuatoriano Guardarraya reflejó sus también dos décadas de carrera con una propuesta de fusión rockera con aires folklóricos. Y los argen-mex de Surfistas del Sistema tocaron su pop-rock moderno y pegadizo, despidiéndose con un elocuente “Nos vemos en el próximo show, ojalá en carne y hueso”.

Desde una sala de ensayos en España, el cuarteto Miss Caffeina recorrió sus cuatro discos de indie-pop con buenas canciones. La chilena Cami, surgida del reality The Voice, deslumbró con su voz, carisma y personalidad en el Luna Park. Los bolivianos Matamba tocaron su fusión de reggae con hardcore, liderados por el frontman Juan Carlos Chiorino Basurco. Y los paraguayos Kchiporros impactaron con su efectivo rock de sonido “psicotropical”.

Los uruguayos de 4 pesos de propina tocaron en Vórterix. / Gentileza Cosquín Rock

El turno del stand-up, todo un clásico en los últimos Cosquín Rock, llegó al escenario de The Roxy con la chispa y ocurrencia de la extrovertida Dalia Gutmann y un monólogo escrito especialmente para el festival. Siguieron el popular Guille Aquino (conocido en redes sociales como “Droga Nacional”), la más relajada Fer Metilli y en el cierre Hernán Casciari leyendo sus escritos.

El rock rioplatense dominó la grilla a partir de las 18.20, cuando subió Ratones Paranoicos al Luna Park y desplegó una sucesión de hits y clásicos de toda su trayectoria, como Sucia estrella, Sucio gas y Rock del pedazo. Los uruguayos de 4 Pesos De Propina tocaron en Vórterix con un enérgico mestizaje de ska y reggae, con buenos vientos. Después, Turf apareció en La Trastienda luciendo un look pandemia de trajes sanitarios blancos y antiparras, para tocar éxitos como No se llama amor, Magia blanca y Pasos al costado, además de material de su último disco, Odisea.

La chilena Cami, otra de las protagonistas de la segunda jornada /Gentileza
Cosquin Rock.

Al mismo tiempo, La Que Faltaba subió al Luna Park con su rock con armónica y no defraudó al cerrar su buen set con Todo pasa y Como Alí, hits de la banda anterior de su líder Micky Rodríguez, el ex-bajista de Los Piojos. Y en Vórterix se lució Los Espíritus con su original rock que hereda la inspiración de pioneros como Manal.

Ya sobre la mitad de la jornada, Los Cafres dio una muestra acabada de su “lovers reggae” cadencioso y pegadizo, mientras Las Pastillas del Abuelo hizo una gran performance en el Luna Park y Fernando Ruiz Díaz recorrió material de Vanthra, Catepecu Machu y hasta Los Fabulosos Cadillacs (Manuel Santillán el león) con su acostumbrada fuerza rockera.

Las pastillas del abuelo. Foto: Gentileza Cosquín Rock

Rumbo al tramo final, a las 20 horas llegó la cumbia de Damas Gratis, con Pablo Lescano abriendo el set con una particular versión de Para Elisa en su característico teclado portátil, mientras contagiaba ritmo a un público distante y pedía “¡Manitos arriba!” desde el semivacío La Trastienda.

Al terminar, con un click fue posible engancharlo con la hechizante música urbana de La Joaqui, que en Vórterix mostró su original combinación de freestyle con banda rockera y pulso decididamente actual. Cerró con su reciente hit Gvngster, agradeció a todos y dejó ganas de más. “No es por presumir -dijo- pero qué musicos de la puta madre tocan conmigo!”.

Unos minutos antes, desde Colombia tocó el grupo Monsieur Periné, liderado por la cantante Catalina García y el multiinstrumentista Santiago Prieto, quienes dieron un set sentados y en formato intimista casi unplugged, con el agregado de un bandoneonista invitado, “en honor a Argentina y Gardel”.

Para quienes preferían acordes más rockeros, el metal clásico de Rata Blanca tronó en el Luna Park con la dupla Giardino-Barilari echando chispas.

En el mismo escenario luego subió Kapanga, con el Mono Fabio luciendo un gran poncho y contagiando su carisma y simpatía. Saludó con un “Hola Cosquín, ¿cómo estamo’ en casa?” y en sucesivos hits asomaron los acostumbrados guiños musicales, como la Oda a la alegría de Beethoven.

Mientras tanto, en La Trastienda estuvo Airbag, siempre enérgico y con un repertorio imbatible de viejos y nuevos éxitos como Huracán y Como un diamante. En Vórterix estaba anunciado León Gieco, que ante las cámaras explicó que se encontraba en su casa para no exponerse al posible contagio del virus Covid-19. A solas con su guitarra y armónica, sin la banda rockera que alguna vez llevó a Córdoba, abrió con El desembarco y siguió con clásicos como Fantasma de Canterville, La memoria y Solo le pido a Dios, tras dedicar el show a Mercedes Sosa y agradecer a todos los grupos que se unieron al festival desde diferentes países.

A las 21:30 horas, las últimas opciones de la noche para hacer click eran El Mató Un Policía Motorizado en La Trastienda o los mexicanos Molotov en el Luna Park. Ambos dieron excelentes conciertos (breves, como todos) y fue imposible resistirse al zapping de ver a ambos haciendo zapping. Ventajas de la edición online.

El cierre del Cosquín Rock, que según los organizadores tuvo en esta segunda fecha un total de 81 mil espectadores, fue con Trueno, el freestyler de 18 años que sin duda fue una de las figuras revelación del último año, tras sumar millones de reproducciones en YouTube, destacarse en la Batalla de los Gallos y lanzar su primer álbum, que aquí tocó por primera vez en vivo. A puro hip-hop, se presentó con dos DJ lanzando beats y dos raperos acompañándolo (entre ellos su padre, Peligro), ratificando su talento y estilo.

Una de las particularidades del Cosquín Rock en su predio cordobés suele ser lo imprevisto del clima, que a veces obliga a cancelar y reprogramar algunos shows. La dinámica se repite en el mundo digital, ya que algunos inconvenientes técnicos conspiraron el sábado contra los recitales de Attaque 77, A.N.I.M.A.L. y Los Tipitos. Por eso este domingo se anunció que más tarde transmitirían nuevamente sus sets, para alivio de músicos y fans, que habían protestado en las redes y en el chat del festival por las interrupciones, pixelados y cortes.

Un dato aportado por los organizadores sobre el cierre de esta edición es el total de personas conectadas el sábado al Cosquín Rock: 86 mil personas. Y otras tantas el domingo, por lo que estimaban 170.000 personas entre los dos días. Una cifra comparable a la versión presencial que confirma la fidelidad de su público y lo atractivo de la programación.

Especial para Clarín

SL

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