Pioneras de la danza argentina: la modernidad que llegó del Norte y la bailarina que cautivó a Jorge Luis Borges

Para quienes se interesen, o simplemente sientan curiosidad, por la danza moderna -que luego se llamó “contemporánea”-, es imprescindible ver el documental que se emitirá a partir de este viernes 31 de julio, a través del canal de YouTube del Consejo Argentino de la Danza.Más específicamente, la realización toma dos figuras enormemente influyentes en los orígenes y desarrollo…

Pioneras de la danza argentina: la modernidad que llegó del Norte y la bailarina que cautivó a Jorge Luis Borges

Para quienes se interesen, o simplemente sientan curiosidad, por la danza moderna -que luego se llamó “contemporánea”-, es imprescindible ver el documental que se emitirá a partir de este viernes 31 de julio, a través del canal de YouTube del Consejo Argentino de la Danza.

Más específicamente, la realización toma dos figuras enormemente influyentes en los orígenes y desarrollo de la danza moderna argentina: la estadounidense Miriam Winslow y la alemana Dore Hoyer. A ella se agrega Cecilia Ingenieros, bailarina y coreógrafa hoy un poco olvidada, que formó parte de la compañía que Winslow creó en Buenos Aires a comienzos de la década del ’40.

Miriam Winslow se estableció en Buenos Aires como fruto de una decisión un poco azarosa, comenzó a dar clases y formó un grupo con sus alumnas, de las cuales la mayoría tenía un escaso contacto previo con la danza moderna, ya muy desarrollada en Estados Unidos y Alemania. Con ellas creó una compañía y pronto se integraron también algunos varones.

Miriam Winslow formó un grupo de danza con sus alumnas y dejó un legado que perdura.

El conjunto tuvo una existencia relativamente corta, de poco más de dos años, pero sus consecuencias en el tiempo alcanzaron una dimensión ilimitada: una buena parte de esas bailarinas fueron después coreógrafas y maestras, y formaron a las generaciones siguientes de la danza moderna argentina (también uno de los varones, Rodolfo Dantón). Por ejemplo, Ana María Stekelman reconoce como su maestra más influyente a Paulina Ossona, que a su vez integró el ya mítico Ballet Winslow.

Las marcas estéticas o ideológicas de la danza de Miriam Winslow cobraron forma en sus discípulas de diferentes maneras y con distinta intensidad (no, sin embargo, en Ana Itelman, que siguió otro camino). Pero más importante que una influencia estética, lo que imprimió Winslow en sus intérpretes fue un modo casi religioso de hacer danza y un concepto muy claro acerca de la responsabilidad del bailarín: qué significa una compañía, cómo debe encararse el trabajo de montaje, de ensayos y de preparación de una obra.

Durante la corta vida de su compañía, la propia Winslow se hizo cargo de todas las producciones. Vestuarios, decorados y equipos de iluminación sofisticados se trasladaban en las giras permanentes que hacían por el interior, alternadas con funciones en Buenos Aires, ¡incluso dos por día!, en 1945 en el Teatro Odeón. El Ballet Winslow tuvo siempre muy buena recepción de público, aún en ciudades apartadas, donde nunca se habían dado espectáculos de danza moderna y ni siquiera de ballet clásico. Por un desentendimiento con cuatro de los bailarines, que no pudo resolverse, Winslow disolvió la compañía y dejó la Argentina.

Ante la falta de espacio en su país, la alemana Dore Hoyer decidió mudar su arte a Sudamérica.

Dore Hoyer había sido intérprete del conjunto de Mary Wigman, una de las grandes pioneras de la danza del siglo XX. Luego emprendió una carrera de bailarina solista con sus propias, extrañas y poderosas obras. En 1952 una agencia le organizó una gira por Brasil y Argentina. El éxito en el Teatro Colón fue abrumador, dos mil quinientas personas aplaudiendo de pie y pidiendo bises. Al regresar a Alemania encontró que todo el interés de los espectadores se había concentrado en el ballet clásico y que su trabajo tenía mucho menos repercusión.

Sin embargo continuó bailando en Sudamérica, donde tenía un público agradecido y atento (sólo en la Argentina hizo cinco temporadas). Fue aquí que comenzó a tomar forma la idea de crear una escuela que finalmente se estableció en la ciudad de La Plata: clases de perfeccionamiento para bailarines y coreógrafos y elaboración de solos y de danzas grupales. Entre los alumnos figuraban bailarinas que luego integrarían el flamante Ballet Contemporáneo del San Martín, además de Iris Scaccheri y de Oscar Araiz, al que Dore Hoyer eligió como su asistente.

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El propio Araiz, que en este documental es uno de los narradores, describió así a Hoyer: “Era una persona muy dominante, muy fuerte, muy exigente, a veces malhumorada, pero también muy generosa, dulce, querible, todo en los límites. Yo tenía muy buen lazo con ella, quizás porque era el único hombre del grupo. Lo cierto es que se aprendía muchísimo con su trabajo, aunque no era estrictamente una pedagoga”. En la primera temporada del Ballet del San Martín, durante 1968, Oscar Araiz repuso una extraordinaria obra de Dore Hoyer, Cadena de fugas.

Finalmente, Cecilia Ingenieros era la hija menor del filósofo José Ingenieros y había estudiado ballet clásico durante la infancia. Fue por un corto tiempo, hasta que abandonó –decía- por aburrimiento. Mucho más adelante, mientras estudiaba abogacía, llegaron a Buenos Aires los Ballets Jooss (una compañía fundamental de la danza moderna alemana) y el impacto que le produjeron la decidió a volcarse a la danza.

Ingenieros formó parte de la compañía de Miriam Winslow y cuando esta se disolvió viajó a los Estados Unidos para aprender la técnica de Martha Graham. Al regresar formó una compañía en la que también bailaba y para la que produjo obras que más tarde consideró que habían sido las más importantes de su carrera. Entre 1938 y 1950 escribió numerosos artículos de danza para el diario La Prensa y para otras publicaciones. Dijo alguna vez: “En nuestro tiempo era necesario ser un héroe para bailar. Hoy basta con ser un buen bailarín.”

Un dato de color: Jorge Luis Borges, que quiso casarse con ella, le agradeció siempre que le hubiera contado la historia sobre la que basó su cuento Emma Zunz. El escritor, además, le dedicó su relato El inmortal.

Pioneras de la danza argentina estará disponible desde este viernes 31 de julio a las 20, en el canal de YouTube del Consejo Argentino de la Danza.

E.S.

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