Ellen DeGeneres: de la más querida a la más odiada de Hollywood

Desbordante de simpatía y buen humor, Ellen DeGeneres​ era, hasta hace muy poco, la anfitriona ideal. Todos (y eso incluye a todas las estrellas de Hollywood) querían ir a su programa de televisión, The Ellen DeGeneres Show. Pero algo se rompió y, a partir de algunas denuncias que sacaron a la luz un costado no tan…

Ellen DeGeneres: de la más querida a la más odiada de Hollywood

Desbordante de simpatía y buen humor, Ellen DeGeneres​ era, hasta hace muy poco, la anfitriona ideal. Todos (y eso incluye a todas las estrellas de Hollywood) querían ir a su programa de televisión, The Ellen DeGeneres Show. Pero algo se rompió y, a partir de algunas denuncias que sacaron a la luz un costado no tan agradable de la conductora, Ellen está pasando por uno de sus peores momentos.

A pesar de que esta semana DeGeneres pidió perdón a su equipo después de que se conocieran varios testimonios de quienes trabajaron con ella, la situación no le resultaría fácil de remontar. Los que la denuncian hablan de un ambiente laboral “tóxico”, de acoso profesional y de racismo en su programa.

Consagrada como una de las conductoras y presentadoras más importantes de los Estados Unidos, Ellen empezó su carrera como actriz. Y los monólogos siempre fueron su fuerte. Además de participar en varias series y sitcoms, era la invitada favorita de muchos shows televisivos que buscaban el sarcarsmo y humor negro que destilaban sus intervenciones.

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De invitada, pasó a tener su propio programa, a partir de 2003, con The Ellen DeGeneres Show, en el horario matutino que ocupaba Oprah Winfrey. Desde ese espacio se fue ganando a todo su público gracias a sus entrevistas y al espacio que le brindó a muchas causas, como la del colectivo LGTBIQ.

Ellen se mostró siempre muy desprejuiciada y sin temor al ridículo, bailando con sus invitados y descolocándolos con situaciones graciosas. Su voz adquirió cada vez más eco como representante de muchas minorías. Pero parece que, puertas adentro, algunas situaciones no eran tan color de rosa. 

Su frase de cabecera, “Be kind” (Sé amable) vuelve aún más impactantes las denuncias por parte de empleados y hasta de algunos invitados a su famoso ciclo.

El ex presidente de los Estados Unidos Barack Obama le entregó a Ellen, en 2016, la Medalla de la Libertad (el mayor honor civil que puede recibir un ciudadano estadounidense) y dijo en ese momento: “Ellen DeGeneres nos ha demostrado que un solo individuo puede hacer del mundo un lugar más divertido, más abierto y más cariñoso”. 

Ellen DeGeneres en su programa “The Ellen DeGeneres Show” junto a Charlize Theron, una de sus invitadas famosas.(Foto: AP/Warner Bros)

Hoy, todo eso pierde sentido y toma ribetes de escándalo. Y hasta WarnerMedia, la productora del programa, anunció una investigación a partir de las denuncias hacia la conductora que hablan de intimidación, menosprecio y acoso.

La imagen pública de Ellen pasó, en muy poco tiempo, de ser agradable, cool, progresista y empática a convertirse en fría, distante, autoritaria y malvada.

Lejos, muy lejos, parecen haber quedado esos inicios en los medios cuando, en 1997, se convirtió en la primera protagonista lesbiana de una ficción de alcance nacional en los Estados Unidos, con Ellen. Esa sitcom marcó un antes y un después en la televisión de su país pero también fue una bisagra en su carrera y el primer paso de su enorme popularidad.

Hoy en día, con la tensión al máximo nivel que existe en los Estados Unidos, por la pandemia, por las protestas raciales y las críticas hacia el presidente Donald Trump en el manejo de estos temas, DeGeneres suma más polémica al negarse a darle espacio en su programa a quienes lo critican. Su argumento es: “No soy una comediante política”. Aunque sí se ha mostrado en público junto a otro ex presidente, también republicano, George W. Bush, de quien es amiga. Justamente ella, que siempre fue considerada una auténtica portavoz de quienes sufren más discriminación y violencia social.

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Para colmo, en plena pandemia y con cientos de miles de muertos en su país, DeGeneres apareció en las redes sociales lamentándose de que estar en cuarentena “era como estar en la cárcel”, y lo hizo desde su lujosa y multimillonaria mansión en Los Angeles. Las críticas no se hicieron esperar y lo menos que le dijeron fue “insensible”. 

Durante años, su figura fue la de alguien políticamente incorrecto, con una llegada a todos los niveles sociales y los cuatro puntos cardinales de su país, buscada para estar presente en los eventos más importantes del mundo del espectáculo. Fue Ellen la elegida para estar al frente de la gala de los Premios Emmy en 2001, dos meses después del atentado a las Torres Gemelas, porque confiaban en el buen clima que podía generar su cercanía con la gente.

En 2005 volvió a pasar lo mismo, luego de otra tragedia nacional, provocada por el huracán Katrina. DeGeneres fue nuevamente convocada para levantar el ánimo mediáticamente en otra entrega de los Emmy.

En 2014, durante la ceremonia de los Oscar, la selfie que se sacó junto a un grupo de colegas estrellas de Hollywood (Bradley Cooper, Meryl Streep, Julia Roberts, Angelina Jolie, Brad Pitt y Jennifer Lawrence fueron algunos de los que se amontonaron para la foto), fue considerada “la selfie del año” con un millón de retuits en apenas media hora.

La selfie multitudinaria de Ellen DeGeneres. (Ellen DeGeneres/Twitter via Getty Images

Antes le había puesto la voz a Dory, uno de los personajes más entrañables de la película de animación Buscando a Nemo.

Su vida personal también pasa por una etapa de crisis. Desde que declaró públicamente que es lesbiana, décadas atrás, Ellen pasó por un primer momento en que se le cerraron algunas puertas por ese motivo pero ella lo supo remontar y hasta revertir, transformándose en una de las activistas con más peso en el colectivo LGTBIQ.

En pareja con la actriz australiana Portia de Rossi, desde 2004, hoy enfrenta una crisis de pareja que podría derivar en un divorcio millonario para la conductora de 62 años.

A DeGeneres la acusan, entre otras cosas,de haber armado un set de televisión en su casa para el que contrató una empresa externa y dejó afuera, sin previo aviso, a los trabajadores del estudio donde habitualmente graba su show. “Todo eso de Sé amable es para cuando se encienden las cámaras. Nada más”, aseguran algunos y dicen que varios empleados que fueron echados luego de faltar a trabajar por enfermedad o por haber ido a un entierro.

DeGeneres salió a defenderse de las acusaciones con una carta pública hacia su equipo, pero un poco impersonal: “Conforme hemos ido creciendo de manera exponencial, no he sido capaz de estar encima de todas las cosas y he delegado en otros trabajos que deberían lo haber hecho como ellos saben que a mí me gusta. Claramente algunos no lo han hecho. Esto cambiará a partir de ahora y me comprometo a asegurar que nada así vuelve a suceder”, dijo.

¿Qué puede pasar a partir de ahora con la presentadora estrella, ganadora de 61 Emmy con su programa? Si bien todavía las ganancias por publicidad que genera su show son millonarias y eso haría difícil un corte, desde las redes sociales empezaron a aparecer campañas en contra de la continuidad del ciclo. En Twitter se hizo viral el hashtag #RIPEllen, para referirse al exitoso show; y aunque no sabe qué puede suceder, está claro que la imagen de Ellen DeGeneres dio un giro de 180 grados y ya nada será igual.

E.S.

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