Emociones y alimentación durante la cuarentena

Entre el confinamiento, homeoffice, la convivencia y la incertidumbre del momento, hacen que el hambre y el picoteo sean protagonistas de esta cuarentena con la consecuencia de un posible aumento de peso. El inconveniente surge cuando la sensación de “hambre” se hace continua y terminamos comiendo más de lo que nuestro cuerpo realmente necesita. Comemos…

Emociones y alimentación durante la cuarentena

Entre el confinamiento, homeoffice, la convivencia y la incertidumbre del momento, hacen que el hambre y el picoteo sean protagonistas de esta cuarentena con la consecuencia


de un posible aumento de peso.

El inconveniente surge cuando la sensación de “hambre” se hace continua y terminamos comiendo más de lo que nuestro cuerpo realmente necesita. Comemos distraídos, pensando en otra cosa, vivimos estresados y apurados. Mirando el celular o la computadora, y realmente lo que nos pasa es que no estamos atentos al momento presente porque nuestra mente nos lleva a divagar por otros lugares y nos roba el preciso


instante de saborear el presente.

“Hemos perdido la consciencia en el acto de comer, nos hemos transformado en máquinas automáticas de masticar y devorar sin realmente escuchar las necesidades reales de nuestro cuerpo”. Entonces ¿Cuál sería la solución ante el impulso de picotear o comer repentinamente? Aprender a diferenciar el hambre real “fisiológico”, del hambre emo-


cional y hacernos más conscientes de las señales que el cuerpo nos envía. Preguntarnos ¿realmente tengo hambre? A qué hora hice mi última ingesta? ¿Estoy ansioso/a, estresado/a, triste, angustiado/a o preocupado/a? A veces no registrar ciertos estados emocionales, hacen que los “tapemos” con comida que no necesitamos y que no nos benefician.

Que hacer ante la sensación de HAMBRE REPETITIVA

Elegí alimentos reales, naturales. Frutas, algún puñadito de frutos secos, yogurt con una cucharadita de semillas o almendras, infusiones,


muesli, granola. En todos tus platos principales deben estar presentes vegetales de todos los colores, crudos o cocidos al vapor. Junto con proteínas magras, carbohidratos como legumbres, granos y grasas saludables.

Evita al máximo los ultraprocesados y alimentos industrializados. Aleja el pan y las harinas blancas de tus comidas. Mantenete hidratado durante todo el día no sólo cuando sientas sed. Supervisá tu alimentación. Ella debe estar planificada por un nutricionista para que te provea de todos los alimentos nutritivos y de calidad y no halla carencias. Muchas veces la falta de ciertos macro y micronutrientes generan esa sensación de hambre constante.

Come con tus 5 sentidos, pausadamente, en silencio y lo más concentrado posible en el acto de alimentarte, porque le estarás brindando energía y salud a tu cuerpo.

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