“La fórmula que te hizo exitoso hace unos años, hoy te puede condenar”

Así definió Santiago Bilinkis al contexto que atraviesa el país desde el 20 de marzo. El emprendedor, tecnólogo y autor argentino pasó por el programa Tal y Cual de CNN Radio Rosario el pasado sábado por la mañana y dejó algunos conceptos acerca de emprender en Argentina. Para el especialista, sería un error dar la…

“La fórmula que te hizo exitoso hace unos años, hoy te puede condenar”

Así definió Santiago Bilinkis al contexto que atraviesa el país desde el 20 de marzo. El emprendedor, tecnólogo y autor argentino pasó por el programa Tal y Cual de CNN Radio Rosario el pasado sábado por la mañana y dejó algunos conceptos acerca de emprender en Argentina. Para el especialista, sería un error dar la espalda a ciertos aprendizajes que llegaron con el aislamiento, como la viabilidad del teletrabajo, la conveniencia del e-commerce y las herramientas empleadas en las clases virtuales.

¿Cómo creé que impactó la cuarentena entre las empresas que buscan innovar?

La cuarentena generó dos efectos contrarios. Algunas actividades se paralizaron y otras se aceleraron como nunca antes. El comercio electrónico es el más claro ejemplo de estas últimas. En Argentina veníamos mucho más atrás de otros países en cuanto a la penetración del e-commerce. Muchos comercios de cercanía que antes no tenían necesidad de hacer ventas remotas y tuvieron que improvisarlas. Lo que incomoda es que para aprovechar las oportunidades que se abren y evitar las puertas que se cierran, tenemos que cambiar y salir del terreno conocido.

Durante mucho tiempo, crear una empresa fue crear una fórmula de éxito y luego convertirse rápidamente en una burocracia bien entendida, implementando los mismos procesos todos los días de la forma más eficiente posible. En el mundo de hoy, la misma fórmula que te hizo exitoso hace cinco años puede ser que la que te condene a desaparecer. Ahora, lo que más querés es incorporar gente que entienda cómo cambiar y que comprenda las nuevas tendencias.

¿Cree que al finalizar la cuarentena todo volverá a ser igual o no se podrá dar marcha atrás?

La cuarentena trae un montón de lodo que en el medio trae algunas pepitas de oro. Hay muchas cosas que son desagradables y que no queremos que sigan, pero hay algunas que valen la pena conservar y sería una tragedia perderlas. Hay ciertos cambios en el sistema educativo forzados por las clases remotas, una mejora en las operaciones de comercio electrónico y el descubrimiento de que la gente trabajando desde su casa puede ser igual de productiva que en la oficina, ahorrar dinero en transporte y ahorrarles dinero a las empresas en alquiler.

El tema es si cuando la cuarentena termine, vamos a querer volver a dejarlo todo como estaba o aprender de todo esto. Las personas solemos tener una resistencia inconsciente al cambio. Ojalá que no sea el caso porque estaría bueno que conservemos las cosas que mejoraron.

¿Puede que una de las consecuencias de este período sea una alfabetización digital acelerada para gente que se había mantenido al margen?

La gran mayoría de las tecnologías que se incorporaron en estos meses estaban disponibles desde hace mucho tiempo, pero no habíamos explorado completamente el potencial que tenían. El teletrabajo es un caso claro: antes de la baja del costo de las conexiones de datos era imposible, pero de ese suceso pasaron diez años.

¿Qué ocurre con el sector pyme en este contexto y qué se necesita para promover la inversión?

Un emprendedor necesita reglas estables. Una empresa en etapa temprana es como un bebé, frágil. Si a una empresa le tocan dos o más cambios de reglas en los primeros dos años, se terminó, muere. Además, la gente tiende a volverse cortoplacista porque no sabe qué va a sobrevivir y empieza a invertir en cosas muy seguras; los emprendimientos no son seguros. La mayoría de los experimentos fracasan y quienes invierten en ellos lo saben, por eso necesitan diversificar. Pero si no hay créditos para pequeñas empresas o los hay con tasas muy elevadas y tampoco encontrás inversores, entonces el panorama es difícil.

Con reglas estables se puede armar un equipo y jugar lo mejor posible. Argentina tiene mucha historia de ir hacia adelante y luego meter una contramarcha. Es preferible quedarnos con las mismas reglas de juego de siempre que aprobar una mejora y que luego se retrotraiga la acción y se vuelvan a cambiar las formas.

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