“Se viene una disparada del dólar”

Como podemos ver nos encontramos, hace algunos años, con un dólar relativamente fuerte. Esto empezó en 2014, cuando la Reserva Federal decidió dejar de expandir su base monetaria (mientras muchos otros países continuaban con programas de estímulo). Ahora, pese a que la Fed volvió a estimular la economía, el dólar se siguió fortaleciendo con una…

“Se viene una disparada del dólar”

Como podemos ver nos encontramos, hace algunos años, con un dólar relativamente fuerte.

Esto empezó en 2014, cuando la Reserva Federal decidió dejar de expandir su base monetaria (mientras muchos otros países continuaban con programas de estímulo).

Ahora, pese a que la Fed volvió a estimular la economía, el dólar se siguió fortaleciendo con una disparada en países emergentes entre marzo y abril.

Y este será el detonante de un avance mucho mayor en el futuro próximo.

¿Por qué? Porque la demanda de dólares aumenta a un ritmo mayor a cualquier estímulo monetario que pueda hacer la Reserva Federal.

El dólar es la moneda de reserva de valor en el mundo y la moneda con la que se lleva adelante casi el 80% del comercio internacional.

Los Bancos Centrales del mundo ahorran, principalmente, en dólares. Si Francia quiere comprarle petróleo a Arabia Saudita, paga en dólares. En muchos países emergentes, el dólar es reserva de valor.

Pero agreguemos un elemento clave: en el proceso de enorme endeudamiento de los últimos 10 años, los países emergentes tomaron enormes cantidades de deuda denominada en dólares (tanto Estados como empresas).

¿Por qué alguien toma deuda en dólares? Por dos motivos: 1) quien otorga el préstamo de esta manera evita el riesgo de tipo de cambio (respecto de la moneda local); 2) muchas veces el tomador del préstamo tiene la posibilidad de conseguir una tasa más baja en dólares (o incluso endeudarse en dólares a veces es su única opción).

Al tomar una deuda denominada en dólares, el tomador del préstamo está apostando en contra del dólar, aunque quiera hacerlo o no. Es decir, se beneficiará si la cotización del dólar baja relativa a su moneda local, y se perjudicará si ocurre lo contrario.

Un dólar débil implicará una disminución del costo del préstamo medido en moneda local y un dólar fuerte generará el efecto opuesto.

Los estados y las empresas tienen sus ingresos en moneda local. Para pagar sus deudas en dólares deben conseguirlos.

Si aumenta el precio del dólar se les hace más difícil repagar sus deudas. Y esto hace que deban volver a endeudarse en dólares para pagar esos préstamos.

Con la crisis desatada por el Coronavirus y la disparada del dólar de marzo y abril, la demanda por la divisa estadounidense será mucho mayor a cualquier estímulo que pueda hacer la Fed.

Y para peor, hay una enorme cantidad de deuda internacional denominada en dólares con vencimiento menor a un año:

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