Cuarentena por coronavirus: Billy Joel en la Unión Soviética y su rock para la liberación

Por qué te lo recomendamos Porque Billy Joel es de esos artistas que hacen un 3 x 1 que pocos logran: notable compositor, que metió hits a lo largo de tres décadas; pianista con recursos y onda de sobra; intérprete todo terreno. Y porque A Matter of Trust – The Bridge to Russia: The Music,…

Cuarentena por coronavirus: Billy Joel en la Unión Soviética y su rock para la liberación

Por qué te lo recomendamos Porque Billy Joel es de esos artistas que hacen un 3 x 1 que pocos logran: notable compositor, que metió hits a lo largo de tres décadas; pianista con recursos y onda de sobra; intérprete todo terreno. Y porque A Matter of Trust – The Bridge to Russia: The Music, el registro discográfico, publicado en 2014, de su paso por la vieja y desvencijada Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas lo toma en uno de los varios picos más altos de una fantástica trayectoria.

Para el verano europeo de 1987, Billy Joel había publicado buena parte de su repertorio “obligatorio”, que casi casi que se iba a completar dos años más tarde con dos piezas indispensables como Leningrad y We Didn’t Start the Fire. Después, poco más quedaba en el carrete creativo del músico nacido en el Bronx neoyorquino en 1949, y criado cerca de ahí, en Long Island.

Esa cosecha parcial había ya dado frutos como Honesty, Uptown Girl, Allentown, Big Shot, She’s Only a Woman, Goodnight Saigon, Only the Good Die Young y Stiletto, entre muchos otros éxitos, que todos juntos, como aparecen en A Matter of Trust – The Bridge to Russia: The Music, hacen un compilado sin un solo tema de relleno. Y no es que alguno de los otros 14 temas que completan el show lo sean.

Sólo que las del segundo grupo son canciones que no escalaron tan alto en los rankings como sí lo hicieron muchas de aquellas. Y que muchas de ellas no estaban en la primera edición del álbum titulado Concert, así a secas, y editado en 1987.

Y por si alguno repara en la ausencia de dos clásicos de Joel como Piano Man y New York State of Mind, vale la aclaración de que ambos están incluidos en el álbum, en sus versiones de ensayo, en la previa de los shows que el músico dio en Moscú y en Leningrado, esta última ya hace tiempo San Petesburgo. Versiones desnudas, en las que la interpretación de Joel conmueve hasta al más insensible. Algo parecido a lo que sucede con numerosos pasajes del vivo, con el artista y su banda en llamas.

Así es la tapa de “A Matter of Trust – The Bridge to Russia”, el álbum grabado en vivo por Billy Joel en la U.R.S.S. en 1987.

Mucho, seguramente, tuvo que ver el momento histórico en el que ocurrieron los recitales, en el corazón de uno de los regímenes represivos más crueles del siglo pasado, que transcurría su decadencia en medio del desmembramiento de uno de los dos grandes imperios que protagonizaron la Guerra Fría. Porque ahí donde el rock había estado prohibido por atentar contra el sistema de vida local, de pronto alguien llegaba a mostrar que, al fin de cuentas, esa música no estaba nada mal.

Pero lo mejor era que lo mostraba con las mejores armas: canciones de excelente factura, tocadas por una banda sin la más mínima fisura, integrada por Liberty DeVitto, Doug Stegmeyer, Dave Lebolt, Russell Javors, Mark Rivera y Kevin Dukes, y un Billy Joel entregado de manera absoluta a su tarea. Cuenta la historia que en alguna de las presentaciones el cantante exigió de bastante mal modo que la organización del show dejara de apuntar al público con reflectores. “A la gente le gusta su privacidad. Van a un concierto para eso, para estar en la oscuridad y hacer lo suyo”, dicen que dijo.

Y hay algo de ese clima de emancipación en lo que suena a lo largo de los 126 minutos de A Matter of Trust – The Bridge to Russia: The Music, que también incluye covers de las beatles Back in the U.S.S.R. y She Loves You, además de la dylaniana The Times They Are A-Changin’. Ni más ni menos que esa cuestión de la libertad.

E.S.

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