Estrella desde la cuna: el enojo de Tom Cruise cuando tuvo que compartir una habitación de hotel

Tom Cruise fue una estrella desde la cuna. Al menos así parece certificarlo el relato que da cuenta de cuando a comienzos de la década del ’80, siendo menos un actor que un menor de edad, puso el grito en el cielo cuando se enteró que durante el rodaje de Los marginados (Francis Ford Coppola, 1983)…

Estrella desde la cuna: el enojo de Tom Cruise cuando tuvo que compartir una habitación de hotel

Tom Cruise fue una estrella desde la cuna. Al menos así parece certificarlo el relato que da cuenta de cuando a comienzos de la década del ’80, siendo menos un actor que un menor de edad, puso el grito en el cielo cuando se enteró que durante el rodaje de Los marginados (Francis Ford Coppola, 1983) iba a tener que compartir habitación con el bendito Rob Lowe.

¿Algo personal entre ambos? No, compartir cuarto o cualquier cosa es, para Tom, más difícil que todo el egoísmo que se concentra en Cristiano Ronaldo.

Por aquellos días de 1983, Cruise sólo había hecho un películas menores, y como actor secundario (Amor sin fin y Taps, más allá del honor) y el bonito de Rob Lowe apenas había aparecido en el reparto de un filme (im)perdible: Asesino a sueldo.

Tenían 19 y 18 años respectivamente cuando se sumaron al proyecto del genio de El Padrino, y aún no sabían lo que era surfear la ola de la masividad. Pero Cruise ya tenía todos los ademanes de suficiencia de cualquier estrella consagrada.

Los Marginales, Emilio Estevez, Rob Lowe, C. Thomas Howell, Matt Dillon, Ralph Macchio, Patrick Swayze y Tom Cruise, que con apenas 19 años ya mostraba los mohínes de una estrella de Hollywood. (AP Photo/Warner Bros.)

Lowe, de 56 años, contó en Armchair Expert, un podcast semanal presentado por el actor, director y escritor estadounidense Dax Shepardel, que había actores elegidos para esa película en Nueva Yor, hospedándose en el mismo hotel, a las órdenes de Coppola, quien requería pruebas de cámara, una tras otra, para saber si había química o no.

Lowe estaba chocho, porque por primera en su vida estaba parando en el lujoso The Plaza Hotel, de Manhattan. “Hicimos el check-in y Tom descubrió que compartiríamos habitación… Zas, se puso como loco. Fue tan retorcido su argumento que me hizo reír a carcajadas”.

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Lowe no sólo no se enojó, sino que en la conserjería del emblemático 5 estrellas habría comprendido que estaba delante de una futura estrella del cine. “Para mí, lo mejor de esta historia es que existen ciertas personas que siempre han sido iguales, y ese elemento dentro de ellas las logró posicionar donde están ahora”, dijo el noventoso rompecorazones que estiró la adolescencia y siempre (siempre) hizo fue galán.

“La sola idea de que un actor de esa edad pudiera tener ese tipo de reacción, me hizo pensar: ‘Guau, este tipo es realmente auténtico’. Y no se pueden discutir los resultados en la carrera de Cruise. Tenía su mira puesta en la meta desde el día uno”, sentenció.

Tres años después de su enojo por la habitación compartida con Lowe, Tom Cruise pegó su primer hit con “Top Gun”.

Aquella película fue la puerta de entrada a Hollywood para ambos. Lowe quedó encasillado, Cruise le debe todo a Coppola aunque él crea que se autocatapultó al estrellato. Tres años después pegaría su primer hit, Top Gun.

E.S.

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