Coronavirus en Argentina: imputan a un hombre que vendía barbijos N°95, reservados para el personal de salud

Un hombre de la Ciudad de Buenos Aires fue imputado por desobediencia a la autoridad tras descubrirse que comercializaba por internet los denominados barbijos N°95, reservados únicamente para el personal de la salud.Donde el uso de tapabocas es obligatorio en gran parte del territorio nacional por la pandemia del coronavirus​, el acusado los ofrecía a…

Coronavirus en Argentina: imputan a un hombre que vendía barbijos N°95, reservados para el personal de salud

Un hombre de la Ciudad de Buenos Aires fue imputado por desobediencia a la autoridad tras descubrirse que comercializaba por internet los denominados barbijos N°95, reservados únicamente para el personal de la salud.

Donde el uso de tapabocas es obligatorio en gran parte del territorio nacional por la pandemia del coronavirus​, el acusado los ofrecía a 550 pesos la unidad y no solicitaba identificación a los compradores.

La causa se originó a raíz de tareas de prevención efectuadas por personal de la División Operaciones Especiales de la Policía de la Ciudad.

La investigación llevada a cabo por la Fiscalía PCyF 2 logró detener la actividad ilícita y en las últimas horas se realizó un allanamiento solicitado por el fiscal Brotto y otorgado por el Juzgado PCyF 17, en el que se secuestraron 1.700 barbijos N°95 y una computadora.

El comerciante quedó imputado por desobediencia a la autoridad encuadrada dentro del artículo 239 del Código Penal.

El barbijo N°95 tiene ese nombre porque filtra al menos el 95% de las partículas del aire. Es el de mayor capacidad de filtración, es decir, que logra un aire mucho más limpio para el que lo usa.

En un ámbito sanitario, evita la contaminación con la persona que se está atendiendo.

Ante la falta de este producto en farmacias y las complicaciones que -en tiempos de cuarentena obligatoria- tenemos para salir de nuestras casas, la compra online se volvió una opción para muchos argentinos.

Sin embargo, los profesionales de la salud no recomiendan adquirir estos productos vía web.

“Nadie sabe qué compra. Venden barbijos como si fueran N°95 y en realidad son barbijos que se usan para la construcción. Y los precios son exorbitantes: a veces el triple que en la farmacia. No tienen ninguna garantía en cuanto al origen a las características y el precio es abusivo. Es un canal que nadie controla”, remarca Rubén Sajem, director del Centro de Profesionales Farmacéuticos Argentinos (Ceprofar).

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