Pipino Cuevas: el reto clave de su madre a Ramón Díaz y el recuerdo de un golazo que cumple la mayoría de edad

Los hinchas de River que están en las plateas se van levantando de sus butacas en efecto dominó. Como si fueran a hacer la ola. Los que están en la popular hacen saltitos. El Monumental pasa de la angustia y la tensión a la ilusión y la esperanza. Los nervios se sienten en la atmósfera.…

Pipino Cuevas: el reto clave de su madre a Ramón Díaz y el recuerdo de un golazo que cumple la mayoría de edad

Los hinchas de River que están en las plateas se van levantando de sus butacas en efecto dominó. Como si fueran a hacer la ola. Los que están en la popular hacen saltitos. El Monumental pasa de la angustia y la tensión a la ilusión y la esperanza. Los nervios se sienten en la atmósfera. Los corazones se agitan. Las frentes transpiran. “Hacelo Cuevas, hacelo por Dios, hacelo”, grita Atilio Costa Febre, el histórico relator de la campaña de River desde la cabina. “Haceelooo”, imploran los fanáticos de la banda roja, mientras los hinchas de Racing​ miran resignados desde la Centenario Alto. Y Cuevas lo hace. Gambetea a Campagnuolo y empuja la pelota a la red. El estadio explota. River se encamina a un nuevo título.

Pasaron 18 años de aquel emblemático gol del paraguayo Nelson Pipino Cuevas. Se cumplen este martes 28 de abril. Y en Núñez aún lo recuerdan como uno de los goles más gritados y festejados. Es que River venía de tres frustraciones seguidas en los torneos locales: había quedado en la puerta de la vuelta olímpica en el Apertura 2000 (lo ganó Boca, que además venía de llevarse la Copa Intercontinental) y en los dos certámenes de 2001 (el Clausura fue de San Lorenzo y el Apertura de Racing).

Estaba latente el recuerdo de lo que había sucedido en Avellaneda cinco meses antes cuando Bedoya empató el clásico sobre el final y así Racing se encaminó a cortar una racha de 35 años sin títulos, dejando al club de Núñez en el segundo lugar. La Academia –dirigida por Mostaza Merlo- ahora acechaba de atrás al River de Ramón y si le ganaba en el Monumental podía arrebatarle el título en las tres fechas siguientes, las que faltaban para culminar aquel Clausura 2002.

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La angustia de los hinchas de River dominó la escena cuando Racing tenía un tiro libre peligroso cerca del área y faltaban pocos minutos para que culminara el encuentro. Y se hizo más profunda cuando el Sargento Daniel Giménez, árbitro del encuentro, expulsó a Angel David Comizzo por tirarle una patada a Chiche Arano en medio de una discusión entre ambos futbolistas. Para colmo, Ramón Díaz ya había hecho los tres cambios. ¿Y entonces?…

Martín Demichelis se pone los guantes para ir al arco. Lo ayudan Andrés D’Alessandro y Celso Ayala. De la angustia a la euforia en un instante. Foto: Internet.

“D’Alessandro iba a agarrar los guantes pero me metí y los terminé agarrando yo, de caradura, de inconsciente”, afirmó recientemente Martín Demichelis en diálogo con Clarín. Y siguió: “Una vez me lo encontré a Bedoya y me dijo: ‘Ese tiro libre lo tendría que haber pateado yo pero Ubeda me lo quitó'”… Ese tiro libre, generado por una infracción de Juan Pablo Raponi sobre el Chanchi Estévez, y ejecutado finalmente por Claudio Ubeda, rebotó en la barrera (pegó en Esteban Cambiasso) y la pelota salió hacia un costado. Ricardo Rojas salió corriendo, puso la cabeza, ganó el balón y se lo dio a Cuevas, que voló hasta el arco rival.

Demichelis en el arco y la barrera por delante. La pelota rebotó en Cambiasso y Rojas salió corriendo, ganó la pelota y se la dio a Cuevas para que se fuera directo al gol. Foto: Internet.

“Fue una locura… Uno de los goles de River que más se gritó, sin dudas. Fue un delirio. Y cada vez que engancho una repetición en la tele lo veo y se me sigue poniendo la piel de gallina… Terrible… Y si es con el relato de Lito Costa Febre de fondo mejor. Brutal ese relato”, manifestó Demichelis.

“Hacelo Pipino por Dios, hacelo”, dijo Costa Febre en su relato antes de que Cuevas concretara su gol. Un gol y un relato que quedaron grabados por siempre en el hincha de River. Foto: Archivo Clarín.

Costa Febre, relator desde hace 30 años de la campaña de River, también habló con Clarín y continuó con el recuerdo: “Cuando vi que Bedoya se paraba frente a la pelota y Demichelis fue al arco dije al aire que si el remate de Bedoya superaba la línea de la barrera lamentablemente iba a ser gol. Viví ese momento primero con mucha angustia. Y cuando Pipino Cuevas empezó a picar intenté tratar de representar de la mejor manera posible con mi relato a la gente porque la veía levantarse de las butacas de la platea como diciendo lo que yo terminé diciendo, ‘hacelo Pipino por Dios, hacelo Cuevas por Dios, hacelo Cuevas’. Terminó como todos queríamos, con la pelota adentro y con River ganando otro campeonato. Sin dudas, fue uno de los goles que tengo más metido en mi corazón”, expresó Costa Febre.

El cierre es del protagonista de la escena. “Fue el gol más importante de mi carrera. Me cambió la vida. Lo habían echado a Comizzo, Demichelis en el arco… Si la pelota pasaba la barrera e iba fuerte al arco era gol de Racing…Y en cuestión de segundos cambió todo. EL estadio se levantó y yo mientras corría me imaginaba a los hinchas diciendo ‘hacelo porque te matamos’… Era la jugada de mi vida. Y por suerte terminó en gol”, le expresó Pipino Cuevas a este diario.

Pasaron 18 años… El gol de Pipino Cuevas llegó a la mayoría de edad. En Núñez lo recordarán por siempre.

Las anécdotas que dejó el gol de Cuevas a Racing

Por Nelson Cuevas

De la madre de Cuevas a Ramón Díaz: “Ramón, tenés que ponerlo a mi hijo”

“Ramón me había limpiado, venía de varios partidos sin jugar. Llegué al departamento y mi madre me dice ‘¿estás concentrado?’. ‘No, no estoy concentrado’, le dije. ‘¿Y por qué no vas a concentrar? ¿Por qué no estás jugando? Si yo te alimento bien, estás bien físicamente y estás entrenando bien. ¿Y por qué no te pone Ramón?’ Pedile explicaciones. ‘Y no me pone Ramón, me dejó en el freezer, cómo le voy a pedir explicaciones al técnico’, le dije. ‘¿Y por qué no? Esperame acá’, me dijo. Se fue la Monumental, lo encaró a Ramón y armó al alboroto. Le lanzó: ‘Ramón, tenés que ponerlo a mi hijo, mirame, mi hijo te va a salvar. Acordate de mí’. Ramón primero no me concentró el viernes. Pero el sábado a la mañana mientras hacía intermitentes con Damián Álvarez, Costanzo, Guillermo Pereyra y otros que quedamos afuera, Ramón estaba en la mitad de cancha, pensativo. Y me dice ‘Vos, Paragua, vení, vení’. Me fui volando y me dice: ‘Traé la ropa de la concentración. Dale, volá, volá, nene, volá'”. Me sumo a la concentración como número 17. En ese momento iban cinco al banco de suplentes. Y como Esnaider y Ortega no podían jugar, entonces solo quedaba Pipino como delantero para ir al banco. Y comienza el partido contra Racing, entro faltando media hora, lo expulsan a Comizzo, convertí el gol. Imagínense la euforia en el vestuario…”

Por Martín Demichelis

De Cuevas a Raponi: “Raponi, Raponi, yo sin vos no era nadie”

“Unos años después me pasó algo muy divertido en referencia a aquel gol. Una anécdota fantástica. Una vez que fui con la Selección a jugar a Paraguay, a Asunción, vino Juan Pablo Raponi, con quien yo había vivido en la pensión de River, a visitarme al hotel. Nos tomamos un café en el lobby y enfrente nuestro estaba el ascensor. Y de repente se abre ese ascensor y aparece Pipino Cuevas. Nos mira y con esa identidad y esa voz particular que lo distingue empieza a gritar: ‘Raponi, Raponi, yo sin vos no sería nadie hoy”. Y yo no entendía nada. Y se acerca a abrazarlo y le dice: ‘Pibe, pibe, si vos no hacías esa falta yo no existía hoy’. Claro: Raponi es el que hace el foul al borde del área que deriva en ese tiro libre famoso del partido contra Racing. A raíz de eso, lo primero que le salió decir a Pipino cuando lo vio fue ‘Raponi, yo sin vos no era nadie´.

Por Atilio Costa Febre

Un gol guardado en el corazón, con un contundente mensaje a Ramón Díaz que no se escuchó más

“Todavía me sigo emocionando y me sigo sorprendiendo por la repercusión que tuvo mi relato. A 18 años nunca imaginé que se iba a replicar tanto en las redes sociales, y en YouTube, donde hay cientos de miles de visitas. El relato original de ese relato incluía, después del gol, por todo lo que se había vivido los días anteriores a ese partido, un mensaje para Ramón Díaz. Como Ramón no lo tenía en cuenta a Cuevas y Pipino entró como jugador 17 a la concentración, mi relato original dice en un momento: ‘Ramón no te lo merecés, este gol no es tuyo, no lo grites’. La primera vez que lo escuché me pareció un poco fuerte. Pasó el tiempo y lo invito a Ramón a una fiesta que organizamos con mi equipo para celebrar los 15 años con la campaña de River. Y el pícaro, el zorro de Ramón, me responde: ‘Si querés que vaya a tu fiesta, sacá del relato del gol de Cuevas la parte donde decís que yo no me lo merezco. Sacá eso porque si no, no voy. En función de la fiesta y del beneficio que traía su presencia, sacamos esa parte. Y hoy en día habiendo pasado 18 años, nunca más apareció esa frase. Me había puesto del lado de Cuevas porque es mi amigo, es un paraguayo divino y yo quería que jugara ese partido. Y Cuevas los salvó a Ramón Díaz y a River dándole la posibilidad de conseguir otro campeonato. Es un gol, un relato guardado en mi corazón, un gol que la gente me lo recuerda permanentemente, tanto como el de Ortega a San Lorenzo (N de R: en 2006, en un 5-0 de River sobre San Lorenzo en el Monumental bajo la lluvia, Ortega hizo un golazo y en medio del resalto Costa Febre tiró: “Te quiero hasta el final de nuestras vidas”) o el de Quintero a Boca en el Bernabéu en la final de la Copa Libertadores.

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