Coronavirus: pese a las críticas, Horacio Rodríguez Larreta define los detalles de la resolución que obliga a los mayores de 70 a pedir permiso para circular

A pesar de las múltiples críticas, la decisión del jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, fue avanzar en la resolución para que los adultos mayores de 70 años deban tramitar un permiso de circulación en plena pandemia de coronavirus​, que entrará en vigencia a partir de mañana lunes.Según la resolución conjunta a la que…

Coronavirus: pese a las críticas, Horacio Rodríguez Larreta define los detalles de la resolución que obliga  a los mayores de 70 a pedir permiso para circular

A pesar de las múltiples críticas, la decisión del jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, fue avanzar en la resolución para que los adultos mayores de 70 años deban tramitar un permiso de circulación en plena pandemia de coronavirus​, que entrará en vigencia a partir de mañana lunes.

Según la resolución conjunta a la que pudo acceder Clarín, a partir de lunes se obligará a los mayores de 70 años a comunicarse con el servicio de atención ciudadana al número 147 para pedir permiso para salir a la calle.

De acuerdo a la medida que se conoció el jueves a la noche, unos 490.000 mayores de 70 años que viven en la Capital Federal deberán solicitar por teléfono el permiso para circular que tendrá validez para el día otorgado.

Según la normativa, se deberá “dar aviso previo a circular para adquisición de artículos de primera necesidad, alimentos, medicamentos, o paseo de mascotas, y obtener posibles mecanismos o alternativas para satisfacer su necesidad evitando abandonar su domicilio”.

Además, indica que quedarán exceptuados de pedir autorización el “personal de Salud, Fuerzas de seguridad, Fuerzas Armadas, actividad migratoria, servicio meteorológico nacional, bomberos y control de tráfico aéreo”.

También puntualiza otras excepciones como “recibir las vacunas de conformidad con el calendario establecido y/o para realizar tratamientos médicos programados”, y para “cobrar su sueldo o jubilación en el día que corresponda conforme el calendario de pago establecido”.

También están exceptuadas de la medida las autoridades superiores de los gobiernos nacional, provinciales, municipales y de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Hay que sumar también al personal diplomático y consular extranjero acreditado ante el gobierno argentino “en el marco de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas y la Convención de Viena de 1963 sobre Relaciones Consulares y al personal de los organismos internacionales acreditados ante el gobierno argentino, de la Cruz Roja y Cascos Blancos”, indica el texto.

Otros que no entran es el personal que se desempeña en los servicios de comunicación audiovisuales, radiales y gráficos. Por último, si los mayores de 79 son titulares de las actividades y servicios declarados esenciales.

La medida trajo polémica y se escucharon varias voces en rechazo, como las de políticos, dirigentes sociales e intelectuales quienes no tardaron en hacer público su disconformidad con la decisión del gobierno porteño que comenzará a regir el lunes. El descontento incluso se materializó en un cacerolazo que se escuchó el último sábado a la noche en algunos barrios porteños.

“Desde el marco jurídico me parece una decisión completamente errada. Por un lado, creo que va a ser de cumplimiento imposible pero, además, lo más grave, es que considero que se está discriminando a un sector de la sociedad. Y la discriminación forma parte de la inconstitucionalidad. Para mí es una decisión sin dudas inconstitucional”, afirmó el abogado constitucionalista Daniel Sabsay

También se manifestó en contra de la medida la ensayista Beatriz Sarlo, quien calificó la decisión como un “estado de sitio selectivo”. Y sostuvo, con bastante ironía: “Un estado de sitio impide la movilidad de los habitantes de una ciudad, provincia o toda una Nación por el territorio y se ha hecho uno selectivo”.

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Además, dijo que es “insultante y discriminatoria” y criticó directamente al jefe de Gobierno porteño: “En la imaginación de (Horacio) Rodríguez Larreta las personas mayores de 70 años somos todos rentistas, jubilados o lo que fuera, pero no hay trabajadores“.

Otra voz en contra fue la del escritor Marcos Aguinis. “Son medidas que, además de incómodas, denigran a los mayores. Esto debió plantearse de otra forma, como una actitud de respeto y del cuidado que merecen, para protegerlos y no para denigrarlos”, sostuvo el autor de La gesta del marrano.

Alcira Argumedo, socióloga y ex diputada nacional, salió con los tapones de punta en Twitter: “Protección sí. Prisión domiciliaria no. Miren que los mayores de 70 fuimos los jóvenes de los 60. Vamos a resistir: ¡¡¡No nos encerrarán!!!”.

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Además se expreso a través de Twitter Diego Guelar, ex embajador argentino en Estados Unidos, China, Brasil y la Unión Europea. “Hola..hablo con el 147?…le aviso que salgo a hacer compras de alimentos, si quiere detenerme, inténtelo y bánquese el escándalo y la acción de inconstitucionalidad…detengalo a Ginés González García”, escribió, haciendo referencia a que la reglamentación también incluye al ministro de Salud de la Nación.

Por su parte, Diego Santilli, el vice jefe de Gobierno de la Ciudad, defendió lo estipulado y pidió que les den “una oportunidad para ayudar a los mayores de 70 y evitar que se contagien”. “De los fallecidos en el mundo 8 de cada 10 son mayores de 70 años. En la Argentina de las personas fallecidas el promedio da 71 años. No se trata de prohibir, se trata de proteger“, defendió el funcionario.

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La medida en el mundo

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, debió dar marcha atrás con una decisión similar luego de recibir críticas al respecto. Instó a no discriminar a los ancianos cuando acabe el confinamiento a causa del coronavirus, después de que el responsable de su comité asesor científico asegurara que las personas de elevada edad debían continuar aisladas un tiempo más.

En tanto, en Alemania, Angela Merkel criticó la medida de encerrar a los adultos mayores de 70 años. “No voy a entrar ni siquiera en el debate que se ha generado en torno a ese punto. Encerrar a nuestros mayores como estrategia de salida a la normalidad es inaceptable desde el punto de vista ético y moral”, denunció la canciller alemana.

Alemania no optó por un confinamiento estricto, pero sí impuso grandes restricciones en todo el territorio, desde el cierre de las escuelas y lugares culturales hasta la prohibición de reuniones de más de dos personas y se debe respetar una distancia mínima de 1,5 metros. Es más: los grandes eventos, como conciertos o competiciones deportivas, seguirán prohibidos al menos hasta el 31 agosto.

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