Murió Lee Konitz: un saxofonista exquisito que marcó a fuego la evolución del jazz

Falleció este miércoles 15 de abril en Nueva York, a los 92 años y por causas naturales, el saxofonista alto Lee Konitz, parte importante en la historia del jazz contemporáneo. Nació artísticamente en la era del Bebop pero su musicalidad transitó también por el cool jazz y el free.Konitz fue un artista de enorme personalidad…

Murió Lee Konitz: un saxofonista exquisito que marcó a fuego la evolución del jazz

Falleció este miércoles 15 de abril en Nueva York, a los 92 años y por causas naturales, el saxofonista alto Lee Konitz, parte importante en la historia del jazz contemporáneo. Nació artísticamente en la era del Bebop pero su musicalidad transitó también por el cool jazz y el free.

Konitz fue un artista de enorme personalidad y con un distintivo sonido, alejado de la omnipotente influencia de Charlie Parker. Un aspecto clave en la carrera de este músico fue su relación con el grupo del pianista Lennie Tristano, en Chicago, a mediados de los ’40, que le permitió una de las aproximaciones más innovadoras dentro del jazz, que queda reflejada en sus más de 130 discos editados, muchos de ellos como líder y otros, como sideman.

Konitz fue un artista de una llama creativa que el tiempo no apagó, como tampoco su calidad como instrumentista que atravesó varias generaciones de músicos convirtiéndose en una referencia obligada en el saxo.

A partir de 1945, Lee Konitz fue un animador central en la evolución del género.

Con el Noneto Capitol, de Miles Davis, grabó Birth Of The Cool (1949), en el que mostró no sólo dominio de la técnica, sino también un sonido personal que lo alejaba del ya típico saxo alto del bop. “Parecía que perseguía la melodía; es fascinante escucharlo”, decía por aquel tiempo Davis. Tanto su trabajo con Tristano, influencia principal en su enfoque sobre la improvisación, como con la orquesta de Claude Thornhill lo pusieron un paso adelante en lo que sería diez años después el Free Jazz.

Lee Konitz fue un verdadero adelantado, como lo mostró en sus discos Subconsciente-Lee (1950), una verdadera avanzada en el manifiesto del Cool Jazz y Tranquility (1957), en el que desarrolla un enfoque escultórico de la armonía. Otra obra maestra fue The Lee Konitz Duets (1967), una odisea musical en miniatura en la que trata con igual inspiración materiales clásicos de la era Armstrong con piezas cercanas al free.

Konitz trabajó también con Ornette Coleman, Charles Mingus, Dave Brubeck, Gerry Mulligan, Paul Motian, Bill Frisell y Elvin Jones, entre otros. Sus discos en trío con Charlie Haden y Brad Melhdau fueron un hermoso momento que registró a fines de los años ’90 su dorada madurez.

Konitz había nacido en Chicago, el 13 de octubre de 1927. A los once años comenzó a tocar clarinete para pasarse primero al saxo tenor y luego al alto. El gusto por la improvisación se manifestó desde el comienzo; fue un saxofonista principiante con una evidente calidad para improvisar sin conocer aún los standards. Ese punto de modestia que nunca perdió, quizás fue consecuencia de sus inicios como músico de orquesta, donde el papel protagónico es limitado.

Su carrera profesional comenzó en 1945 reemplazando a Charlie Ventura en la orquesta de Teddy Powell, luego entró en el grupo de Tristano y poco después, en 1947, se sumó a la orquesta de Thornhill, que tenía a Gerry Mulligan como compositor y a Gil Evans como arreglador. Eran tiempos de aprendizaje para este joven saxo alto que absorbió no sólo la calidad de estos artistas sino también pudo construir su propia identidad.

Dueño de un sonido personal, Lee Konitz fue uno de los grandes músicos de la historia del jazz del siglo XX.

Konitz mostró una permanente evolución artística y una incansable tendencia a la purificación de los principios del cool jazz como el uso del espacio y la ausencia de énfasis en la improvisación. Su discos tuvieron una honesta impronta creativa; esa búsqueda alejada de los lugares seguros le dieron un prestigio genuinamente conquistado de excelente improvisador. El disco editado en 1959 Live At The Half Note, con el tenor Warne Marsh, compañero desde los tiempos de Tristano, y Bill Evans en el piano es otra de las mejores declaración de pertenencia al cool.

A medida que pasaron los años, Konitz se fue convirtiendo en un músico más experimental. Lo demostró con su trío, con Ron McClure en contrabajo y Jeff Williams en batería, cuando visitó Buenos Aires en abril de 2001. Sus actuaciones en 2011, en el Blue Note, de Nueva York, con Frisell, Peacock y Baron como parte del ciclo Enfants Terribles llenaron el club para disfrutar de su talento. Sus problemas cardíacos lo fueron alejando de las actuaciones en vivo, no así de la grabación con la que siguió dando muestra de su infinita creatividad.

Uno de los grandes del jazz se despidió como siempre había tocado, con una pudorosa modestia.

E.S.

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