Arroz gratis en Vietnam: enfrentan el coronavirus con cajeros automáticos de comida

Con “cajeros automáticos” de arroz gratuito, un empresario vietnamita espera contribuir a aliviar las situación que atraviesa el país del sudeste asiático, donde de miles de ciudadanos sufren la crisis económica provocada por el coronavirus. “Mucha gente perdió su trabajo porque cerraron negocios. Quería ayudar, pero no tengo gran capacidad financiera, así que elegí donar…

Arroz gratis en Vietnam: enfrentan el coronavirus con cajeros automáticos de comida

Con “cajeros automáticos” de arroz gratuito, un empresario vietnamita espera contribuir a aliviar las situación que atraviesa el país del sudeste asiático, donde de miles de ciudadanos sufren la crisis económica provocada por el coronavirus.

“Mucha gente perdió su trabajo porque cerraron negocios. Quería ayudar, pero no tengo gran capacidad financiera, así que elegí donar arroz para que todo el mundo pueda comer. Lo hago con estos ‘cajeros automáticos’ que funcionan 24 horas al día para que nadie se exponga a infectarse cuando entrega el arroz“, declaró a la agencia de noticias EFE Hoang Tuan Anh, creador del proyecto y propietario de PHG Lock, una empresa de cerraduras inteligentes.

Aunque Vietnam es uno de los países que mejor están conteniendo la epidemia de Covid-19, con 267 casos y ningún muerto, las medidas de distanciamiento social impuestas por el Gobierno desde abril y la ralentización económica general afectaron a miles de negocios y dejaron sin ingresos a millones de personas.

Una de ellas es Hoa, una empleada doméstica de 45 años a quien le pidieron que no vaya al trabajo durante un mes y medio para evitar riesgo de contagio y que acude por primera vez a uno de los surtidores instalados en Ho Chi Minh (antigua Saigón).

“Esto me ayuda mucho porque no tengo otra fuente de ingresos y tengo dos hijos que mantener”, comenta tras recoger el kilo y medio de arroz que le corresponde.

Ayudada por una tecnología que, en este país, nunca se había visto: un cajero pero de comida, en lugar de dinero.

Detectando tramposos

En las filas, algunos intentas tomar más de lo que les corresponde, pero el reconocimiento facial se los impide. (EFE)

La cola, de unas 50 personas, se mantiene ordenada en las posiciones más avanzadas gracias a las marcas del suelo que indican dónde colocarse para respetar la distancia de dos metros, pero se descontrola en la parte de atrás, con apelotonamientos que los empleados de PHG Lock y la Policía contienen a duras penas.

Cuando alcanzan la parte delantera de la fila, los organizadores les piden que se quiten los sombreros y bajen un poco la mascarilla (obligatoria en todo el país) para que el sistema de reconocimiento facial compruebe que si es la primera vez que van en el día.

“No queremos que la gente haga negocio o la use varias veces en un mismo día. Algunos se cambian de ropa y de sombrero para intentar llevarse el arroz varias veces“, explica Jolie Nguyen, una de las trabajadoras que trata de evitar irregularidades.

En su mayoría, acude gente que se ha visto especialmente afectada por las medidas de distanciamiento social, como Tuoi, un mototaxista (medio de transporte muy común en el Sudeste asiático) que asegura haber reducido sus ingresos en un 70 por ciento y que no espera que la situación mejore en los próximos días.

Cuando llega su turno agarra una bolsa de plástico y la coloca debajo de un pequeño tubo adherido a la pared por el que va cayendo el arroz hasta alcanzar el kilo y medio estipulado, con el que espera aguantar cinco o seis días.

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Ayudas gubernamentales

El primer ATM de arroz: un sistema muy eficiente para repartir comida en tiempos de coronavirus. (EFE)

La iniciativa de Hoang Tuan Anh se une a las decenas de gestos de solidaridad realizados por particulares vietnamitas y a los subsidios gubernamentales para los más afectados por la crisis.

Además de exenciones temporales de impuestos y facilidades de crédito, el Gobierno desplegó un paquete de ayudas de 62 billones de dong (2,43 millones de euros o 2,65 millones de dólares) del que se beneficiaron unas 20 millones de personas, pero muchas se quedan afuera o sobreviven con un salario ínfimo.

Es el caso de Nguyen Quang, un vigilante de seguridad de 55 años que acude en busca de arroz por segunda vez esta semana. “Es una gran idea para ayudar a los pobres, mi trabajo no ha cambiado por el coronavirus, pero solo gano 2,2 millones de dong (94 dólares) al mes”, señala.

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El impulsor del proyecto estima que en una semana se repartieron 45 toneladas de arroz y ayudó a unas 120.000 personas (30.000 familias) con la decena de dispensers instalados en Ho Chi Minh, Hanói y otras ciudades del país.

“El número total de aparatos que lleguemos a instalar cuenta el empresario- dependerá de las donaciones que recibamos. Planeamos fabricar hasta mil dispensers pequeños que se puedan mover fácilmente en un coche para ir de un sitio a otro. Con 100 dispensers podemos ayudar a un millón de personas con un costo muy bajo”.

En Hanoi, las colas son muy largas por la alta densidad de población. (EFE)

Informe: Eric San Juan (EFE)

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