A un mes del adiós al fútbol, nadie sabe cuándo volverá y hay alerta por la crisis que se viene

Cuando Fernando Echenique marcó el final del partido en el Gigante de Arroyito y Colón le ganó 3 a 1 a Rosario Central, ya se vislumbraba la suspensión de la Copa Superliga​. Lo que nadie imaginó es que sería el último silbatazo de un árbitro en la Argentina. Este jueves se cumple un mes de aquel duelo…

A un mes del adiós al fútbol, nadie sabe cuándo volverá y hay alerta por la crisis que se viene

Cuando Fernando Echenique marcó el final del partido en el Gigante de Arroyito y Colón le ganó 3 a 1 a Rosario Central, ya se vislumbraba la suspensión de la Copa Superliga​. Lo que nadie imaginó es que sería el último silbatazo de un árbitro en la Argentina. Este jueves se cumple un mes de aquel duelo santafesino que cerró la primera fecha -¿y quizá la única?- del petit torneo que tenía como objetivo completar el calendario 2019/2020. Y nadie tiene certeza de cuándo volverá a rodar la pelota.

En este contexto, las declaraciones de Matías Lammens fueron tan realistas como lapidarias para la ilusión de los hinchas. “El fútbol es una de las últimas cosas que se van a liberar”, dijo el ministro de Turismo y Deportes, quien además es el vicepresidente segundo de San Lorenzo. Y agregó: “Es difícil hacer pronósticos con certezas, pero estimo que vamos a pasar todo abril y mayo sin jugar. No hay que pensar en el cuándo, sino en el cómo”.

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El cómo, precisamente, es la principal preocupación de los dirigentes. Saben que se vienen dos meses ociosos, en el mejor de los casos, y hasta podrían ser tres o cuatro si se tiene en cuenta que Nicolás Russo, presidente de Lanús​, deslizó el sábado que los campeonatos podrían reanudarse en agosto. Y hay quienes piensan que recién podría ser en septiembre. Con la industria de la pelota detenida, la pregunta qué se hacen todos los clubes es de qué manera van a sostener sus economías.

El lunes hubo una reunión virtual de la Mesa Directiva de la Superliga, que a partir de la próxima temporada funcionará como Liga Profesional de Fútbol. Encabezada por Marcelo Tinelli (San Lorenzo) desde Esquel, participaron los tres vicepresidentes: Cristian Malaspina (Argentinos), Hernán Arboleya (Lanús) y Mario Leito (Atlético Tucumán); el secretario Sergio Rapisarda (Vélez); y el protesorero Gabriel Pellegrino (Gimnasia).

Rosario Central 1-Colón 3 fue el último partido jugado por la Copa Superliga. Fue el 16 de marzo.
Foto: Rosario Central

La ayuda del Gobierno será clave. En ese sentido, se está negociando que haya un Repro (Programa de Recuperación Productiva) específico para los clubes de fútbol y se harán gestiones ante el Banco Comafi, uno de los principales sponsors, para la facilitación de líneas crediticias.

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La interrupción de la Copa Superliga produjo una pérdida de 300 millones de pesos extra que iban a recibir los clubes en concepto de derechos de televisión y patrocinantes. Hay un alivio: las cadenas televisivas, que ya pagaron abril, harían un esfuerzo para abonar la cuota de mayo (500 millones de pesos). En junio y en julio habrá que conversar. Sobre todo, si no hay fútbol. Así y todo, no alcanza para paliar la crisis.

Esa tendencia se vio reflejada en la nueva cumbre que se desarrolló el martes, siempre a través de Zoom, el sistema de videoconferencias que utilizan todas las empresas durante la cuarentena. Participaron más de una docena de dirigentes de distintos clubes de Primera División y se charló de la problemática.

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“Todos estamos en la misma, más allá de las estructuras dispares”, comentó un directivo. Y aunque es cierto que no todos los equipos generan los mismos ingresos, se definió una metodología única: cobrar el dinero de TV y sponsors y cubrir la mayor parte de la masa salarial. Después, se liberó a cada club para fijar el tope que considere necesario para sus jugadores, quienes a partir de abril tendrán quitas y refinanciamiento de sus contratos.

“Estamos para el corchazo”, dijo un dirigente que prefiere reír para no llorar. Una de las principales inquietudes es la cuota social. De acuerdo a las estimaciones que hacen en cada club, se avizora una baja del 50% en los pagos. Algunos clubes pudieron percibir el ingreso vía débito automático. ¿Y aquellos que necesitan de los viejos y ponderados cobradores? La informalidad que prima en el país no es ajena al fútbol, claro.

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