Coronavirus: incertidumbre y angustia a través de Zoom, la pesadilla contada por argentinos varados en 22 países

Conocida la situación de miles de argentinos varados en el exterior, los diputados de la coalición Juntos por el Cambio, Waldo Wolff y Luis Petri, se reunieron este lunes a través de la plataforma digital Zoom, con los distintos damnificados de los 22 países donde se encuentran desperdigados. “Hemos hablado varias veces con muchos de…

Coronavirus: incertidumbre y angustia a través de Zoom, la pesadilla contada por argentinos varados en 22 países

Conocida la situación de miles de argentinos varados en el exterior, los diputados de la coalición Juntos por el Cambio, Waldo Wolff y Luis Petri, se reunieron este lunes a través de la plataforma digital Zoom, con los distintos damnificados de los 22 países donde se encuentran desperdigados. “Hemos hablado varias veces con muchos de ustedes, pero esta es la primera vez que lo hacemos en simultáneo y con periodistas presentes”, dio el puntapié inicial Petri, impulsor de la iniciativa.

“Acá no hay política de por medio, no es la idea, no los juzgamos si viajaron para pasear, para trabajar, si tienen plata, mucha o poca, no compartimos que se los trate de chetos por estar en el exterior. Entendemos que están atravesando una situación complicada en todo sentido, con problemas para mantenerse en dichos destinos”, expresó Petri, a lo que Wolff completó: “Ustedes son nosotros. Queremos escuchar sus historias, ustedes tienen nombre, no son un número. Queremos ayudarlos para que se visibilice la situación de cada uno de ustedes. Y esto va más allá de lo que cada uno votó”.

De manera organizada teniendo en cuenta la cantidad de personas que forman parte de la convocatoria, Petri fue el moderador e iba pasando la posta a medida que los varados pedían tener la palabra. Hubo mínimos inconvenientes técnicos que, con el correr de los minutos, se fueron corrigiendo, y las voces empezaron a multiplicarse y las latitudes cambiaban en un santiamén: de El Salvador, a Sudáfrica, de allí a Dinamarca, luego Indonesia, Japón, España, Andorra, Panamá, Estados Unidos… y la lista sigue.

La incertidumbre, la angustia, el temor, la impotencia y cierto malhumor contra “un gobierno que no dice la verdad sobre la cantidad de repatriados” fueron el común denominador de esos argentinos que hacían cercana su emoción a la distancia, rogando sólo por una respuesta ante tanta indiferencia de las distintas embajadas y consulados.

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Desde Miami, Marcela pide la palabra y es contundente: “Muchos viajamos escuchando al ministro de Salud Ginés García diciéndonos con mucha tranquilidad que ‘está todo bien, que el problema está lejos y el coronavirus no llegará a la Argentina, y ahora desde hace semanas estamos varados, sin respuestas, sin poder volver a nuestra casa. Estamos ahorcados económicamente, en lo particular estoy en un lugar que tiene cada vez más contagiados y vamos a ser más riesgosos. Es horrible ser visto así y que te traten de esta manera”.

Desde Indonesia, donde son las cinco de la mañana al momento de la conversación digital, Guido de la Rosa aclara que él viajó el 3 de marzo. “Y lo quiero dejar remarcado, porque encima de todo lo que estamos viviendo aquí, tenemos que soportar los agravios de un montón de gente que, por las redes sociales, nos ataca a mí y a mi novia porque dicen que viajamos cuando no se podía”.

De la Rosa grafica que “la situación es crítica, no sólo por el coronavirus, sino también por el dengue y porque hay un foco de erupciones volcánicas que potencian los riesgos. Encima, en los hospitales, no nos atienden. Tengo hipotiroidismo, estuve yendo tres días seguidos para pedir medicación y me ignoraron completamente. Si llegamos a contraer alguna enfermedad, sonamos“, señala el argentino que afirma que hay 135 compatriotas en la misma situación. “No hay otros extranjeros, ellos sí fueron repatriados de verdad”.

Desde Johannesburgo, Sudáfrica, Mariano dice que está desgastado de tanto pedir y reclamar ayuda. “No hay respuestas, no nos dicen nada y estamos urgidos porque aquí las carencias son enormes. No sabemos cómo manejar nuestra economía, cómo y cuánto dosificar la comida, porque no tenemos idea cuándo nos iremos de aquí, lo que nos tiene angustiados”.

Junto a su amigo Maxi, Mariano es la voz de los 70 argentinos que están a la deriva en distintos puntos de Sudáfrica. “Las respuestas del consulado son lamentables, si yo en mi trabajo respondiera de esa manera no duro ni dos días. No hay feedback, no tienen iniciativa, no les importa, qué les cuesta generar una charla por zoom como ésta una vez por semana“, se quiebra el treintañero que, además, teme por la seguridad. “Estamos en un barrio complicado, por aquí hay muchas bandas que van detrás de turistas blancos”.

Desde Tokio, Guadalupe Hernández transmite su desesperación y representa a los 150 argentinos que “están a la buena de Dios, viendo cómo sobrevivir cada día en uno de los lugares más caros del planeta. Así estamos, en medio de un caos, preocupados hace semanas, desde que se declaró la cuarentena en Argentina, moviendo cielo y tierra para volver a casa”.

Ernesto, al lado de Guadalupe, toma la palabra y cuenta que conviven seis argentinos que se conocieron en plena pandemia y “nos juntamos para abaratar costos. Muchos vinieron de otras ciudades para estar cerca del aeropuerto, pero las respuestas de la embajada y del consulado son nulas. No nos dan ninguna esperanza, la plata se acaba y no sabemos qué vamos hacer. ¿Por qué el Ministerio de Salud, que tiene la última palabra, no nos deja volver? ¿Es cierto que hay miedo que volvamos y pronunciemos la curva de contagiados?“.

Ante ese interrogante, Waldo Wolff responde: “El presidente Fernández dijo que los repatriados desde el 27 de marzo fueron unos 200 mil, pero no es cierto, es mentira, no dan los números, ya que si fuera verdad, los varados que volvieron tendrían que sumar unos 7.000 por día y eso no sucedió”.

Martina Olivera, desde Ciudad de México se suma al debate: “Está claro que no hay voluntad política de llevarnos a nuestro país. Es importante interpelar al Gobierno pero también a las aerolíneas, que no disponen de cronogramas ni listados. Acá somos más de dos mil argentinos con muchos problemas económicos y de salud, que no tienen seguro médico o lo tienen vencido”.

Se quiebra Daiana, desde Honduras, quien describe su soledad en medio del desasosiego. “Vine por trabajo, pero ya no lo tengo, no tengo plata para pagar una pensión y se me está acabando para comer. Ni pensar en poder comprarme un pasaje. Acudí al consulado, desesperada, buscando un gesto, una contención, y nada, sin respuestas”.

Florencia vive hace años en Roma, pero tomó la lanza para ser la representante de los cientos de varados en Italia. “Nadie habla de la gente de aquí, hay miedo, no sé… La situación es alarmante, muchos están sin techo y van a buscar comida a Cáritas porque, de lo contrario, no comen. De la Embajada sólo nos dicen que mandemos un mail, para qué… si no te lo responden. Y hay muchos casos de violencia, de argentinos que alquilan que son echados de muy mala manera”, grafica quien decidió hospedar en su casa a una chica que fue amenazada de abuso sexual”.

Pasadas las 19, luego de más de una hora y media, las voces seguían llegando de los lugares más recónditos. Pese a la situación de desamparo de todos, saberse escuchados y advertir que son miles en el mundo en igualdad de (malas) condiciones les bajaba mínimamente la ansiedad. Luis Petri y Waldo Wolff organizaron este desahogo por Zoom, prometiéndoles que no los dejarán solos, pero remarcaron estar imposibilitados de darles respuestas que ellos esperan. “La idea principal es que esto se visibilice”, subrayaron los diputados.

SC

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