¿Qué simbolizan las esculturas de la Casa Rosada?

La Casa Rosada tal como la conocemos hoy es la unión de dos edificios. En 1884, el presidente Julio A. Roca decidió la construcción del definitivo Palacio de Gobierno en la esquina de Balcarce y Rivadavia, para eso hizo falta unirlo con el Palacio de Correos, que databa de 1873. El proceso de ampliación y…

¿Qué simbolizan las esculturas de la Casa Rosada?

La Casa Rosada tal como la conocemos hoy es la unión de dos edificios. En 1884, el presidente Julio A. Roca decidió la construcción del definitivo Palacio de Gobierno en la esquina de Balcarce y Rivadavia, para eso hizo falta unirlo con el Palacio de Correos, que databa de 1873. El proceso de ampliación y unificación duró 2 años y estuvo a cargo del arquitecto e ingeniero Francisco Tamburini, recibido en la Universidad de Bologna. Su estilo italiano se reflejó en la ornamentación y en el protagonismo de esculturas, a cargo de su compatriota, el escultor Carlos Bianchi.

La unificación tenía que ser grandiosa porque la Aduana de Taylor, que estaba en la misma zona, iba a ser demolida y convertida en una plaza, por lo que todos los ojos apuntarían a la Casa de Gobierno. Para ello, Tamburini siguió con la idea de Aberg y Kilhberg (los arquitectos anteriores) de hacer el arco triunfal que está sobre la fachada de Plaza de Mayo y para el lado que daba al puerto, ideó junto a Bianchi un grupo escultórico que está en la parte más alta de la casa.

Pablo Chiesa trabaja en la Comisión Nacional de Monumentos, de Lugares y de Bienes Históricos (Secretaría de Cultura de la Nación) e investigó sobre la evolución arquitectónica de la Casa Rosada. Al revisar archivos encontró que Tamburini tildó de “desagradable y demasiado complejo” el trabajo de ampliación y unificación. “No obstante Tamburini rediseñó la obra, manteniendo prácticamente intactas las fachadas ya existentes, tratando de ‘armonizar ‘, imprimiéndole un estilo clasicista italiano, visible en el recargado repertorio ornamental ejecutado junto a su colaborador el escultor italiano Carlos Bianchi”, dice Chiesa.

Figuras alegóricas

En la fachada este, el gran grupo escultórico central que se ve de color grisáceo simulando la textura del mármol fue realizado en argamasa por Bianchi, quien estaba formado en Bellas Artes y se ocupó no solo de la fachada sino de las obras que están adentro de la Rosada. En el centro, una mujer sentada en su trono representa a la República Argentina “curiosamente vestida con un traje de fines del siglo XIX, cuando era costumbre vestirla a la usanza griega o romana”, coronada y acompañada de 14 figuras alegóricas, que simbolizan los pilares de una república. A los pies de ella, una figura lleva un libro en la mano que dice “Ley”, quienes coronan a la mujer representan al Trabajo y la Agricultura.

A la derecha, una figura sostiene un libro abierto y tiene un globo terráqueo a su lado, es la ciencia, y el pueblo la mira atenta. A la izquierda de la República está Neptuno con su tridente en mano simboliza los mares y los ríos. A su lado, sentado sobre un ancla, aparece Mercurio, dios grecorromano del comercio. Siguiendo la misma dirección aparece la Historia sentada con un libro a sus pies y se sostiene la cabeza con la mano izquierda. Del otro lado, también aislada, está la fuerza con una espada en la mano velando por la patria. En la parte de debajo de esta imponente escultura, se ve un escudo con las iniciales GN de Gobierno Nacional.

Bien al estilo Tamburini, la fachada que da a Plaza de Mayo tiene varios símbolos dispersos, ornamentos, en un estilo bastante italianizante. En la parte superior del arco, “un escudo de la República Argentina en versión libre del arquitecto, quien sacó los laureles y los reemplazó por quimeras. Eso fue muy criticado en la época, incluso se proyectó su modificación pero nunca se concretó”, dice Chiesa. A los costados del escudo, hay dos figuras recostadas sobre el arco, “la de la izquierda representa la guerra, sosteniendo una espada, y la de la derecha la paz, sosteniendo un ramillete de olivo”. Justo por encima del arco se observan los escudos de las, por entonces, catorce provincias que conformaban la República Argentina. Por último, otras dos quimeras custodian la caja del reloj que corona el cuerpo central.

Las figuras alegóricas eran muy típicas de la época, servían para informar la función de los edificios, “se da como un diálogo entre el espectador o el simple transeúnte, el edificio comunica su función pública”, señala el experto. Otras esculturas de Bianchi que miran a Plaza de Mayo son del mismo tono rosado que todo el edificio, se trata de dos figuras femeninas ubicadas en nichos, “la de la derecha es la Justicia sosteniendo una balanza, la espada y la Ley, y la de la izquierda el poder de la República, apoyada sobre una fasce y coronada con un gorro píleo, símbolo de libertad”, explica Chiesa.

Con los años, la apariencia de la Casa Rosada se fue depurando, por mal estado pero también por moda, porque el estilo de Tamburini era sobrecargado, le daba mucha importancia a la ornamentación fuera y dentro del edificio.

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