La hora del neurolíder

¿Maradona o Messi? No piensen en sus habilidades futbolísticas ni en sus cualidades personales (o como padres) para contestar esta pregunta. Sólo tengan en cuenta su modelo de liderazgo. ¿Quién es mejor como líder, capitán, jefe de equipo? ¿Alguna duda? Entonces pasemos a otro tema, un nuevo concepto a la hora de dirigir o conducir…

La hora del neurolíder

¿Maradona o Messi? No piensen en sus habilidades futbolísticas ni en sus cualidades personales (o como padres) para contestar esta pregunta. Sólo tengan en cuenta su modelo de liderazgo. ¿Quién es mejor como líder, capitán, jefe de equipo? ¿Alguna duda? Entonces pasemos a otro tema, un nuevo concepto a la hora de dirigir o conducir desde una empresa hasta un microemprendimiento: el neuroliderazgo.

Esta nueva disciplina surgió hace aproximadamente 10 años, en Australia. Brinda una nueva perspectiva, que tiene en cuenta la importancia del cerebro y su salud para liderar más eficazmente. “Todos los marcos de referencia y modelos anteriores no lo incluían. Hoy hay mas de 30.000 neurocientíficos en el mundo que investigan su funcionamiento”, explica la argentina Silvia Damiano, experta en neurolidearzgo y fundadora de About My Brain Institute, radicada en Sydney.

Newsletters Clarín

Qué pasó hoy | Te contamos las noticias más importantes del día, y que pasará mañana cuando te levantes

De Lunes a viernes por la tarde.

Recibir newsletter

Damiano viajó a Buenos Aires para participar del encuentro organizado por Banco Galicia, destinado a gerentes de Recursos Humanos del país. Ahí explicó cómo es un neurolíder, qué lo inspira y cómo toma de decisiones y reacciona frente al cambio. “Hay personas que saben cómo funciona su cerebro y lo entrenan como un atleta. Si no dormimos bien, llevamos una vida sedentaria o nos alimentamos mal, su rendimiento se va a ver afectado. Y esto se traduce en un mal liderazgo”, agrega Damiano, que por su especialidad podría considerarse la “versión femenina” de Facundo Manes. “Manes es un médico que habla del cerebro y está haciendo una labor formidable -distingue, agradada con la comparación-. Yo me ocupo de aplicar la neurociencia al liderazgo y al desarrollo de líderes, equipos y organizaciones”. Para eso elaboró un método que “despierta” habilidades “dormidas”, como la imaginación, la intuición, la inspiración y la imaginación. Habilidades que todos tenemos y podemos desarrollar. Cada una se vincula con las competencias que se necesitan en el siglo XXI y buscan las empresas, como el rendimiento, la colaboración, la innovación y la agilidad, sostiene. “La inspiración lleva a la colaboración, por ejemplo, porque nadie quiere trabajar con un jefe tóxico o controlador. O con alguien que no sabe hacia dónde va”, afirma.

La imaginación es una cualidad que cotiza en alza y los argentinos cultivamos “excesivamente”, a diferencia de otros países más estructurados. “Hoy los cambios son tan vertiginosos, que hay que prestar atención a otras habilidades consideradas blandas, pero que no son tales. Al contar con más información sobre el funcionamiento del cerebro y conocer aspectos que hace 20 años no se sabían, cambió el entendimiento del liderazgo. Hay un nuevo despertar”, diferencia.

Cómo tomar decisiones y resolver problemas, mantenerse calmo bajo presión, colaborar con otros y manejar los cambios son algunos de los aspectos fundamentales a la hora de evaluar el liderazgo. Según Damiano, ahora hay evidencia de lo que ocurre a nivel cerebral cuando se intentan realizar estas tareas o habilidades. Esto va más allá de los procesos psicológicos que se han aplicado con anterioridad. Estudiar el tema, para la especialista, no es una moda sino lo que se viene. “No me sorprendería que a futuro hagamos un scan del cerebro para determinar la calidad de liderazgo de un individuo”, especula.

No necesariamente hay que estar en una posición de liderazgo para ser un líder. Esto se puede aplicar a un emprendedor, un padre de familia, un maestro o un deportista. Del mismo modo, no siempre los políticos o los que gobiernan “cuentan con el desarrollo personal que se necesita para hacer un buen trabajo o tomar las decisiones adecuadas”, advierte.

Hoy se sabe que los líderes más inspiradores, calmos y serenos poseen características cerebrales diferentes al promedio de la gente. Tienen que ser visionarios, pero también creativos y ágiles para pensar en nuevas ideas e inspirar a sus equipos. “Para progresar, necesitamos gente que nos impulse, motive y haga reflexionar. Todos podemos mejorar y optimizar nuestro cerebro para alcanzar estas características aunque haya personas que vengan más preparadas y naturalmente puedan desempeñar esta función”.

¿Cómo potenciarnos? Con actividades que mejoran el rendimiento cerebral: meditación, ejercicio físico, dieta sana, sueño adecuado (dormir entre 7 y 8 horas horas), buenas relaciones familiares y sociales y aprendiendo cosas nuevas (aunque no nos gusten). Esto “amplifica” el poder cerebral y nos mantiene balanceados. “Que seas indeciso, tengas miedo o seas controlador depende de tu cerebro y sus conexiones neuronales -asegura-. Cualquier desbalance, por pequeño que sea, puede generar un comportamiento molesto”.

Lo cierto que es el nuevo modelo se diferencia de los anteriores. Mientras el antiguo “gerente” de la era industrial entendía el control como sinónimo de poder, era sistemático, se enfocaba en la tarea y “sabía todo” sin tener el menor feedback, el neurolíder de la era de la imaginación, confía en el poder de las ideas, es creativo, vulnerable, se retroalimenta permanentemente y se pregunta realmente quién sabe.