Lollapalooza 2019: postales de una experiencia que ya es un clásico

Con la apertura de la sexta edición del Lollapalooza local, una vez más, el Hipódromo de San Isidro se convirtió ayer en un espacio entregado no sólo al disfrute de la amplia oferta musical, que tuvo una treintena de propuestas de los más diferentes estilos sino también a distintas propuestas vinculadas con el bienestar personal, el…

Lollapalooza 2019: postales de una experiencia que ya es un clásico

Con la apertura de la sexta edición del Lollapalooza local, una vez más, el Hipódromo de San Isidro se convirtió ayer en un espacio entregado no sólo al disfrute de la amplia oferta musical, que tuvo una treintena de propuestas de los más diferentes estilos sino también a distintas propuestas vinculadas con el bienestar personal, el juego o, simplemente, con la decisión de pasarla bien.

La música en el centro. A medida que se acercaba la hora de los headliners, las multitudes crecían frente a los escenarios. (Foto: Martín Bonetto)

Desde muy temprano, una multitud fue cubriendo el intenso verde del predio, que bajo un sol radiante se convirtió en un escenario ideal para compartir la tarde en buena compañía. Así lo testimoniaron los numerosos grupos de millennials y, fundamentalmente, centennials que usaron el césped como alfombra, mientras por los cuatros escenarios principales pasaban bandas y solistas con mayor o menor adhesión.

Mientras en los distintos escenarios suena la música en vivo, en “las casitas” manda la envasada. (Foto: Fernando de la Orden)

Pero la cosa no se agotó en gente escuchando o mirando a sus músicos preferidos. Un enorme número de “activaciones” convocaron desde temprano a quienes eligieron jugar a ser DJ por un rato, a quienes prefirieron tunearse con brillos o raros peinados nuevos, o a quienes decidieron que era un buen momento para meterse en alguna de las “casitas” para bailar un rato.

Las casitas es un nuevo sector del festival, en el que la música no para ni un instante y la consigna es dejarse llevar por el baile. (Foto: Fernando de la Orden)

Una vez más, la gastronomía ocupó un lugar de privilegio en la disposición de los espacios, con un menú de comidas tan variado como el musical. De los chipa-chori a $270 y la pizza “veggie” a $240 a churros rellenos con Nutella a razón de 3 x $150 y el arroz a la persa a $260, pasando por un taco por $170 y nachos con cheddar y guacamole a $270 y distintos tipos de hamburguesas con diferentes acompañamientos en torno a los $200, el menú de comidas es tan variado como el musical. Las bebidas, de $110 en adelante, completan el combo. El café, para cerrar, a $70.

Además de los puestos fijos, los foodtrucks son otra posibilidad a la hora de elegir qué comer en el Lollapalooza 2019. (Foto: Fernando de la Orden)

Y los chicos, como desde la primera edición, tuvieron su espacio exclusivo en el Kidzapalooza, por donde,  a lo largo del día, pasaron Vuelta Canela, NiLocos, La orquesta de Beatbox, DJ Guille, La banda de las corbatas y Los Raviolis, al mismo tiempo que quienes no eran atrapados por la música podían participar de las otras atracciones que posee el espacio. 

La consigna es disfrutar, y si es en grupo, mejor. (Foto: Fernando de la Orden)