Manu Ginóbili: el homenaje íntimo de sus amigos de la Generación Dorada

El reconocimiento a Manu Ginóbili también fue, de algún modo, un reconocimiento al básquetbol argentino. Con los muchos detalles que hicieron de esta una noche 100% albiceleste y convirtieron al AT&T Center en un rinconcito de la Argentina, la Generación Dorada también fue parte. Porque fue una cuestión mutua: ese grupo aportó tanto para que Manu…

Manu Ginóbili: el homenaje íntimo de sus amigos de la Generación Dorada

El reconocimiento a Manu Ginóbili también fue, de algún modo, un reconocimiento al básquetbol argentino. Con los muchos detalles que hicieron de esta una noche 100% albiceleste y convirtieron al AT&T Center en un rinconcito de la Argentina, la Generación Dorada también fue parte. Porque fue una cuestión mutua: ese grupo aportó tanto para que Manu fuera Manu como el escolta aportó para que la Generación fuera dorada y no de otro color. Por eso los argentinos inflan el pecho y los estadounidenses aplauden cuando entran Gabriel Fernández, Andrés Nocioni, Pepe Sánchez, Alejandro Montecchia, Luis Scola, Pablo Prigioni y Fabricio Oberto y se sientan en el centro de la cancha. Con Adrián Paenza como moderador de la charla, los argentinos se dieron el gusto de hablar en español

Oberto, Scola, Montecchia, Prigioni, Nocioni, Pepe Sánchez y Gaby Fernández, en el AT&T Center de San Antonio.

Será un repaso en el que cada uno cuenta algún detalle íntimo de su compañero y lo dibuja un poco más como persona, lejos de los fríos números que evalúan su rendimiento dentro de la cancha. “Cuando me tocó ir a un cardiólogo por un problemita en el corazón pensé en llevar a Manu porque yo sabía que después de la segunda pregunta me iba a quedar en silencio, pero él era el tipo indicado para hacerle 15 preguntas más al médico. Así fue, me acompañó, le hizo mil preguntas y eso define lo que puede hacer por un amigo. Soy un agradecido a él”, recuerda Oberto, especialmente ovacionado ya que ganó aquí el campeonato de 2007.

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“Manu es todo lo que fue dentro de la cancha pero yo me quedo con lo que hacía afuera. Como cuando quise colaborar con su fundación comprando una camiseta que subastaba de cuando jugó el All Star y él suspendió la puja porque se había ido muy arriba y le dio la camiseta al que pujaba conmigo. Yo me quedé un poco mal, porque quería la camiseta y quería colaborar, pero a los pocos días nos juntamos en la Selección y me la regaló”.

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La Selección que conformó el equipo de básquetbol más exitoso de este país tuvo múltiples roces. Sin embargo, los diferenció el siempre saber dejarlos de lado a la hora de entrar a la cancha y nunca dejaron que ninguna discusión se antepusiera a los intereses del equipo y a la amistad. Por eso recuerda Prigioni: “Lideraba de muchas maneras. Hablando, dando el ejemplo, y a veces tenía que intervenir. En una práctica previa a un torneo Nocioni y (Carlos) Delfino se empezaron a pelear como chicos en un movimiento. El enojo se trasladó al siguiente ejercicio. Manu se cansó y dijo ‘esto se termina acá, se callan los dos y basta‘. Hubo un silencio increíble y ellos agacharon la cabeza. Así lo respetábamos y así lideraba”.

Oberto, Scola, Montecchia, Prigioni, Nocioni, Pepe Sánchez y Gaby Fernández, en el AT&T Center de San Antonio.

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Pepe y Gaby, entonces, lo cierran a su manera. “Nosotros le decíamos El Elegido, aunque él quizás recién se esté enterando. En un vuelo en el que el avión se empezó a mover feo y nos asustamos de verdad, Pepe me dijo ‘tranquilo, en el avión está Manu’“. Y Sánchez corrobora: “Pensábamos lo mismo cuando estábamos en la cancha”.

La Generación Dorada en el homenaje a Manu.

*Enviado especial a San Antonio