Matías Morla: “Siempre hay potenciales hijos de Maradona dando vueltas por ahí”

Hay algo de sueño argentino consumado en la escena. Matías Morla se asoma a la entrada de la Torre Chateau en Madero Este y luce impecable, detrás del lujo que lo respalda: es un hombre del Conurbano que parece haber conquistado algo, cierto estatus o una posición de aparente riqueza. “A los 20 años, yo…

Matías Morla: “Siempre hay potenciales hijos de Maradona dando vueltas por ahí”

Hay algo de sueño argentino consumado en la escena. Matías Morla se asoma a la entrada de la Torre Chateau en Madero Este y luce impecable, detrás del lujo que lo respalda: es un hombre del Conurbano que parece haber conquistado algo, cierto estatus o una posición de aparente riqueza. “A los 20 años, yo estudiaba y me cargaban porque no iba a bailar. Ahora me río porque esos mismos que me cargaban bailan para llegar a fin de mes”, dirá el abogado nacido en Morón, que cuenta con asistente de prensa y que esta misma noche debe partir a Miami “para cerrar negocios”.

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Cumplió 39 años. Está casado. Es padre de tres hijos. Tiene una casa en Nordelta, un departamento en Puerto Madero y dos IPhone que vibran sin descanso. Son las diez de la mañana y dice que ya tuvo dos reuniones antes de encontrarse con Clarín. Lo cuenta como algo natural, con cierta parquedad, pero sin dejar de ser amable. “Esto es normal en mí. Son días de 40 horas, siempre sin parar”, aclara y asegura que para no reventar una de esas horas, cada mañana, las dedica al entrenamiento físico. Un trago de agua bajo sodio y arremete: “Pero yo me preparé para esto. Y es posible que el perfil no sea estrictamente el de un abogado, que haya algo de empresario también”. La idea es hablar de él, pero eso implica, indisociablemente, hablar del cliente que lo consagró, Diego Armando Maradona.

Matías Morla. Foto: Luciano Thieberger.

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Morla ha pasado a integrar el linaje de los manager históricos del ídolo argentino (Cysterpiller, Coppola, Mancuso, Stinfale). En los últimos años se ha convertido en el hombre que maneja su agenda judicial, financiera y mediática. Define sus contratos con los zares de Sinaloa, pero también los acuerdos con los jeques del mundo árabe que ven en Maradona a un Dios sin vencimiento. Le ha cobrado a Amazon (a través de una productora de cine) una buena cantidad de dinero para que se filme la serie sobre la vida del Diez, de inminente estreno. Y sabe reconocer en cada periodista con el que habla una potencialidad para revelar algo, soltar un dato o echar a correr un rumor. “Hay muy buenos periodistas en la Argentina”, afirma.

Dice que tiene “material para escribir ocho libros”, pero que el vínculo con su amigo está fundamentado en el “cariño, la admiración y la discreción”.

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Aún así puede recordar: “Estamos sentados adentro de una tanqueta, en Bielorrusia, esperando para entrar al campo de juego. Salimos. A Diego le gritan ídolo de todos lados. Volvemos en la tanqueta a un aeropuerto y a la media hora, nos está recibiendo Putin en Moscú”, resume. “Salimos a cenar por Rusia: Diego, Ronaldo, el gordo Ronaldo, el brasileño, y yo. Nos vamos a dormir cada uno a su cuarto. A la madrugada me golpean la puerta, abro y hay 150 policías. No entiendo nada. Diego está durmiendo y una prostituta acaba de contar por TV que Diego abusó de ella. Todo mentira. Pero así es vivir con Diego”, dice el representante.

Vivir con Diego también significa lidiar con el frente interno siempre prendido fuego, y saberse odiado por Claudia Villafañe, con quien litiga por el dinero del ídolo. La acusa de haber robado dos millones de dólares y comprar departamentos “cuando Diego se estaba por morir” en una clínica de Punta del Este, antes del exilio cubano. Villafañe, en cambio, sostiene que ese dinero es parte de la herencia de Dalma y Giannina. A esa historia, Morla la titula La ruta del dinero Maradona. “Es una causa que avanza muy rápido en la Justicia de Miami -aclara-. Yo sé que también las nenas me odian por esto, pero defiendo el dinero de Diego. Pasa lo mismo con las camisetas. Claudia tiene las camisetas, que son de Diego y por lo menos corresponde que lo discutamos: la camiseta con la que le hizo el gol a los ingleses, ¿de quién es? De Diego. ¿Cuánto vale? Imposible saberlo. Puede venir un jeque y ofrecerte 100 millones de dólares o no tener más valor que el valor simbólico”.

Matías Morla, el abogado que maneja los negocios de Maradona.

Hay quienes piensan que la aparición en masa de hijos no reconocidos de Maradona (al cierre de esta nota, la cuenta sumaba tres en Cuba y uno en La Plata) fue calibrada por el propio Morla, en una puntada alineada al lanzamiento de la serie de Amazon. “Nada que ver: siempre hay potenciales hijos de Maradona dando vueltas por ahí. Siempre alguien se acerca y nos dice que existe tal persona en tal lugar. Todo esto estaba ahí, dando vueltas, y simplemente Diego dijo estar dispuesto a someterse al ADN y reconocerlos”.

Morla cree que no hay Justicia sin relato mediático; que hay que construir, además de un expediente, una verdad publica antes de cada veredicto; que los jueces también consumen medios y tienen familias que consume medios. Lo aprendió de su maestro,Víctor Stinfale, quien siendo muy chico lo mandó a lidiar en el barro del caso Candela Rodríguez, la nena secuestrada y asesinada por narcos y policías en agosto de 2011. Se lució y fue una plataforma de despegue para su carrera. “Si la opinión pública dice que ese hombre es abusador. Si viene su hija y le dice que ese hombre sobre el que tiene que dar una sentencia es abusador, desde luego que se juez lo va a pensar: no está aislado del contexto”, explica Morla.

“Por eso creo que vale presionar de manera mediática y también creo que la Justicia tiene que ser firme: un femicida, perpetua y se acabó. Sabés algo, en la Argentina hay jueces que entienden todo y son más rápidos de lo que se cree. Pero hay otros que no entienden nada”, dice Morla, amigo íntimo de Moria Casán. La defendió en la causa que tuvo en Paraguay por robo de joyas: fue absuelta.“Desde entonces es una confidente. Descubrí un ser superior: hablamos todos los días”.

Morla mira el reloj. Diego Maradona lo chatea: lo espera en Mexico. Recuerda que esta noche viaja a su encuentro y escucha la siguiente pregunta:

– ¿Y usted de alguna manera siente que llegó?

-Yo siento que trabajé para estar donde estoy…

-¿Y después qué?

-Dedicarme a la política. Hacer una pequeña fortuna primero sirve para después no tener que robar.