Pornovenganza: “En la calle me gritan asesino y violador”, dice el acusado

Se lo escucha tranquilo al tatuador Patricio Pioli (36), convencido de su verdad y sin ánimos de polemizar ni entrar en una batalla dialéctica con su ex novia. Paula Sánchez Frega lo acusó de viralizar fotos y videos de su intimidad que se realizaron cuando todavía eran pareja en 2016.El caso tomó estado público porque la riojana Sánchez…

Pornovenganza: “En la calle me gritan asesino y violador”, dice el acusado

Se lo escucha tranquilo al tatuador Patricio Pioli (36), convencido de su verdad y sin ánimos de polemizar ni entrar en una batalla dialéctica con su ex novia. Paula Sánchez Frega lo acusó de viralizar fotos y videos de su intimidad que se realizaron cuando todavía eran pareja en 2016.

El caso tomó estado público porque la riojana Sánchez Frega (28) se convirtió en la primera mujer en lograr llevar a juicio a su ex por pornovenganza, por lo que Pioli está acusado por “coacción” y “lesiones leves calificadas”. La causa se encuentra en el Juzgado Nº3 de la provincia del noroeste, a cargo de Gustavo Farías, que debe decidir la fecha del juicio oral.

En junio de 2017, Pioli estuvo seis días detenido en la alcaldía de La Rioja, “una experiencia de mierda, muy traumática”, le confiesa a Clarín, desde su céntrico local de tatuajes en la capital sanjuanina. “Me estoy comiendo el garrón de mi vida, no lo puedo creer. En La Rioja, el lugar donde nací y viven mis viejos, me gritan asesino, violador, soy un ogro. Y no hice nada”.

Persona no grata. El riojano Pioli, que vive en San Juan, no es bien tratado en las calles de su provincia natal. “Me gritan violador, asesino, me estoy comiendo el garrón de mi vida”.

Riojano que vive hace trece años en San Juan, Pioli cuenta a viaja a su provincia natal cada quince dias porque allí tiene otro local de tatuajes que atiende un socio. “Vengo de una familia humilde, laburo once horas por día, no tomo alcohol, no me drogo, ni fumo. Tampoco tengo antecedentes penales de ningún tipo, por lo que me pesa mucho verme en los diarios y los noticieros involucrado en tamaña acusación”.

Pioli niega todas las acusaciones que le hace Sánchez Frega. Jura que él no difundió las fotos ni los videos. “Me robaron mi celular en el local y alguien se está haciendo un picnic con todo esto. Mi teléfono no tenía clave porque ella me había exigido que no, para no dudar de mí. Por eso pudieron acceder al material que tenía. Por otra parte, yo soy tan víctima como ella, ¿o vos te creés que me gusta que me vean en pelotas en situaciones de intimidad? Es humillante“.

Mirá también

No entiende por qué “tanto ensañamiento, ella me quiere destruir, pero tiene que ver con su estado, no está bien”. Y se explaya: “El estado mental de ella nunca fue bueno, ya que desde el día que nos conocimos… Ella -nunca la menciona por su nombre- vino a mi local a hacerse un tatuaje de Mickey en la muñeca y le vino como una obsesión y me pidió más y más, y terminé haciéndole, ¡en un día, otros 28 más chiquitos!“.

Recuerda que cuando la vio por primera vez “no estaba en sus cabales, había tomado ansiolíticos y se terminó desmayando en mi local. Yo la llevé a su casa, no la quería dejar así, y ahí empezó, digamos, nuestro vínculo. Me contó que venía de una relación complicada y que estaba mal. Y hoy, a la distancia, nuestra relación nunca fue sana, siempre predominaron la  las discusiones por ridiculeces y los celos enfermizos de ella. Hasta se le había metido en la cabeza que yo transaba con las clientes a las que tatuaba”.

Un día dice que se miró al espejo y que no se reconocía, le extrañaba tanta ceguera. “¿Qué estoy haciendo? Si yo no soy así -se cuestionaba-. Estaba amargado, ya no disfrutaba con verla, me enfermé, caí en ansiedades, empecé terapia… Hasta que yo decidí terminar, porque me di cuenta de que ya no podía ayudarla más, sus problemas psiquiátricos me sobrepasaban”.

Revela Pioli que todavía la aprecia, que no quiere que se lastimen más, “porque yo estaba muy enamorado de ella, me gustaba todo, hasta que empezó a ser muy agresiva conmigo y con mis clientes. Y ya me dejó de gustar. Hasta me daban miedo sus amenazas, como que si la dejaba se iba a suicidar“.

En la Argentina, un anteproyecto dado a conocer en septiembre último impulsa incluir la figura de “pornovenganza” en el nuevo Código Penal. Aún no fue enviado al Congreso para su tratamiento. En él se incluyó el artículo 493, dentro del capítulo de delitos informáticos, que prevé una pena de entre seis meses y dos años de prisión a quien difunda un video, una imagen o un audio de naturaleza sexual, sin el consentimiento de la otra persona.

Pioli hace 17 años que tatúa. Sobre el futuro juicio afirma: “No hay pruebas ni las habrá. Los dos somos víctimas y estamos siendo manoseados por abogados y prensa”.

Pero Pioli no tiene miedo por el juicio ni por ser condenado. “Insisto, yo soy inocente, no tengo nada que ver con esa difusión. No hay pruebas ni las habrá, los dos estamos siendo manoseados por abogados y prensa, que están con el cuchillo y el tenedor”. Y afirma que será el primero en apoyar que se promulgue una ley que castigue la pornovenganza. “Yo tengo sobrinas adolescentes y me muero si les pasa algo así”.

Sobre qué lecciones dejó la relación con Sánchez Frega, no vacila un segundo. “No me grabo nunca más, ni dejo que me graben. ¿Para qué? Es durísimo pasar por esto”. El tatuador recuerda que la iniciativa por filmarse era de ambos y con los teléfonos de ambos. “Y cuando yo estaba en San Juan y ella en La Rioja, ella se comunicaba por videollamada y me seducía con poses eróticas. No la acuso, eh, me gustaba, pero era de ambas partes”, describe Pioli, que dice que está solo y que no tiene ganas de estar con nadie.

Pioli sueña con que “todo termine rápido”. Y agrega: “Si bien soy fuerte, se me hace cuesta arriba. No tendría problemas en juntarme con ella, en pedirle perdón y que también ella me lo pida a mí. La abrazaría y le diría que me da mucho dolor y pena todo esto. ‘¿Hasta dónde hemos llegado? ¿Qué pasó con nosotros?’. Quisiera llegar a un acuerdo, sin intermediarios“.

PS