Luz y sombra: a los 106 años voló por primera vez, pero al llegar a destino se enteró de una triste noticia

En cada asiento de avión viaja una historia, una historia que puede salir a la luz con solo una pregunta. Eso es lo que pasó cuando el jefe de cabina de un vuelo que conecta Santiago del Estero con Buenos Aires preguntó: ¿Quién viaja por primera vez? Nemesia levantó la mano. Nemesia Tevez (Flybondi). Newsletters Clarín…

Luz y sombra: a los 106 años voló por primera vez, pero al llegar a destino se enteró de una triste noticia

En cada asiento de avión viaja una historia, una historia que puede salir a la luz con solo una pregunta. Eso es lo que pasó cuando el jefe de cabina de un vuelo que conecta Santiago del Estero con Buenos Aires preguntó: ¿Quién viaja por primera vez? Nemesia levantó la mano.

Nemesia Tevez (Flybondi).

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Nemesia Tevez nació la localidad de los Hoyos, Santiago del Estero, en 1913. Sus padres llegaron desde España a esa localidad y ella formó allí su familia. Tuvo siete hijos, tiene nietos, bisnietos y tataranietos: “No me acuerdo cuántos son en total, pero son todos muy buenos”, dice Nemesia convencida.

El sueño de volar de Nemesia se hizo realidad por iniciativa de uno de sus hijos, Nemesio. Él le contó a su hermana Solana la idea y entre los dos compraron el primer boleto para que Nemesia pueda abordar un avión, sin las complicaciones que implican para una persona de 106 años un viaje terrestre de más de 15 horas entre Santiago del Estero y Buenos Aires.

La infancia de Nemesia transcurrió como la de muchos de su generación que actualmente viven en el profundo interior de las provincias del norte y el litoral Argentino. Como sostén de familia, tuvo que trabajar en la cosecha de algodón, de zapallo y también preparando la tierra para las siembras. “En ese entonces nunca me imaginé poder viajar en avión, no tenía con qué pagarlo, solo me alcanzaba para viajar en un asiento de colectivo”, contó la mujer.

Así, en micro conoció otras provincias, más que por turismo, por trabajo. Chaco, Catamarca, Tucumán, incluso Buenos Aires fueron algunos de sus destinos.

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Solana viajó el sábado hasta la ciudad de La Banda, donde Nemesia tiene su hogar. Allí la ayudó a armar su valija para viajar juntas, las dos en avión por primera vez. “Yo tenía más miedo que mi mamá, así que le pedí a ella que me cuidara”, contó Solana a Clarín.

El lunes por la mañana tomaron el vuelo. Nemesia estaba contenta: “Yo no tenía miedo porque sabía que iba a ver a mi hijo y toda mi familia”, contó. “Fue una hermosa experiencia, viajé como sentada en un sillón, no me voy a olvidar nunca de esto”, agregó.

Un vuelo directo, de una hora y media, repleto de emociones, recuerdos, ansias y, sobre todo, de amor por un reencuentro familiar. “Me sorprendió la sensación de volar y estar tan cerca de las nubes”, contó Nemesia sobre su reciente experiencia.

Sin embargo, la mágica experiencia de volar tuvo para Nemesia un final triste. El encuentro con su hijo no pudo darse, él falleció. “Yo sentía que estaba grave, quería llegar rápido y ese amor hizo que no tuviera miedo en ningún momento”, dijo la mujer.

Cuando se le preguntó a Nemesia si volvería a volar, ella contestó que sí. Pero no respondió, como podría esperarse, que quisiera ir a Europa o a Estados Unidos; ella dijo, sencillamente: “Volvería a viajar a cualquier lugar donde esté mi familia”.

LGP