Tucumán: aseguraron que iban a interrumpir el embarazo de la nena de 11 años, pero le hicieron una cesárea

La médica que ayudó a su esposo a interrumpir el embarazo de 23 semanas de la nena violada en Tucumán contó que recibieron amenazas, que la nena de 11 años está bien, aliviada y su madre agradecida.Cecilia Outsset, ginecólogca, aclaró que era objetora de conciencia y contó que nadie quería hacerle la interrupción legal del embarazo, y…

Tucumán: aseguraron que iban a interrumpir el embarazo de la nena de 11 años, pero le hicieron una cesárea

La médica que ayudó a su esposo a interrumpir el embarazo de 23 semanas de la nena violada en Tucumán contó que recibieron amenazas, que la nena de 11 años está bien, aliviada y su madre agradecida.

Cecilia Outsset, ginecólogca, aclaró que era objetora de conciencia y contó que nadie quería hacerle la interrupción legal del embarazo, y que por eso los convocaron a ella y a su marido. Dijo que cuando llegaron al hospital, la nena estaba jugando y que la mamá le explicó que ellos eran los médicos que le iban a solucionar el problema. Le pusieron música. En el quirófano se declararon objetores de conciencia el anestesista, el instrumentador, la enfermera, todos los que estaban allí. “No podíamos dar marcha atrás porque ya le habíamos dicho a la nena que la íbamos a ayudar”, dijo Outsset. “No se podía hacer por vía vaginal, porque su cuerpo no estaba preparado y no era aconsejable por los abusos”, agregó. 

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El esposo fue quien practicó la microcesarea. “Se sacó un recién nacido vivo, que fue entregado a neonatología. La nena estaba aliviada y la mamá eternamente agradecida. Cuando salimos del quirófano nos esperaba un fiscal del ministerio público para pedirnos los datos”, contó la doctora. “Hicimos lo que teníamos que hacer. Soy objetora pero no obstacularizadora. No lo puedo hacer pero estoy a favor del aborto legal, porque los abortos se hacen, sólo que se mueren las pobres. Si no hubiera sido pobre, el aborto se lo podría haber hecho mucho antes. Anoche casi se vulneran de nuevo todos sus derechos. El escarnio público es muy fuerte. Mi marido tiene amenazas de muerte. Nos agredieron. Afuera del hospital estaba lleno de pañuelos celestes. Tuvimos que sacar a nuestros cuatro hijos del colegio católico al que iban. Somos el matrimonio abortero”, expresó la médica. 

Contó también que la nena tenía preclamsia y que de ninguna manera hubiera llegado al noveno mes de embarazo. “Queremos que se respeten el derecho de los niños, niñas y adolescentes. La educación tiene que empezar en el colegio”, enfatizó.  

Hasta la noche del martes estaba firme la certeza de que le realizarían una interrupción legal del embarazo a la nena de 11 años violada por el novio de su abuela. Era lo que había informado el Sistema Provincial de Salud (Siprosa) tucumano. Sin embargo, esta madrugada los médicos le practicaron una cesárea a la niña, que cursaba la semana 23 de embarazo.

La intervención se hizo en supuesto cumplimiento de una orden que llegó desde el ministerio de Salud, que habría ordenado “salvar las dos vidas”. La decisión implicó, a su vez, el incumplimiento del derecho de la víctima a la Interrupción Legal del Embarazo (ILE) descripta en el Código Penal Argentino. 

Hasta donde se sabe, el Sistema Provincial de Salud notificó anoche a la directora del Hospital Eva Perón, Dra. Elizabeth Avila, para que proceda a dar cumplimiento a un oficio emitido por la jueza Valeria Judith Brand, el cual consigna que “en atención a la innecesariedad de judicialización” y en función de lo peticionado por la niña y su progenitora y —según el oficio—- “conforme (a la) doctrina pacíficamente aceptada emanada del fallo FAL”. Desde el Siporsa, sumaron que se continúen “los procedimientos necesarios en procura de salvar las dos vidas”.

Un grupo de personas en participó esta semana en una protesta para pedir que se aplicara la Interrupción Legal del Embarazo (ILE) a una niña de 11 años violada por la pareja de su abuela, de 65 años, en Tucumán (EFE).

El recién nacido está en una incubadora, y no se sabe si podrá sobrevivir, dado su bajo peso de nacimiento.

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La noticia generó indignación en distintos organismos de derechos humanos que habían denunciado las múltiples presiones que recibió la nena para continuar el embarazo, lo que demoró al menos un mes la decisión —ahora frustrada— de que se aplicaría una ILE, y puso a la niña en una situación de enorme vulnerabilidad física y psicológica.

Según pudo averiguar Clarín, fue dificultoso para las autoridades del hospital Eva Perón encontrar médicos dispuestos a practicar la cesárea: ninguno de su planta permanente quería hacerlo.

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Tucumán es la única provincia del país que no adhirió al protocolo de la ILE y se declaró “provincia Pro Vida”. Tampoco adhirió nunca al Programa Nacional de Salud Sexual y Procreación Responsable (ley de 2002).

LGP