Perotti amenaza con no brindar seguridad en el clásico Central y Newell?s ¿cambiaría de provincia?

En llamas la previa del clásico rosarino y no es necesariamente por cuestiones deportivas. El gobernador de Santa Fe politizó el partido y busca que el partido se juegue en horario nocturno, en consonancia con las restricciones sanitarias. De lo contrario, le advirtió al Canalla que no tendrá a disposición a los efectivos policiales. La…

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En llamas la previa del clásico rosarino y no es necesariamente por cuestiones deportivas. El gobernador de Santa Fe politizó el partido y busca que el partido se juegue en horario nocturno, en consonancia con las restricciones sanitarias. De lo contrario, le advirtió al Canalla que no tendrá a disposición a los efectivos policiales. La Liga dejó claro que no puede cambiar los horarios por cuestiones reglamentarias y de compromisos asumidos recientemente con el calendario (no se pueden jugar cotejos el 1 de mayo). Según pudo averiguar Doble Amarilla, se analiza mudar el caliente encuentro a otra parte del país.

La política se mete en el fútbol, una vez más. Esta vez, el conflicto se da en la antesala del derby rosarino entre Rosario Central y Newell’s. El gobernador santafesino, Omar Perotti, amenaza con no brindar seguridad si el duelo no se juega en horario nocturno. Según pudo averiguar Doble Amarilla, el clásico se podría mudar de provincia. ¿Y ahora?

Todo se inició en horario matutino, cuando se conocían los primeros movimientos de Perotti. Sus requisitorias van en consonancia con favorecerse de las restricciones reglamentadas en los últimos días, y así evitar aglomeraciones, desbordes y descontrol de parte de alguna de las hinchadas pos cotejo.

La primera petición de Perotti fue que la Televisión Pública transmitiera el duelo entre el Canalla y Leproso. ¿El argumento? Evitar las reuniones y las concentraciones para aquellos hinchas que no cuenten con el pack premium.

La segunda medida es de aplicación mucho más difícil: Perotti le exigió a los clubes y la Liga que se cambie el horario del partido y que pase a jugarse a la noche, comenzando a las 20 o a las 21 horas. Rosario es una de las ciudades más dañadas por la pandemia del coronavirus y tiene más del 90% de ocupación de camas de terapia intensiva entre sistema público y privado.

La Liga Profesional del Fútbol (LPF) ya le aclaro que no tiene margen para modificar el horario del partido, dadas las condiciones especiales de esta fecha que incluyen el 1 de mayo (Día del Trabajador), donde no se pueden jugar encuentros. Fuentes de la conducción le dijeron a Doble Amarilla que no es una cuestión de caprichos, sino que esto les crearía un grave problema por la falta de fechas disponibles. En pocas palabras, de tener que modificar este cronograma, estarían obligados a retocar el resto, perjudicando así a todos los equipos de Primera División.

La gestión de Omar Perotti se muestra inflexible y ya amenazó a la dirigencia de Rosario Central (que será el local) con no brindarles seguridad para que puedan desarrollar el partido. Es más, en la mañana, Diego Llumá, subsecretario de Seguridad Preventiva, manifestó en declaraciones a Cadena 3: “La Provincia tiene la potestad de suspenderlos. Esa es la instrucción del gobernador”.

Un nuevo capítulo se agregó en las últimas horas, y según pudo constatar Doble Amarilla, no hay que descartar que el clásico rosarino se termine disputando en otra provincia, donde sí se podría respetar el horario original de las 18.40.

El antecedente más cercano a este tipo de conflicto, que también fue adelantado en exclusiva por este medio, fue cuando el ministerio de Seguridad le pidió a la Liga restringir los horarios nocturnos, a fin de cumplir con las restricciones sanitarias que imperan en el AMBA. Esto no se dio así, pero Conmebol, alertado de la situación, les mandó una carta a las diferentes instituciones para que, en caso de que se aplicaran las medidas, eligieran una sede alternativa para poder respetar el calendario.

La Liga, por su parte, utilizará la “jurisprudencia Conmebol” para proceder ante los clubes. La cuestión ahora es clara: Perotti amenaza y advierte, pero la Liga no tiene margen de maniobra para modificar el calendario. Por lo cual, que el clásico rosarino se juegue afuera de Santa Fe, es una opción muy probable.