Las anécdotas de Timoteo Griguol

Carlos Timoteo Griguol falleció a sus 86 años. El entrenador campeón con Ferro en dos oportunidades fue calificado por muchos de sus dirigidos como un “maestro” que siempre priorizó el lado humano antes que el futbolístico y promulgó con sus dirigidos la importancia del trabajo y la educación. El fútbol argentino está de luto: Carlos…

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Carlos Timoteo Griguol falleció a sus 86 años. El entrenador campeón con Ferro en dos oportunidades fue calificado por muchos de sus dirigidos como un “maestro” que siempre priorizó el lado humano antes que el futbolístico y promulgó con sus dirigidos la importancia del trabajo y la educación.

El fútbol argentino está de luto: Carlos Timoteo Griguol falleció a los 86 años. Muchos de sus dirigidos calificaron al entrenador, campeón con Ferro en dos oportunidades, como un “maestro” que siempre priorizó el lado humano antes que el futbolístico y promulgó con sus dirigidos la importancia del trabajo y la educación.

“No sólo produjo jugadores campeones, sino también hombres de bien”, reza la estatua que Ferro Carril Oeste realizó en su honor el 10 de octubre de 2016. Allí, Timoteo tuvo dos etapas (1979-1987 y 1988-1993) y logró los únicos dos campeonatos que tiene el elenco de Caballito en primera división, en 1982 y 1984.

La entidad de la Capital Federal le abrió las puertas gracias a que León Najnudel (técnico del equipo de básquet y precursor de la Liga Nacional), que conocía a Timo de su paso como futbolista por Atlanta, le sugirió su contratación al presidente de ese entonces, Santiago Leyden.

“Timoteo Griguol unía al grupo”

Durante cada receso, Ferrocarril Oeste visitaba Córdoba, más precisamente Villa Giardino y paraba en el hotel Luz y Fuerza que estaba repleto de jubilados. Alberto Márcico se refirió a esas estadías en la localidad cordobesa y contó lo que ocurría al final de cada preparación, en diálogo con TyC Sports: “El último día se hacía una obra de teatro para agradecer, y todos teníamos que actuar. Y el Viejo se disfrazaba de bailarina… Unía al grupo y hacía reír a la gente”.

Además, el Maestro era un hombre que pagaba sus promesas. El mismo año que Ferro salió campeón por primera vez iban camino a esa provincia a realizar los primeros entrenamientos cuando el micro pasó un semáforo en rojo y el agente de tránsito les perdonaba la infracción si disputaban un amistoso contra Club Atlético Flor de Ceibo de dicha localidad. Al regreso, la delegación paró en Oncativo y el encuentro, anecdótico, terminó 2-2.

Timoteo, las casas y los autos: “¿Qué compraron con los premios?”

Darío Cavallo era uno de los jugadores que integraba las inferiores del Verde y resaltó una historia sobre la importancia que inculcaba Griguol a realizar varias tareas e ir más allá de los habituales entrenamientos, con labores muy lejanas a la práctica deportiva.

“En Ferro un día nos citan a los integrantes de la categoría 75. Dijimos: ‘Qué bueno, nos citaron de Primera’. Pero en lugar de eso nos pusieron a todos en fila y nos dieron una bolsa de semillas: a sembrar toda la cancha. No sabes lo que fue. Timoteo de esas tiene 1.000. Te deja una enseñanza, busca generar el sentimiento de pertenencia”, contaba el futbolista tiempo atrás en el programa Si nos dejan.

Además, el técnico aconsejaba a sus futbolistas sobre la necesidad de aprovechar cada sueldo que cobraban para evitar malgastarlo. “Él decía: primero, ayudar a los padres a comprar la casa, después comprar la casa propia y último el auto. Organizaba charlas e iba preguntando qué hacía cada uno con la plata” contó Carlos Aimar para la Revista El Gráfico.

Este testimonio se agrega a la pregunta que el Viejo les hacía a sus dirigidos en el vestuario luego de cada victoria: “¿Qué compraron con los premios? Compren casa primero, no se les ocurra comprar autos”.

Debido a esto, Leyden comentó una historia que vivió por esos años sobre algunos trucos que realizaba un futbolista para evitar al entrenador: “Carlos era de darles muchos consejos a los pibes. Por eso, si uno se compraba el auto en primer lugar, él decía: ‘Muy lindo, pero… ¿Dónde tiene el bidet? ‘. Por eso, Oscar Garré, que era uno de los que tenía el auto más nuevo, lo estacionaba en un garaje a tres cuadras del club para que Timoteo no se enterara…”.

Por qué Timoteo era un entrenador-docente

Su preparador físico, Javier Valdecantos, declaró que era un “entrenador-docente” y Gustavo Barros Schelotto, exfutbolista que tuvo al técnico en su paso por Gimnasia (1994/99, 2000/01 y 2003/2004), señaló que “ha sido un maestro por su forma de conducir y enseñar”. Su hermano, Guillermo, amplió: “Una de las cosas principales que él siempre trataba que hagamos es que estudiemos algo más: un título universitario, terciario, lo que fuera”.

El entrenador priorizaba el rendimiento intelectual antes que el futbolístico. Un hecho que describe su accionar tuvo como protagonistas a Sebastián Romero y Mariano Messera, hoy entrenador del Lobo. Ambos habían tenido una nota baja en el colegio que tuvo su posterior consecuencia. “Ese día los mandó al banco y ninguno de los dos jugó”, contó Márcico, uno de los estandartes de ese equipo platense durante la estadía del entrenador cordobés.

Los recuerdos del Ratón Ayala y Barros Schelotto

En su época cómo técnico de Ferro, Griguol hizo debutar al Ratón Ayala, pero en ese encuentro el defensor tuvo una equivocación que fue objeto de entrenamiento en gran parte de la práctica del día siguiente.

“Hicimos una ejercitación y él la repitió 100 veces. Una vez que terminó, me dijo: ‘Listo profe, llevátelos’. Entonces vino el Ratón y me preguntó: ¿Profe, el Viejo está enojado conmigo?’ ‘¿Por qué?’, le dije yo. ‘No, porque el ejercicio es la cagada que me mandé ayer’, me respondió. Con una simple ejercitación te hacía dar cuenta de lo que habías hecho”, contó Valdecantos en diálogo con TyC Sports.

Ya dirigiendo al Lobo, pudo dirigir a los mellizos Barros Schelotto, pero uno de ellos, Gustavo, no estaba conforme con su posición dentro del equipo y se lo fue a plantear a Griguol: “Una vez le dije que no quería jugar más de carrilero. Jugábamos con línea de tres y yo estaba de carrilero. Le dije que corría mucho y que quería tener más contacto con la pelota. Me dijo: ‘Está bien, te voy a poner. Decime a quién saco’. ‘No sé’, le dije. Era muy inteligente. Me dejó sin respuesta. Al otro día le dije que jugaba de carrilero”.

El uso de la tecnología y las charlas con Paenza, Najnudel y Velasco

Carlos Griguol fue denominado como un precursor en el análisis de cada detalle del rival a enfrentar con la utilización de los VHS. Adrián Paenza, periodista y amigo, era el encargado de realizar esos materiales. Además, mantenía sobremesas extensas junto a León Najnudel y Julio Velasco, entrenador de vóley en la institución y eminencia a nivel mundial con pasado en la selección de Italia y la Argentina, para intercambiar pensamientos sobre jugadas preparadas a los otros deportes.

El Cai, su ayudante, resaltó que era un “adelantado” y explicó: “En los entrenamientos, si te tirabas, te cobraba en contra; el arquero tenía tres segundos para sacar, su intención era mejorar el juego, incentivar el Fair Play”.

Por qué Timoteo Griguol les “pegaba” a los jugadores antes de salir a la cancha

Una de las más recordadas era su palmada en el pecho (y a veces en la cara) a los jugadores del Lobo para incentivarlos en el túnel. Algunos, antes de ver la luz y pisar el campo de juego, optaban por cerrar los ojos, otros, por sacar pecho y recibir las “balas”. Lo cierto es que todos bancaban la parada cada fin de semana, no había escapatoria.

Ocurre que, cuando el jugador se está vistiendo antes de un partido, tiene como una angustia. Golpeándolo un poco le sacas esa angustia y se suelta más rápido”, fue la confesión de Timoteo Griguol, en una entrevista al diario La Nación, por el año 1998. Si bien en Gimnasia de La Plata no alcanzó ningún título, Griguol condujo al equipo que se clasificó subcampeón en los torneos Clausura 1995 y 1996, además del Apertura 1998.