En la provincia del Chaco el 66% de los menores son pobres

Sucede porque el 69% de los hogares no posee ingresos para cubrir los productos de la Canasta Básica de Alimentos. Las cifras estadísticas son alarmantes y frías a la vez. Detrás de cada número o porcentaje se halla una historia de vida y en el caso de la infancia un comienzo de la experiencia que…

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Sucede porque el 69% de los hogares no posee ingresos para cubrir los productos de la Canasta Básica de Alimentos.

Las cifras estadísticas son alarmantes y frías a la vez. Detrás de cada número o porcentaje se halla una historia de vida y en el caso de la infancia un comienzo de la experiencia que se vuelve traumático.

Son alarmantes por dos motivos. El primero, porque se acercan peligrosamente a los índices del año 2001 cuando la pobreza en general, sin distinguir por edades, y bajo el mandato presidencial de Eduardo Duhalde alcanzó el 66% según datos oficiales. Y, el segundo, porque esta cifra que denuncia la situación calamitosa del Gran Resistencia en Chaco puede ser extrapolada a la región del NEA, del NOA y al resto de los conglomerados populares que rodean las grandes ciudades del AMBA, Córdoba, Tucumán, Corrientes, Entre Ríos, Mendoza y Santa Fe.

Gran Resistencia tiene el triste privilegio de haberse convertido en la capital nacional de la pobreza en plena pandemia de coronavirus y, según datos del INDEC, el 53,6% del ejido urbano chaqueño lidera la lista de ciudades con mayor pobreza de la Argentina y con la mayor incidencia de indigencia en la región del noreste nacional (NEA).

Pero decíamos que estas cifras son frías, gélidas. Si  humanizamos esos porcentajes nos encontramos con que 414.823 chaqueños que se encuentran en el Gran Resistencia son pobres de los cuales una gran cantidad son niños, niñas y adolescentes afectados por la malnutrición, la falta de educación, y sometidos a la explotación laboral y a convivir con la pandemia de Covid-19 de manera hacinada y, en algunos casos, con el narcotráfico alrededor que encuentra terreno fértil para comenzar a operar desde lugares vulnerables.

Hace pocos días, Patricia Lezcano, directora del Isepci Chaco, presentó junto a referentes sociales que trabajan en 45 comedores en los barrios más populares, el informe Indicador Familiar de Acceso a la Alimentación.

“Se encuestaron 2463 hogares y “entre los datos más significativos  que relevamos obtuvimos que el 69% de los consultados no poseen ingresos que logren cubrir los productos de la Canasta Básica de Alimentos. Además, confirmamos lo que más temíamos que todos las familias relevadas se encuentran bajo la línea de la pobreza porque ninguna supera un ingreso de 45.000 $ mensuales”, aseguró la directora del estudio.

Si bien Gran Resistencia se ha convertido en el foco de atención por el alto índice de pobreza medido por el INDEC el resto de las ciudades vecinas no están mucho mejores y las mismas carencias que se observan en el Chaco se pueden registrar en la región de pertenencia de la provincia, el NEA, en la región vecina, el NOA, y en los barrios carenciados de las grandes ciudades del país.

Unicef Argentina realizó una estimación al alza del estado de situación de la pobreza infantil en nuestro país y puso especial atención en lo que sucede  en las regiones del NOA y del NEA. Si se analiza por edades, los datos actuales muestran que más de la mitad de los niños del país son pobres. La pobreza infantil ascendió en el segundo semestre a 57,7%, mientras que la indigencia en los menores llegó en este período al 15,7%. Se trata del rango etario más afectado en ambos indicadores. 

Si bien los promedios nacionales vienen con diferencias en sus resultados finales, por ejemplo, en el aglomerado de Gran Resistencia (Chaco) es donde mayor proporción de personas pobres hay, con 53,6%, mientras que la Ciudad Autónoma de Buenos Aires es la jurisdicción del país donde menos ataca la pobreza, con un 16,5%.  

Ahora bien, el año de la pandemia fue demoledor  para todas las jurisdicciones a excepción de unas  pocas ciudades como Salta o Santiago del Estero que lograron mostrar un retroceso de la pobreza del 45% durante el 2° semestre de 2019 al 40% en el 2° semestre de 2020. La ciudad de Concordia, en Entre Ríos, durante el mismo período de tiempo, mostró un leve descenso, casi irrisorio, de la pobreza del 51% al 49%. Se trata de la misma ciudad que en el pasado lideró el ranking de mayor pobreza y hoy se encuentra segundo en la lista detrás de Gran Resistencia. A propósito de Concordia el ex diputado  nacional entrerriano  por la  UCR, Alberto Rotman, pidió que se la declare en emergencia económica y social.

Las soluciones para salir de semejante catástrofe social en la dos regiones más comprometidas del país pasan por el giro de fondos para grandes obras de infraestructura que gestiona la liga de gobernadores  del norte que anima, entre otros mandatarios, Jorge Capitanich gobernador del Chaco  y la propuesta de crear huertas sustentables en el norte de la provincia para que nadie pase hambre.

En el primer caso, de generación de grandes obras de infraestructura, ha trascendido que la administración de Alberto Fernández propondrá potenciar los bajos sub meridionales, junto a los gobiernos de Santa Fe, Chaco y Santiago del Estero, que permitirán darle un valor productivo ganadero a un área de más de 50 mil kilómetros cuadrados.

El objetivo es nivelar los cursos hídricos de esta zona que alterna focos donde el agua escasea, con otros de grandes anegamientos principalmente en Santa Fe, donde se asienta el agua proveniente de las demás provincias.

La intención de los gobernadores involucrados es la de potenciar las posibilidades productivas para que el norte tenga las mismas posibilidades que el centro y el sur de la Argentina y desarrollar la ganadería de manera intensiva.

En el segundo caso, la propuesta proviene de la experiencia de la sociedad civil, de la actividad privada. De la experiencia de los colonos del norte chaqueño que han cultivado  la tierra desde hace décadas.

La tierra como generadora de alimentos saludables que además posibiliten la creación de trabajo de pequeños horticultores capaces de abastecer a las ciudades vecinas de Resistencia.

En las sociedades rurales del Chaco afirman “nuestra región  no puede presentar estos números, porque parecen una broma de mal gusto y es una vergüenza a la vez: Formosa 36% de pobres;  Salta 41%, Santiago del Estero, 39%. Corrientes 42%. Y Chaco 53.2 %”.

Los agricultores afirman que entre el 5% y el 8% de los productos de huerta como la lechuga, los tomates, la achicoria y los zapallos que venden los supermercados en Sáenz Peña, es provisto por los horticultores locales. La inmensa mayoría, es decir más del 90%, proviene de otras provincias.

El desafío de desarrollar la agricultura en la provincia de Chaco podría comenzar por ser una solución para poner fin a la pobreza que parece ser un mal endémico de difícil erradicación. Para los dirigentes de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) el mundo se halla en una fase de transición donde la agricultura familiar no debería ser un elemento dejado de lado.

Puede ser una alternativa para garantizar la seguridad alimentaria de los países en vías de desarrollo. De ser ciertas estas afirmaciones habría más productos en el mercado que ayudaría a estabilizar los precios a la baja impactando en el índice inflacionario, podría generarse una mayor cantidad de empleos directos y se aseguraría el abastecimiento interno evitando que haya chicos de Resistencia que no reciban la ración diaria necesaria de lácteos y frutas que necesitan para desarrollarse como seres humanos plenos.