Emociones, talento y creatividad: qué aprendimos tras un año de pandemia

En un mano a mano, el consultor Federico Fros Campelo, experto en innovación y ciencias del comportamiento, analiza el aporte de las neurociencias para trabajar el liderazgo y la toma de decisiones. Qué ejercicios propone para salir de la zona de confort y ayudar a pensar “fuera de la caja”. La importancia de trazar analogías.…

emociones,-talento-y-creatividad:-que-aprendimos-tras-un-ano-de-pandemia

En un mano a mano, el consultor Federico Fros Campelo, experto en innovación y ciencias del comportamiento, analiza el aporte de las neurociencias para trabajar el liderazgo y la toma de decisiones. Qué ejercicios propone para salir de la zona de confort y ayudar a pensar “fuera de la caja”. La importancia de trazar analogías.

Los últimos 12 meses, pandemia de COVID-19 mediante, se presentaron como una suerte de torbellino que, más allá de la emergencia sanitaria que puso en alerta a todo el globo, llevó a muchísimos presidentes y directivos de empresas no solo plantearse su modelo de negocios, sino, también su modelo de liderazgo.

En una instancia en la que las habilidades blandas ganan nuevamente terreno, la inteligencia emocional y la empatía se convierten en un diferenciador, el consultor Federico Fros Campelo, experto en innovación y ciencias del comportamiento, analiza el aporte de las neurociencias para trabajar el liderazgo y la toma de decisiones en un contexto como el actual.

Fundador de Sentiens, una firma que se dedica a la consultoría estratégica, branding, customer experience, storybuilding y design thinking, Fros Campelo es ingeniero industrial y fue galardonado con la beca Erasmus Mundus por la Comisión Europea: Máster Científi­co en Dirección de Proyectos Estratégicos, y con la beca Fundación Carolina de España: MBA-Universidad Antonio de Nebrija, Madrid.

Con seis libros publicados y un blog, el también director académico y creador del posgrado en Ciencias del Comportamiento en el ITBA, investiga desde hace años los procesos emocionales, sumergiéndose en neurociencia afectiva y social, psicología evolutiva y psicología cognitiva. En un mano a mano, este apasionado de la divulgación conversó con Infobae.

—¿Qué nos aportan las neurociencias para trabajar el talento y la creatividad en un contexto cómo este?

— Bueno, en realidad, las ciencias que estudian el funcionamiento del cerebro y las ciencias del comportamiento nos aportan una visión de que el cerebro es el resultado de procesos. Entonces, lo mejor que podemos hacer para, sea cual fuera el contexto, ejercitar la creatividad es echar mano a los procesos apropiados. De hecho, un método de innovación que yo inventé, que lo lancé en un libro hace tres años, que la innovación cognitiva, lo que logra es secuenciar un método que en donde cada paso es un proceso del cerebro que todos tenemos. Entonces, qué mejor que hacer algo que podemos hacer espontáneamente, pero haciéndolo de forma deliberada y en la secuencia correcta. Eso nos garantiza que se nos van a ocurrir las soluciones apropiadas. Se nos van a ocurrir cosas que no se nos ocurrirían. Un proceso que estimula la creatividad es hacer analogías. Es decir, traer algo de otro ámbito al nuestro. Las analogías son el combustible del pensamiento humano. El ser humano piensa por analogías. Entonces, ¿qué mejor que, en el rubro en el que yo trabajo, reinterpretar los sistemas, los objetos, los procesos de forma alegórica como si fueran otra cosa. Y ahí se me va a ocurrir la incorporación de algo nuevo en lo que estoy trabajando. Eso es hacer analogías y precisamente es traer algo de otro ámbito que no es el mío al mío.

—¿Cómo puede un líder de negocios aprovecharlas para poder salir fortalecido de un contexto como este?

— Un líder de negocios tiene que entender que o se reinventa o se lo comen los cocodrilos. Hoy en día, más que nunca, hay que estar a alta velocidad y en estado de alerta, pendiente de cómo reinventarse. Y el punto de partida de un líder de negocios, más allá de cualquier método que instrumente, es entender que lo que él produce tiene un cliente. Entonces, un líder de negocios puede aprovechar cualquier método de creatividad y de innovación, partiendo desde el hecho de que sus entregables, tangibles e intangibles al mercado tienen que ser convocantes. Lo primero que debe hacer es obtener insights, introspección, cuáles son las tendencias del mercado, cuáles son las preferencias de su cliente.

—¿Qué tipo de ejercicios hacer en la diaria para alentar la creatividad y ejercitar el talento, incluso en contextos de tanto estrés como este presente?

— Lo primero que recomiendo es cambiar de espacio físico porque una de las condenas para pensar igual es mantenerse en un mismo tipo de sistema. El cerebro queda facilitado para pensar de la misma manera al estar expuestos siempre al mismo entorno del mismo ambiente. Entonces, el abecé para poder sacar lo mejor que tenemos dentro es salir del ámbito habitual.

—¿Cómo impactan todos estos cambios (de rutinas, de conexión física, de hábitos) en el estado de ánimo y, en especial, en el cerebro?

— Uno de los primeros impactos es justamente la permanencia en el mismo contexto. Lo que hace es perpetuar una misma forma de procesar la información por parte de nuestro cerebro, tanto el contexto físico de nuestros ambientes domiciliarios o del encierro como el contexto de que todo lo hacemos a través de una pantalla: divertirnos, entretenernos, usar una aplicación para relajarnos, para dormir, para ver una serie. Todo lo hacemos a través de una pantalla, donde estamos también buscando ser productivos y trabajar. Entonces hay una saturación específica de nuestra forma de procesar la información y eso limita enormemente las oportunidades de nuestra mente de crear alternativas y poder interpretar la realidad de maneras funcionales a algo que nos permita crear. Así impacta. Es absolutamente limitante.

—¿Qué rol juegan las emociones al enfrentar un año de pandemia?

— Las emociones son el fundamento de todas las decisiones. Entonces, un contexto inédito, de alta carga de emociones, va a ser claramente un contexto en el cual se generan experiencias de estrés muy grandes y eso limite una forma de manejarnos apropiadamente, o me dan lucidez y me permitan redimensionar la cotidianidad de forma tal que, viendo lo que siento por un contexto que es tan diferente ,vamos a pensar un poco mejor qué es lo que hago en mi vida, qué valor doy, qué es lo que quiero, qué trascendencia busco. Ahí está en uno cómo gestionar las emociones, aprovechar el estrés para poder hacer uso de un estrés creativo. O si el estrés pasó del umbral, pasó de rosca ya resulta limitante porque un estrés exagerado no me permite arbitrar componentes y procesos racionales y creativos.

—¿Cómo hacer para, a pesar del contexto y de la incertidumbre, tomar buenas decisiones, incluso si las emociones no juegan a favor?

— Hay que ejercitar el salir del contexto habitual, aunque sea tomarse un café afuera, salir a pasear, caminar por la plaza, cambiar de habitación en tu propia casa y reinterpretar el grado de estrés para poder procesar la información diferente. Si no, el exceso de incertidumbre nos paraliza. Incluso, cuando quieras ser racional, vas a vivir una parálisis por análisis porque estás asfixiada con la sobrecarga de “no sé lo que va a venir”.

—¿Qué enseñanzas cree que dejó este año de pandemia en términos de cómo procesar los cambios abruptos?

—En general, ninguna. Creo que alguien solo aprende si está dispuesto a aprender y son pocas las personas que tienen una actitud de aprendiz en la vida. Y eso, decirle a alguien aprendiz, es un elogio infinito. Creo que voluntariamente algunas personas han asumido el rol de aprendices y esas poquitas personas se han aggiornado en el ámbito digital sin perder la empatía ni la humanidad.

—¿Qué nuevos hábitos debería un líder de negocios incorporar a su rutina para tener un mejor desempeño incluso en tiempos de pandemia?

— Básicamente, esos cambios de rutinas que te mencioné y esa reinterpretación del estrés como algo para aprovechar hasta un punto y después tener cuidado creo que es algo que se lleva como lección un líder.

—¿Qué preguntas debería hacerse en este momento un líder de negocios?

— “¿En qué me reinventé?” Si la respuesta es en poco o en nada, el problema es garrafal.

—¿Cree que, una vez superada la pandemia, habrá cambios en nuestro comportamiento o volveremos a ser los de antes? ¿Y en el marco de las empresas?

— Es difícil que una persona aprenda, a menos que tenga una predisposición a tomar el devenir de los acontecimientos como algo que le brinda lecciones y puede aprender a jugar las cartas que le tocan. Creo que existe lo que está estudiado por las ciencias del comportamiento, y más que nada por los psicoeconomistas, que es una enorme elasticidad a recuperar las conductas previas. Eso se ha demostrado por ejemplo en los ganadores de la lotería: ganan, son felices con su dinero nuevo, gastan un montón y al cabo de menos de 12 meses vuelven a tener los conflictos financieros de antes. Es que ellos, los ganadores, no saben administrar sus finanzas y vuelven a tener los mismos problemas elásticamente rápido. Creo que eso es lo que va a pasar, y ya está pasando. Con lo cual, el aprendizaje tiene que ser deliberado. Y en el marco de las empresas, el aprendizaje tiene que ser no solo deliberado sino dirigido por personas que digan aprendamos como organización y como personas a rescatar lecciones de lo que nos pasa. Si no, no hay cambio, no hay transformación.