“Cuando todos respetemos, Rosario será una ciudad de paz”

Así lo sostuvo el intendente de Rosario en el acto de apertura de las sesiones del Concejo Municipal de Rosario. Y aseguró que “el desafío principal de esta ciudad es ganarle a la división y a la violencia”. El intendente Pablo Javkin arrancó su mensaje en el acto de apertura de las sesiones del Concejo Municipal de…

“Cuando todos respetemos, Rosario será una ciudad de paz”

Así lo sostuvo el intendente de Rosario en el acto de apertura de las sesiones del Concejo Municipal de Rosario. Y aseguró que “el desafío principal de esta ciudad es ganarle a la división y a la violencia”.

El intendente Pablo Javkin arrancó su mensaje en el acto de apertura de las sesiones del Concejo Municipal de Rosario con un llamado a “no naturalizar la muerte”, aun “en medio de una aguda crisis que afecta la paz”. Y aseguró que “el desafío principal de esta ciudad es ganarle a la división y a la violencia”.

“No tenemos policía ni armas de fuego, en eso no podemos ayudar, pero para enfrentar al delito organizado también hace falta unión, trabajo y valentía”, abogó.

“A la violencia se le gana con la acción de las fuerzas de seguridad actuando en las calles, con la justicia investigando y desarmando las economías criminales y cortando los circuitos ilegales de armas”, señaló el intendente, en referencia a la ola de crímenes violentos que dejó en la ciudad 45 muertes desde que comenzó el 2020.

Tras una introducción en la que no evitó hablar de la situación de violencia que abatió a la ciudad en enero y febrero, destacó la importancia que tiene ser “una ciudad ordenada” para mejorar la convivencia de los vecinos e insistió, como lo planteó desde que asumió el cargo, que “a la división se le gana abriendo calles, generándole oportunidades a los jóvenes, cuidando a los grandes y a los pibes, a las mujeres, en definitiva, respetándonos”.

En ese sentido, se refirió a la muerte de Carlos Orellano, el joven que fue hallado sin vida en las aguas del Paraná después de ir a bailar al boliche Ming River que el propio intendente clausuró. ”No podemos naturalizar la muerte. No podemos levantarnos todas las mañana y simplemente esperar a que nos informen las cifras de muertos de la noche anterior”.

“No tenemos vivir con miedo”, enfatizó Javkin, y recordó: “Actuamos antes y actuamos ahora, cuando el crimen se hizo presente en un lugar de diversión. Quiero que quede algo muy claro: no vamos a mirar para el costado. Somos inflexibles. En Rosario, el que no cumple la norma, es sancionado y con medidas muy fuertes”.

“Antes que nada, está la vida y la paz de nuestras vecinas y vecinos”, afirmó Javkin, y añadió: “Hace pocos días ocurrió un hecho doloroso que conmovió a la ciudad, el asesinato de Carlos Orellano. Más allá de que la justicia esté actuando, desde la Municipalidad actuamos clausurando preventivamente por 45 días el local donde se registró el incidente que culminó con su muerte”.

“No voy a descansar hasta que entendamos que frenar en una bocacalle no es ser sólo buen vecino, sino que salva vidas. No voy a descansar mientras la violencia nos robe a nuestros pibes de las familias, los colegios y los clubes, que es donde tienen que estar para crecer como buenos ciudadanos”, siguió el intendente.

“No voy a descansar mientras la violencia nos mate a Carlos Orellano y a tantos más que se nos van por las rasgaduras de aquel tejido social herido del que les hablaba al principio. No lo digo como Intendente, lo digo como simple ciudadano: no nos rindamos. Rosario no se rindió nunca. Rosario será, cuando todos respetemos, una ciudad de paz”, concluyó.

El intendente habló también de la herencia que recibió de su antecesora Mónica Fein. “Asumimos el gobierno municipal en medio de una situación financiera muy complicada, con un déficit crónico retroalimentado por un elevado nivel de endeudamiento. Los números no mienten: en el año 2020 los servicios de la deuda alcanzarán los 4.000 millones, el 11 por ciento del gasto municipal. A esto hay que sumarle una deuda flotante estimada en 1.200 millones que afecta a gran cantidad de proveedores, y otros compromisos heredados, como certificados de obra pública por un monto de 1.100 millones y descuentos por casi 1.700 millones por anticipos extraordinarios de coparticipación de años anteriores”, precisó.

“Nos pusimos como primer objetivo sanear las cuentas, y, como la caída de la actividad económica ha disminuido los ingresos públicos y el proceso inflacionario ha impactado en los costos de los principales servicios, tenemos la obligación de ser austeros y responsables en el uso de los recursos”, insistió.

“Más de seis pesos de cada diez que se gastan están destinados a asegurar los derechos más urgentes y básicos: salud, políticas sociales, mantenimiento y respuesta rápida a los problemas urbanos y cuidado de los más chicos. Vamos a dejarnos la piel intentando no perder más chicos en la pobreza, en el delito ni en las adicciones”, prometió.

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